sábado, diciembre 30, 2006

Chao cheo "Desafiante" Hussein

Dolorosamente dudo que esto culmine aquí. Las pasiones se han encendido por todos lados y el efecto dominó esta por comenzar. Ojala que lo de Barajas sea un hecho ajeno a lo de Bagdad: la violencia solo genera violencia…
El otrora amiguito de USA, armado hasta los dientes por los perritos de la guerra, no hallaba que hacer con semejante arsenal y una vez que se cansó de echarle vaina a los kurdos, empezó a mirar a sus vecinos con desprecio, sencillamente trazó su final al meterse con el petr… digo, con el noble pueblo de Kuwait y al policía del mundo se le puso facilita la idea de mandarlo largo al carajo.
Que me molesta el ahorcamiento de Sadam, claro..., la verdad es que en Cocorote no es frecuente las guindaderas, a excepción del muñeco que hace Chico el hamburguesero en el Calvario (cerquita de la casa de Caribe) para recordar la muerte de Judas Iscariote en la semana santa.
Y precisamente en este contexto, el libro de Juan (8: 15-16) hace referencia de un legado cristiano que hoy por hoy se esconde detrás del polvo y del olvido en los centros de poder: basta con una llamada a los tribunales imparciales (cuento chino) y como dicen ahora en Cocorote cuando alguien pierde, chao cheo….

viernes, diciembre 29, 2006

Aqui, mediojodío

Coño loco, yo creo que se te pasó la mano con el comentario que hiciste ayer y para eso están los panas, pa´evita que la vaina se ponga más fea, además no te enfurruñes que quien no escucha consejo no llega a viejo…
Desde hace tiempo estas con esa vaina en la mente, que el vecino te la debe y te la vas a cobrar, verga si en el momento que te tiró la burra pal´ monte, por qué no mataste esa culebra calientico? Vas a esperar hasta hoy no más porque en el edificio te volvieron a reelegir como Administrador?
Eso de andar con reconcomios es lo peor que existe, si el carajo es una cagada tu tampoco eres una estrella, lo que pasa es que cómo que se te olvida de donde vienes, y si la bronca no se puede remediar a lo caballero, pa´ eso existen los tribunales.
Ahora los vecinos van a estar criticando y con razón, que para qué existe esa comisión de las comunicaciones, si tú eres el que va a tomar la decisión. Yo en el lugar de ellos renunciaría de inmediato y te dejo sólo con ese peo de las antenas y el cableado de intercable que los ponen donde les da la gana y nadie les dice nada. Lo cierto es que el vecino tiene los mismo derechos que tú de pone su vaina y si a ti no te gusta la parabólica de él, poné entonces tu cable y se acabó el rollo.
Yo al final creo que si le quitas un derecho a alguien tendrás que quitárselos a todos y en un momento lo que vas a ganar es que todos los vecinos te quiten el habla y no te vuelvan a nombrar pa´ un coño…
Okey pues, me voy que estoy apurao porque va a empezar el noticiero y ese es el único disfrute que tengo al llegar a la casa, estar informado a pesar de que todo no sea veraz y tengamos que recurrir a otras fuentes , si me apendejeo la mujé me cambia el canal y yo me arrecho porque a nadie le gusta perder sus derechos...

jueves, diciembre 28, 2006

Bien friítas

Estaba recordando la primera vez que tuve conciencia de que el licor me había movido la tierra. Exactamente no había en casa quien bebiera puesto que desde siempre abrazaron la religión evangélica y lo único que se veía los diciembres era una botella de Gran Vino Sansón, que más que licor se le tomaba con una especie de ritual ya que consideraban que poseía poderes curativos, lo que es bien cierto ya que se ha comprobado científicamente las bondades del vino con respecto al corazón.
En unas navidades, me fui con mi hermano Alexander a la barbería de José Soto, (el hermano del bancobrereño Coromoto Soto) quien tenía su local al lado de Jarro Mocho y sus empanadas. Ese día, mientras me cortaba el cabello (por cierto encima de una silla con forma de caballito de feria que José tenía), llegó un señor brindando tragos de vino vermut tinto al son de la felicidad que lo embargaba por haber llegado las pascuas. Luego de ofrecerle a José y a otro señor en espera, me dio a probar un poco en un pequeño vaso que traía a pesar de haberme negado. No obstante, como insistía que era un vino dulce y apenas una ñinga, al fin lo probé y como me gustó, al rato no insistió mucho cuando ofreció la segunda tanda. Luego de tocarle el turno a mi hermano quien si no bebió nada, llegó la tercera tanda y amablemente accedí a echarme mi palito.
La verdad es que cuando me despedí, me sentía mas alegre que el carajo, el sabor del vermut lo llevaba en la boca y de vaina no me regreso para echarme el del estribo, pero como era hora de regresar a casa, agarramos rumbo a la playita mientras mi hermano, reluciente por su corte a ras, a excepción del moñito que le dejaban en la frente, me preguntaba si era maluco el aguardiente y yo le contestaba que no era, y por eso la gente le gustaba emborracharse. A lo sumo tendría doce años y el hormigueo del licor en el estomago, a pesar de lo poco que tomé, me hizo pensar que en otra oportunidad tomaría un poquito más a ver que se sentía estar prendido je je.
En la actualidad son muy pocas las veces que bebo y hasta el doctor Gallo, quien en una oportunidad me trató por un cólico nefrítico durante cuatro días, me aconsejó echarme las cervecitas de vez en cuando dada su condición diurética. Asi que, cuando la Lora se me atraviesa para invitarme a tomarme unas birras, ya tengo a quien echarle la culpa...

martes, diciembre 26, 2006

La disco de Aracelys

Esta discoteca, situada un poco más abajo de la cancha de la plaza Bolívar de Cocorote, fue el lugar de encuentro, parranda, bochinche, empates y amor de las parejas y parranderos de los años 70´s.
Alguna vez visité la disco pero ya era una pantomima de su mejor época, corría el año 85 y la calidad del Chimborazo (al lado de bowling), la Star Light (en el centro de prensa), la discoteca Il Paso (en el hotel Yaracuy, cerca de la entrada de la Ascensión) y la Gruta (la actual Dr. Lemmon) imponían la moda cuando se andaba de juerga.
Sin embargo, muchas parejas cocoroteñas dieron sus primeros pininos donde Aracelys: la escasa luz y la música suave hacían un lugar perfecto para enamorar a punta de bailar abrazaito, y más de uno encontró en ese lugar, los derroteros que lo llevaron al altar o hacia una barriga no planificada je je.
Es evidente que los que están cerca de los cincuenta (o en sus alrededores) son los que recuerdan con mayor énfasis la discoteca de Aracelys, puesto que era el único lugar en Cocorote donde se podía recurrir a disfrutar de buena música para bailar y de unos cuantos tragos o birras de tal manera de pasar un buen momento.
Me comentaba Orquí que en una oportunidad mientras estaban en pleno baile, entró Benardino Rivas en su condición de prefecto para chequear con una linterna en mano, las marramuncias que hacían los muchachos de la época al amparo de la oscurana alcahueta: situado en medio de la pista, con una mano en la rodilla y con la otra dirigiendo el halo de luz hacia las esquina del local, se convenció por sí mismo que Aracelys no tenia ninguna cama allí adentro... Una guará, lo que pensaba Benardino era que al lado de la pista dizque habían camas dispuesta para echar fly a quien se le antojara, a vaina pa´ buena.
Lo cierto del caso es que marcó una época y si no me creen , pregúntenle a sus viejos, que muchos cuentos recordarán…
¡no compita, a mi usté no me va a mete miedo, sálgase de ese mogote que lo que está buscando es que lo pique una mapanare!

viernes, diciembre 22, 2006

Al fin llegó la navidad a casa

Hoy viernes nos dieron el día libre y por eso aproveché de ponerme a hacer las hallacas que comencé ayer apenas llegué del trabajo realizando el guiso: carne, adobo de cochino y gallina con un manantial de aliños: cebollas, ajo, ajo porro, celery, ají dulce, pimentones y perejil (todo muy bien picadito) y luego de sofreír, le agregué el vino, los condimentos y por último el papelón. (ese es el secreto: dulce y salado a la vez)
Tengo el picante aparte, los venezolanos no cocinamos directamente con picante con sus excepciones, tales como los bollos navideños y cuando queremos probar comida picante, tenemos a la mano un ajicero con el que condimentamos a gusto (unos más que otros, y a veces nos pasamos de maraca, picándonos dos veces)
Como lo hice todo con una gran calma, se me hicieron la una de la mañana en eso y el apartamento estaba impregnado con el olor del guiso, razón por la cual mi esposa (que siempre la corro de la cocina cuando hago las hallacas), no resistió y me dijo que le obsequiara un poquito para comer a esa hora con una arepita que hizo en el tosty… una guará jeje.
En la mañanita, tengo todo cortado y en sus respectivos envases (cebolla, pimentón y el apio de adorno, las aceitunas, pasas y alcaparras) y de ñapa las hojas están lavadas así que cuando me dispuse, me di cuenta que no había puesto a salcochar el pollo y en estos momentos estoy aprovechando (mientras se cocina) para poner atención al canto de los pajaritos que amanecieron alborotados por el aguacero de anoche: cerca hay un cristofué, varias paraulatas llaneras, el canto melodioso de las palomas (cu cucú) y una guacharaca se deja escuchar por los lados de los cerritos del Fundo El Cilindro. A vaina pa` buena; siempre están allí, pero como hoy no hay corri corri, me pertenecen por entero…

jueves, diciembre 21, 2006

Antecedentes de Las Acequias de Cocorote

(Croquis de los Bloques de Cocorote)
A solicitud de varias personas que requieren información para los proyectos comunitarios, dejo a disposición el siguiente material sobre los Edificios de Apartamentos del Inavi en Cocorote, estado Yaracuy.
Las Acequias, es una área residencial compuesta por tres urbanizaciones donde sus orígenes se remontan al año 1976, bajo el periodo presidencial de Carlos Andrés Pérez, época en la cual se comienza el replanteo del terreno que hasta ese entonces pertenecían al Sr. Pablo Sosa los que fueron comprados por el Inavi según consta en documentos de esa institución.
Las primeras casas construidas fueron las “Casas de Madera”, soluciones habitacionales realizadas con la participación de los solicitantes o copropietarios en autoconstrucción, las cuales datan de los años 1978-1979, construyéndose en total una cantidad de 1.290 viviendas.
Para el año 1981 se inicia la construcción de las viviendas denominadas “Las Barracas”, las cuales están ubicadas al noreste de este importante urbanismo, y en el Año 1982 se inicia la construcción de los edificios de apartamentos los cuales están conformados por 14 edificios de cuatro (04) pisos, de los cuales seis (06), poseen 32 apartamentos y los ochos (08) restantes, poseen 24 apartamentos, totalizándose 384 apartamentos.
En cuanto a “Las Barracas”, se prosigue la segunda etapa en el año 1984, período en el que definitivamente se consolida la entrega de 420 viviendas, con el nombre de “Las Crecedoras”. Esta consolidación se realizó en el gobierno del Dr. Luís Herrera Campins.
Finalmente para el año 1997, se culminaron en el sector los edificios de apartamentos que alojaron a los deportistas que participaron en la gesta deportiva juvenil “Yaracuy 97”, alcanzando una cantidad de 138 apartamentos, agrupados en tres módulos de 46 cada uno.
“Los módulos” como se conocen estos apartamentos, se realizaron bajo el gobierno del Dr. Rafael Caldera
Gracias a la Sra. Belkis Herrera del bloque 7 por los datos aportados.
nota: estoy preparando la de Banco Obrero

miércoles, diciembre 20, 2006

RAMBUSH QUIERE CAYAPEAR A LOS IRAQUIES

Como la cosa se le ha puesto fea a la coalición en Iraq, Mister Rambush está pidiendo incrementar el número de efectivos que componen las fuerzas armadas de su país y en virtud de la situación de repudio que mantiene la población estadounidense frente a una guerra sin sentido, le solicitarán a los latinos, asiáticos y africanos que viven de manera ilegal, que le echen bolas para ganarse la ciudadanía en ese país completamente gratis, que tal!!!!!
La estrategia es muy sencilla: llevarán las tropas multirraciales a Iraq sirviendo en la infantería (camina que tu gateastes) y en cuanto vean a un iraquí sospechoso (precisamente los que vistan de batolas) le caen en cambote a ver si no lleva una bomba.
Obviamente que los gringos estarán aupando desde las torretas de los tanques Abrams y los helicópteros Apache a los recién llegados para que no se sientan solitos en esta heroica gesta yanqui.
NOTA: Si algún infante de mierda se le ocurre desertar, lo llevarán a Guantánamo en el acto y al término de cinco años se le abrirá un juicio completamente imparcial.

martes, diciembre 19, 2006

Un adios a Barbera


El día de ayer dejó de existir, el célebre caricaturista Joseph Barbera a la edad de 95 años (24 de marzo de 1911- 18 de diciembre de 2006).
Este señor hizo una dupla formidable con William Hanna quien también murió hace unos años atrás, a la edad de 90 años (el 14 de julio de 1910 - 22 de marzo de 2001) deleitando con sus insuperables comiquitas “Tom y Jerry, Los Picapiedras, el Oso Yogi, Los Supersónicos, Johnny Quest, Scooby Doo, Don Gato y su Pandilla, lindo pulgoso, los autos locos” entre otras, a millones de personas en todo el mundo.
Llama la atención de lo longevo de sus vidas, dejando algunas premisas que pueden ser objeto de un analisis científico: “a fuerza de comiquitas disfrutaron como nadie de una vida llena de risas”. Que descanse en paz…

El cuento fantasmal de Oscar Arenas

(ojo pelao cuando pase por aquí de noche)
Esta historia me la contó Oscar Arena, que la sufrió en carne propia por lo que es arrancada de la vida misma…
Resulta que en una noche que se encontraban echando cuentos y tomando cocuy el sietemechas, Josué y Osquita en el trailer de perros calientes de Freddy Tortolani, se les hizo las dos de la madrugada cuando de repente empezaron a suscitarse una serie de eventos insólitos.
Todo comienza cuando una gandola que había subido desde el barrio Libertad por la calle que está al lado del cementerio frente al bloque 14, les llamó la atención por lo extraño que su conductor maniobraba el enorme vehiculo (al parecer el chofer venía observando lo que luego a ellos los asustó)
Es importante acotar que la gandola se paró por un momento casi al final del estadium o campito Eliecer Camacho para luego arrancar de manera violenta hacia Banco Obrero.
Observando con curiosidad, el grupo de muchachos se hacían preguntas del por qué el chofer actuaba así, ya que a esa hora no había nadie por todo aquello y su veloz aceleramiento era propio de algo anormal.
Luego de pasar la gandola, se pusieron a observar que cosa había hecho reaccionar de ese modo al gandolero y en el acto todos divisaron una aparición alta y rauda que fugazmente atravesó la calle desde el campito hacia el cementerio.
Sorprendidos, hacían comentarios sobre lo que “posiblemente” había atravesado la calle a la vez que sopesaban la posibilidad de que alguien estuviera haciendo algo extraño en ese lugar; por lo que dándose animo entre ellos mismos, se pusieron de acuerdo para llegar hasta el bloque 14 y preguntarles a los muchachos que normalmente se la pasan allí, si habían visto la misteriosa figura antes de que se difuminara en los espacios del camposanto cocoroteño.
Sin embargo, cuando al fin se dispusieron a llegar hasta los bloques y apenas habían alcanzado la casa de la maestra Benigna, divisaron que en el bloque 14 no había nadie pero como los mataba la curiosidad, siguieron caminando hasta alcanzar la esquina del cementerio que está frente al electroauto Charles.
Al llegar a este punto comenzó el vía crucis: una imagen vestida de blanco y desmesuradamente alta hizo su aparición por encima de la pared del cementerio, cual si fuera una persona montada en zancos y los despavoridos muchachos lo que hicieron para protegerse fue abrazarse unos a los otros y cerrar los ojos mientras uno de ellos les gritaba con terror que la imagen seguía allí, mirándolos fijamente hasta que desapareció bruscamente.
Repuestos del susto inicial e indecisos hacia donde huir, no daban crédito de los que les había sucedido y en vez de devolverse hacia el trailer de Freddy, lo que hicieron fue lo contrario: caminar hacia la entrada del cementerio movidos por la última gota de escépticidad que les quedaba, deduciendo que quizás la cruz que está en lo alto de la entrada era lo que habían visto, o alguna persona les estaba tomando el pelo.
Al llegar a la entrada no divisaron nada, pero al instante una brisa fuerte les hizo presentir que algo siniestro les iba a suceder por lo que emprendieron la huida a todo galope, mientras el mismo susto les hacia sentir que a pesar de todo el empeño que le pusieron a la despavorida carrera, algo sobrenatural los frenaba.
Al final llegaron al trailer de Freddy resueltos a irse cada uno a dormir, pero como tenían mucho miedo tuvieron que esperar que un taxi pasara para llevarlos hasta las puertas de sus casas…
Cómo Freddy se dio a la tarea de regar lo ocurrido, muchas personas recordaban que unos años atrás existió en el campito, (desde donde se supone salió la alta figura) una casita maquiavélica que tenía como una especie de cachos, aún cuando otros señalaban que se trataba de una mini subestación eléctrica que surtía de electricidad al antiguo matadero municipal (hoy Ollantay`s) y algunas casas circunvecinas que era lo único que se divisaba en el antiguo camino real hacia el río San Jerónimo el cual se caracterizaba por una nutrida arboleda. Lo cierto es que ya sea por los malandros o lo sobrenatural esta zona es definitivamente un lugar que muchos evitan en las noches, a excepción de las parejitas que no tienen real para ir al Géminis.

¡cuidaito compay gallo, cuidaito!!!!!!

lunes, diciembre 18, 2006

Bolívar vive

No he tenido el honor de visitar el Panteón Nacional al lado de mis hijos. Se que para el año que viene tendré oportunidad de hacerlo pero por ahora, insisto en la necesidad de honrar al Libertador Simón Bolívar como se lo merece: dando a conocer su legado, su gloria y su desprendimiento a las nuevas generaciones, y en virtud de que existen en la actualidad, cualquier cantidad de herramientas que facilitan esta labor, por qué no lo hacemos?...
No importa las fallas ocurridas en el Panteón Nacional en pleno acto protocolar por el 176 aniversario de su muerte, lo que si vale la pena es trasmitir toda su obra sin la comparsa política de oficialistas y opositores que hoy desgraciadamente olvidan hasta su última proclama .

Orquidea Arenas mi querida comadre

Como casi todos los domingos, ayer le hice una visita a mi mamá y la cosa no pudo estar mejor puesto que se encontraba Mayerling, ya que por lo general ella sube a Banco Obrero cuando normalmente me he retirado y son pocas las veces que coincidimos.
Mientras conversabamos a la sombre de la palmerita, se nos acercó nuestra querida comadre Orquídea para recordarnos que estaba de cumpleaños, por lo que la felicitación fue espontánea para esta querida amiga que por siempre ha mantenido un cariño sincero y reciproco con todos nosotros.
Orquídea Arenas es natural de Chivacoa, se casó con Carlos Herrera hace una cuantas lunas y sus hijos son Carlitos, Carla Marina y Génesis. Hoy tiene dos nietos: Loredana y Carlitos III (el cual no lo conozco ya que vive en Maracay).
Creo que Orquídea es la menor de los Arenas, (ni de vaina digo su edad)entre los que se encuentran la maestra Yaya, la maestra Crescencia, Roberto y Oscar Arenas, todos ellos excelentes personas y padres de familias exitosos.
En alguna oportunidad me dijo un taxista que no había cosa más maravillosa en todo Cocorote que las torneadas piernas de Orquídea cuando estaba adolescente y lo mejor era que para aquel entonces se habían puesto de moda las minifaldas, ¡verrrga, a más de uno enamoraría mi comadre en sus buenos tiempos!, la suerte de mi compadre Carlos se hizo sentir (ella insiste en que sus piernas siguen igualitas y para no provocar envidia se mantiene en pantalones)...
Muchas felicidades y Dios siga protegiendo por siempre tu hogar.

domingo, diciembre 17, 2006

El peligro de andar con Anisis

Anoche soñé con Anisis Yhanuris, Hasta no hace mucho tenía cualquier cantidad de sueños en donde ella estaba presente y era por una sencilla razón: la pobre tuvo que cargar conmigo adonde quiera que iba, puesto que era la forma en la que le permitían ir a algún lado cuando era invitada.
Y es que esta niña ha sido siempre una hermosa princesa. Uno de los recuerdos más lejano que guardo de ella es aquel día en que Susana nos llevó a la casa de José Domeche en la Isla, antiguo barrio porteño ya desaparecido, y le dieron ganas de orinar. Al ir al baño el cual quedaba en el patio, le daba pena que la fueran a ver, por lo que yo vigilaba con ahínco para que nadie osara ver a mi querida hermanita quien insistía que sentía como si alguien la estaba viendo pero la verdad que aquella vaina estaba más desolada que el carajo..(imaginen a un niño sentirse un gran protector a la edad de ocho años). Sencillamente éramos así, pa`rriba y pa´bajo juntos.
Obviamente que esta camaradería se vio alterada al llegar la pubertad (las niñas despegan primero que los varones), Anisis se convirtió en una linda adolescente mientras yo no me separaba de mis juegos infantiles, de los tres chiflados, de la señorita cometa y del capitán centella, así que la ladilla debió ser húngara. (si me metia con ella, fácil me daba mi coñazo)
Cuando salimos de la escuela y llegamos al liceo Simón Rodríguez en Puerto Cabello, andábamos cada quien por su lado pero al llegar la hora de la salida nos veníamos juntos pues, la Ley que imponía Susana era que no podíamos pasarnos de la dos y media, ya que salíamos a la una y cincuenta de la tarde.
Una vez en la mañana nos encontramos con que las puertas del liceo estaban cerradas y unos militares custodiaban la entrada. Eran tiempos de elecciones y el plan república se adueñaba de los centros electorales. Anisis que ya tenía conocimiento de que ese día no había clases, estaba metida en un plan que yo no conocía: la de asistir a una fiesta en Morón, muy cerca del liceo Ambrosio Plaza en las Colinas.
Cuando me negué a acompañarla, una compañerita de ella llamada Virginia me conquistó en el acto, con el viejo truco de que ella iba a andar conmigo. En fin, antes de irnos a Morón llegamos a una casa cerca de la Alcantarilla y cual es mi sorpresa que al salir las muchachas de una habitación, estaban todas vestidas de fiesta y el único pendejo que quedó con el uniforme puesto fui yo…
Al llegar a Morón la vaina se puso buena, aquellas mujeres no paraban de bailar en aquella atestada de liceistas, mientras que yo pacientemente sentado en un sofá (la Virginia ni me miró), veía como la hora de regresar a casa se aproximaba inexorablemente. En más de una oportunidad me acercaba a Anisis para recordarle la hora pero ella con la bailadera ni me paró.
Apretando la hora, cuando se hicieron la una y media de la tarde, decidí irme dejándola allí y agarrando mis cuadernitos salí de la fiesta sin decirle nada a nadie, con el firme propósito de montarme en una camioneta de pasajeros, pero detrás de mi oí la voz de Ani que me llamaba diciéndome que había encontrado una colita hasta el Puerto.
El carro que nos dio el aventón era un Volkswagen Brasilia en el que su conductor, viendo la premura de nosotros, iba a unos 120 km por hora. Esta velocidad no la disminuyó al llegar al distribuidor de El Palito, trayendo como consecuencia que el vehiculo se coleara y fuera a dar contra el cerrito que está cerca de la antigua discoteca El faro en esa localidad. Salimos del carro aturdidos por el choque pero la verdad fue que no nos pasó nada.
Un samaritano nos sacó de allí y nos llevo con toda su calma al Puerto. Todavía quedaba llegar a la casa donde se habían quitado el uniforme las muchachas y volvérselo a poner, luego emprendimos el regreso a casa. Eran aproximadamente las tres de la tarde.
Cuando apenas llegamos a la cuadra, Susana nos divisó en el acto “allá vienen” gritó y luego entró a la casa.. Según ella, había recorrido unas diez veces el camino hasta el liceo y hasta les preguntó a los militares si nos habían visto.
Verrrga, la verdad es que ese día llevamos más palo que una gata ladrona. Nos cayeron a carajazo con una cuerda de saltar que era de Osiris. La coñamentazon no las propinaron Vilma, Iris y Susana al unísono y una vez que nos vieron vuelto mierda, nos mandaron a dormir, pero no nos arrancaron nuestra aventura (más bien la aventura de la coñ.. de Ani,)..Me vine despertando aquel día como a la siete de la noche y Susana me comentó que mi mamá había estado esa tarde en la casa para estar un rato conmigo, pero se tuvo que ir a Cocorote sin que yo lo supiera en virtud del castigo impuesto. Coño, que dolor sentía, pero con todo y eso, jamás le eché la burra pal´monte a Anisis.


sábado, diciembre 16, 2006

Recuerdos de la Urdaneta

Estaba recordando que a Susana le gustaba ponerle de vez en cuando alguna velita a los muertos, normalmente la encendía en una habitación que estaba al lado de la cocina en la casa de la Urdaneta.
A pesar que esta casa lleva más de 20 años que fue derrumbada, me puedo pasear por cada una de sus esquinas como si estuviera en ella y recuerdo que esa habitación tenía en uno de sus rincones, un pequeño murito como de 30 cm. de alto y 50 cm. de largo el cual utilizaba para encender la vela. Debo decir que no tenia allí ningún tipo de imagen religiosa, solamente era el lugar para prenderla.
Resulta que en una madrugada me levante a tomar agua y al cruzar el largo pasillo que permanecía claro por la luz proveniente del poste que estaba al lado de la casa, me dirigí a la cocina que permanecía en tinieblas como el total de la casa a excepción del pasillo. Obviamente que alcanzar la cocina a esa hora, era un suplicio chino por los temores que infundaba aquella casa de altas y gruesas paredes coloniales, pero siempre quedaba el recurso de la luz proveniente de la nevera (era el tiempo en donde uno se preguntaba si la luz de la nevera quedaba prendida cuando se cerraba la puerta).
Cuando me dispuse a volver a mi cama (ya trancada la puerta de la nevera), observé que la velita de Susana alumbraba tristemente aquellos espaciosos lugares cuando de pronto voltee a ver hacia la ventana del comedor y me di cuenta que se reflejaba en la misma, la sombra de un pelotero como lanzando una bola. Rápidamente volví mis ojos a la vela y trate sin lograr, ubicar que objeto estaba entre la vela y la ventana que hacia el reflejo. Fue entonces que mis ánimos se vinieron al suelo y de un tiro corrí hacia mi cama tratando de que el pánico no se apoderara de mi y a pesar del susto me pare dos veces en el quicio de la puerta del cuarto las muchachas mirando hacia la cocina, tratando de resolver el enigma pero la verdad es que me tuve que acostar sin saber que fue el objeto que reflejaba la sombra…
A la mañana siguiente le conté a Susana lo sucedido y por casualidad (se que no existen coño) se reseñaba en el periódico, la muerte de un beisbolista ocurrida en el estadium Independencia de Puerto Cabello por recibir un golpe a la altura del cuello con una pelota bateada en línea...
La verdad es que Susana a partir de ese momento, nunca más prendió vela en aquel lugar y cuando lo hacia era durante el día y en la repisa de su cuarto, para tranquilidad de todos….o de ella, quien era la que más madrugaba....

lunes, diciembre 11, 2006

CHAO CHEO: PINOCHET 1 HUMANIDAD 0



Definitivamente, no pudo el hombre morir sino en la fecha de su antítesis: la de los Derechos Humanos. Que no quede dudas que aquellos que hoy lloran la muerte del dictador, son precisamente los que no perdieron seres queridos en su escalada asesina y que gozan hoy más bien de sus prebendas.
Conocí a un primo de Orlando Letelier en Valencia y me comentaba que el mayor cinismo con que hacen frente los seguidores de Augusto Pinochet a los desmanes cometidos por la dictadura, es el boom económico que vive hoy Chile. Me pregunto, ¿será posible que el desarrollo económico de un país valga más que la vida de una persona, de un familiar, de un hijo?........
Insisten los cronistas televisivos que se salvó de un juicio sin precedentes, particularmente lo dudo, todavía le queda la corte celestial….

domingo, diciembre 10, 2006

La Negra Romero

La Negra, como normalmente llamamos a Cleotilde Romero, es una cocoroteña que ha sabido ganarse la admiración y el cariño sincero de los pobladores de Cocorote.
Esta hermosa mujer, llena de juicio y trabajo ha sabido levantar su familia a cuesta de grandes sacrificios, identificando al mismo tiempo las necesidades del pueblo que la vio nacer; razón que la catapulto a ser una luchadora social innata de Copei y luego de Convergencia, al lado siempre de otro insigne yaracuyano: Rafael Caldera.
Por otro lado, luego de vivir en Maracay y Puerto Cabello, mi madre volvio a su lar nativo en vista de la muerte de mi padre. Estuvimos un corto tiempo viviendo en casa de mi abuela tata y luego vivimos alquilados un breve período en una casa propiedad de la Negra, la cual quedaba unas tres casas mas arriba de la esquina donde vive ella(creo que en ella vive Inés, su hermana). Esta casa era de tipo "rural", creadas por el Ministerio de Obras Públicas y por Malariología en épocas ya distantes y se caracterizaban por ser económicas y muy versátiles...
Pero esta casa tenia algo raro, en sus bases habían unos huecos que eran aprovechados por culebras para hacer sus guaridas invernales, así que en más de una ocasión tuvimos que culminar nuestros juegos infantiles en el patio de una manera drástica. Fue entonces que nos mudamos para Banco Obrero..
En una oportunidad mi muy querida maestra Crescencia de Hernández me solicitó que trabajara con ella en unas elecciones. Recuerdo que era la primera vez que votaba y ya no sé a que estaba aspirando la maestra que era seguidora de Edmundo Chirinos candidato del Movimiento Electoral del Pueblo. El día de las elecciones, me tocó trabajar con la Negra Romero quien estaba participando por “El Tigre” en la Tovar y Tovar. Apenas probando bocado, estuve desde la madrugada de ese domingo hasta pasada la medianoche en la escuela, contando los votos y lo peor del caso es que ya a las ocho de la noche se sabia que habían ganado los adecos, mientras que yo con ganas de irme a mi casa me mantuve hasta el final sólo por la constancia de la Negrita quien nos exigió a todos los integrantes, que no abandonáramos las mesas para evitar que la decisión del Soberano no se perdiera por vía de las peripecias adecas en las actas.
Algún tiempo después en unas elecciones de gobernador, me la volví a encontrar en el preciso momento en que yo estaba haciendo la cola para votar y ella por su condición de miembro de una mesa (como siempre lo ha sido) le permitieron entrar sin hacer cola, aprovechando para votar abierta e irreverentemente encima del escritorio de los integrantes sorteados que presidían para aquel entonces la mesa uno de la León Trujillo y nadie se atrevió a decirle nada. Je, je
Con muchos años trabajando en el Liceo Fernando Ramírez y luego como diputada del Cley, hoy la Negra reside en la plenitud de su vida, rodeada de sus hijos y nietos
Negra, se que has estado malita de salud, así que espero de todo corazón que te mejores pronto y que sigas siendo ejemplo de las nuevas generaciones de yaracuyanos y en especial la cocoroteñas...

jueves, diciembre 07, 2006

Un cuento de Guama

Enrique Pérez, oriundo de la Atenas de Yaracuy; es decir, Guama. Estuvo de visita por estos lares para relatarme un cuento un tanto jocoso..
Resulta que en el pueblo existen dos amigos que se juegan a agarrarse la chuta como los peloteros. Últimamente han apretado sus chanzas hasta tal punto que uno de los mismos para agarrar desprevenido al otro, se puso entre las nalgas una laja (pedazo de ladrillo) y al encontrarse con el otro, cerca de la plaza sin muñeco le dijo, -ajaaa-, -¿cómo que me quieres agarrar la chuta?, entonces dándose vuelta le enseño el trasero al otro diciéndole: - aquí está pues, a que no te atrevéis?- y el otro ni corto ni perezoso se le encimó con el pulgar de la mano derecha dispuesto a atravesarle el pantalón, pero cuando este hizo contacto con la laja –aaayyyy madre mía coño, se me fracturó el dedo- gritó en el acto, teniendo que ir de inmediato al Ambulatorio de Guama para que le pusieran un yeso je je. (cuento real, arrancado de la vida misma después de las elecciones)
Enrique me comenta que no crea que son actos de homosexualidad sino más bien de mariqueras pueblerinas aún cuando admite que, más de uno anda por ahí agazapao esperando que Langa langa o Atilio les acomode una tarde, puesto que a la muerte del popular Chompa en la Independencia –del cual se decía que era el hombre más cargao de Yaracuy – estos dos, junto con el enano de Quigua, tienen el merito de poseer los peroles más grandes de la región.
Ah compa pa` vainero, y que teniéndole miedo al Silbón……..

miércoles, diciembre 06, 2006

Zaret Sinai: 16 añitos




Lo más hermoso que me ha pasado, hoy cumple 16 añitos y espero con toda mi alma que "El Gran Arquitecto de los Cielos" ilumine tus pasos, llenándote de prudencia, abgnegación y la sabiduria suficiente para avanzar en la vida con un mínimo de tropiezos, aquellos que también hacen falta para templar el carácter. A propósito, dedico este poema encontrado en tubreveespacio el cual me gustó muchísimo.

Hija mía

Hoy quiero decirte que mi vida no ha sido una escalera de cristal, todo lo contrario.
Al recorrerla, he conseguido escalones falsos, partes sin barandal y hasta tramos donde no hay peldaños.
Sé que tu vida hija mía por más que yo desee lo mejor para ti, no será una escalera de cristal y sólo puedo decirte.
* Que cuando te consigas un escalón flojo o inestable, yo estaré allí para estabilizarte y equilibrar tus penas.
* Que cuando consigas tramos que no tengan barandales, mi mano estará allí para sostenerte y así puedas sentir seguridad.
* Que cuando no hayan tramos que te permitan avanzar, si es necesario, yo te serviré de puente para que puedas continuar.
Cuando ya no pueda estar a tu lado y necesites de mí, cierra tus ojos !!!! aférrate a nuestros momentos más maravillosos, y avanza al final de esa escalera yo te estaré esperando.
Hija mía, sé que tu vida no será una escalera de cristal pero recuerda que nuestro amor y el lazo que nos une, es tan hermoso, puro y transparente como el cristal y a la vez fuerte y duradero como el acero.
Feliz cumpleaños de este negrito que te quiere y te adora

SOCO VO

No hay nada más folclórico en Cocorote que escuchar las expresiones de incredulidad. Unas con sabor a guaro, como “Sie cará”, expresión recortada de “vacie carajo”, otras en desuso como “poote carrasco”, y otras nuevas como “Húrgalo vos” de Guama que debió generarse del “Húrgate vos” algo más viejo, pero el “soco vo” y el “sí como nie” se han mantenido en muchas generaciones cocoroteñas, dando paso al “Guevito esqué¡¡¡” de éstas últimas épocas..
Y es que cuando leo lo que está pasando en Chile, se me agolparon de repente todas estas expresiones mientras los recuerdos me envían a aquellos días cuando en Bárbula, escuchábamos con atención a los chilenos frente a la plaza Pablo Neruda de la Facultad de Educación, en la que existían una cantidad de impresionantes murales que daban testimonio de lo ocurrido en ese país una vez que el sanguinario Pinochet llegó al poder, al arrasar con La Moneda (al coño e madre del Rector Maldonado se le pasó la mano cuando mando a borrar todo este patrimonio universitario en el allanamiento del 92)
Eran tiempos de exquisitas tertulias donde la poesía hacia presencia con tanto énfasis como las derivadas e integrales en Matemáticas.
Definitivamente la Universidad nos arropaba con su encanto, el Centro de Estudios Socialista Alí Ramírez (EL CESCAR) al lado del cafetín de Pepe, era sitio obligado de reuniones y encuentros de ligosos, poetas, comunistas, no alineados, no descubiertos y vaya usted a saber, que brindaba la oportunidad de conocer un montón de vainas que nos hacia ver las cosas desde otra perspectiva, adiós pues historia positivista…
Desde aquellos días el nombre de Pinochet es para mi persona, sinónimo de sangre y mierda, y es que en verdad los chilenos tenían que andar con sigilo aun fuera de su país porque, poco le importaba a ese matón enviar a sus secuaces internacionales para que en nombre de la libertad aparecieran acribillados en muchos lugares del planeta, todos ellos exiliados sobrevivientes del genocidio planeado en el estadium chileno….
Existe una plaza en la antigua entrada de mi Facultad FACES, donde podemos ver un busto de Salvador Allende y es que, además de los humanistas en la Facultad de Educación, también los estudiosos de las ciencias económicas y sociales le rindieron homenaje póstumo a este presidente asesinado, denominando a la vía interna de la Universidad, “Avenida Salvador Allende”.
Así pues, cuando la historia le está cobrando al sátrapa de Pinochet todas sus maluquesas, que no se haga el viejito enfermo y el pobrecito o algo más vulgar "el guevón"porque la verdad es que “sooooco vo” a pesar del tiempo y la distancia “NO TE CREO”.

lunes, diciembre 04, 2006

Venezuela: ejemplo de civismo

Los venezolamos si podemos dar ejemplo de civismo. Lo más importante de la contienda electoral es la mesura por parte de los vencedores y la gallardía de los vencidos para admitir la derrota.
En todo orden de ideas, a pesar de los raros movimientos que se observaron en Fuerte Tiuna de acuerdo a fuentes fidedignas, la gran ganadora ha sido Venezuela, la cual apostó por una contienda democrática, participativa y totalmente pacifica, y al no existir razón para dar pasos a lamentaciones extremas, entonces propugnemos con nuestras capacidades un futuro promisorio.
En la página de infelix la cosa estuvo muy dura, ya habrá tiempo para reflexionar; mientras que, en el blog de nostalgia la cosa estuvo mejor…Muchachos tengan prudencia, que dijo el negrito Very Good desde Valle del Río.

domingo, diciembre 03, 2006

Fiesta electoral en Cocorote





Soy votante en la UE León Trujillo de Cocorote. Cuando llegué a eso de las diez de la mañana, existía a la entrada de la escuela una cola que hacia desistir de votar pues el sol ya había calentado lo suficiente como para que la pared del colegio se pusiera a hervir a la gente con su resplandor.. Sin embargo, al poco momento de incorporarme a la fila, un funcionario del Plan República solicitó a los votantes que tuvieran su cédula con terminación entre 07 y 11 que los acompañara.
Salimos pues de la cola unos cuantos (entre ellos Jessica, la hija de la maestra Gladys Moreno) a la entrada y prácticamente en un santiamén votamos, no sin antes percatarme que, había una enorme cantidad de tarjetas electorales en el panel electrónico que a más de un elector le tomaría desprevenido. Sumado a eso, el mismo cartón que colocan para resguardar el secreto del voto traía como consecuencia la escasa visibilidad del panel lo que permitió que algunos electores se confundieran en el proceso, como en efecto se conoció. No es que ponga en duda lo expuesto por Wladimir, quien me lo encontré una vez que había votado, pero el con sus propias palabras evidencio su ceguera (tu sabes, la luz, fui el primero, busqué los de abajo para evitar equivocarme pero me salio el otro aspirante). Al final hasta el personal del CNE lo trataron de saboteador y no es así, era solo una persona que había que ofrecerle el beneficio de la duda
No obstante, la cosa se veía buena. Como siempre encontré a los funcionarios de la Alcaldía y a los tres o cuatro políticos que toda su vida han hecho proselitismo en Cocorote y han servido como miembros de mesa en esa escuela, entre ellos a Carlos el pájaroloco junto con Diógenes.
Al final, me entretuve en la compra de los ingredientes para la sopa dominical y en eso también pude comprobar la faramallería de los cocoroteños con sus compras nerviosas. Entre como a cinco carnicerías y todo aquello estaba pelao. No encontré pollo sino cuando ya había claudicado, que fue precisamente en la panadería del Calvario cuando me decidí a comprar pan, ya que al lado hay una carnicería que muy poco frecuento y cuando pregunté si había pollito me dijeron que cuantas arrobas quería, je je.
Felicidad pues es lo que se respiraba con sus pequeñas excepciones…..

viernes, diciembre 01, 2006

Chichita

Hoy primero de diciembre, la Señora Chichita está cumpliendo años . Como ha estado un tanto malita de salud, apenas cumplí con saludarle y desearle que el Gran Arquitecto de los Cielos la colme de salud. Mañana estaré con ella para hacer algo en la casa materna una vez que me desocupe.
A fin de cuentas como cualquier mundano, estoy tratando de empezar un bochinche a pesar que sé de sus reuniones planificadas para el fin de semana como toda buena cristiana: “Joven fui y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan (Salmos 37:25).
Evidentemente que la alternativa de celebrarle el sábado su cumpleaños no es porque le sale mejor a ella, sino a nosotros, los echadores

jueves, noviembre 30, 2006

Jerónimo

(Jerónimo, dándole una vuelta a Rolinel)
Otro personaje de nuestro pueblo es Jerónimo. De manera muy peculiar, incluso llegando a ser folclórica, eleva sus brazos en su caminar como si estuviera en un desfile militar y acertadamente comentan los muchachos: “Mira, parece que viniera bajando de un cerro muy inclinao”.
En Cocorote al morir una persona se observa - como en la mayoría de los pueblos venezolanos-cómo llegan al lugar del velorio, coronas de flores que son enviadas por deudos, familiares y amigos, lo que razonadamente expresa el sentimiento recóndito en el corazón de cada uno por aquellos que ya no tenemos a nuestro lado, que expresa la palabra no del adiós sino la de un hasta luego y que llegado el momento de la salida hacia su última morada, son colocadas unas en el vehiculo de la funeraria y otras en manos de amigos dando paso a la salida del féretro en hombros de sus más íntimos.
Cuando esto sucede, Jerónimo suele acompañar a los difuntos colocándose delante del vehiculo de la funeraria, coordinando el tráfico que viene de frente a la marcha fúnebre evitando que estos prosigan con su paso ya que, por lo general, la marcha abarca el ancho de la calle. Vale destacar que, si bien es cierto que nadie le solicita a Jerónimo realizar esta labor, no es menos cierto que con sus señas, cuál fiscal de tránsito, contribuye a que los difuntos lleguen a su morada final sin contratiempos. Muchísimas gracias Jerónimo por tu gesto, que dentro de la inocencia que acompaña tus días, te muestras con interés en prestar tu mejor disposición para que algunos marchen a su última morada sin problemas en la vía.

miércoles, noviembre 29, 2006

Susana

Cuantas cosas te quedé debiendo…
Me levantabas temprano para que te acompañara a hacer las compras en el mercado municipal de Puerto Cabello, ese que siempre olía a comino recién molido y a matica de ruda, aquella que se colocaban los vendedores en la oreja para alejar la “pava”. Que vaina tan loca, el haber tumbado ese antiguo "zoco" porteño de envergadura colonial, para dar paso al centro dizque comercial La Marina. (en Europa los hubieran fusilado)
En oportunidades me comprabas un vaso de cebada que sabia a gloria, pero fueron muy pocas las veces ya que esa vaina de estar tragando en la calle no era de tu agrado.
Antes de irme a estudiar a Cocorote, me llevabas agarrado de la mano a una escuela en donde las maestras eran unas señoritas que vivían en la calle Mariño, entre Bolívar y Plaza, cerca de María Millán; apenas tenía tres años, pero la tenaz audacia y el rigor de sus castigos que incluían la penitencia de llevar a los niños a una solitaria cocina con la luz apagada, hicieron que la magia de la lectura apareciera en esa época para el disfrute tuyo.
Cuando me llevabas a que Mercedes Domeche -con su vieja nevera de kerosen- me ponías a leer en voz alta los periódicos que ella arrumaba en la sala. No me gustaban las visitas a esa casa, en comparación a la de Agustina, desde la que se podía ver el mar montándose en unos cimientos pegados a la pared del patio, el cual daba a la playa…
Mientras escribo esto, evoco el olor a guayabas, al loro que insistentemente llamaba a Laura y a tu dura mirada de "ni se te ocurra moverte" que me mantenía atado a la silla hasta que Agustina nos daba permiso a Anisis y a mí para ver el mar.
El traqueteo de tu maquina de coser me despertaba cuando ya estaban por estar a punto las caraotas endulzadas por el trozo de papelón que le echabas y aquel pollo con papas inigualable. En aquella gigantesca casa Nº 82 de techos rojos, tan alta que sus techos parecían infinitos, fuimos participes de una feroz disciplina que, incluía la puerta trancada y la mínima cantidad de visitantes (ni siquiera recuerdo las visitas de tus hermanas a la casa de la Urdaneta) eras tú la que nos llevaba a visitarlas a ellas. Mi Tía Beatriz era la que más me gustaba, ya que poseía innumerables reliquias y recuerdos a la vista de sus magnificas vitrinas. Alli estaban aquellos carritos antiguos que tanto me gustaban…
No obstante, siempre fui dueño de innumerables juguetes valiosos. Me los regalabas a expensa de jugar loterías (con los datos de la caricatura panchita) a que Panaleón, tratando de alargar tu plata bien ganada en la costura, trabajo impecable que luego entregabas en La Chaparrita y en La Elegante.
Recuerdo un extraordinario autobús marca Mercedes Benz a control como de un metro de largo, que lo ganaste en el callejón de Alberto (al que siempre le llevastes café con leche en la mañana), al lado del restaurant Milano; era sencillamente lo más fabuloso que podía poseer un niño..
Escasamente puedo recordar cariños como besos y abrazos de tu parte, -no estabas acostumbrada-; sin embargo, no recuerdo haberte encontrado dormida ni siquiera cuando ya había entrado a la Universidad y llegaba de Valencia a las 11 de la noche. Ahí estabas, esperándome siempre para decirme lo que me habías guardado de comer.
Un enorme argot de dichos y refranes mantengo en mi memoria para clasificar a la gente: María si dejaban la comida. José Domeche, cuando alguien no quería comer algo y de repente cambiaba de parecer. El señor Ramón y la señorita Pepe cuando alguien preguntaba mucho; si alguien se presentaba de improviso y no te gustaba comentabas quedamente "se jodieron mis numeritos" y si cualquiera te molestaba por algo cuando estabas por entregar una costura le decias que no te molestaran porque estabas "atrafalgada" y "cuidado Lastenia" si alguien se tropezaba con algo.
Alguna vez te dije que los muchachos me echaban broma porque me llevabas al cuarto grado agarrado de la mano, - aquella manía tuya de tus enemigos numero 1: los vehículos y el Nº 2: las pelotas - Ya luego me llevabas, pero me soltabas al llegar a la Unidad Sanitaria de Puerto Cabello, y te quedabas paradita al frente de la escuela Juan José Flores para decirme que si al salir no te veia, entonces que te esperara, que vendrías en camino.
Eras capaz de rodear una cuadra cuando veías que en alguna calle estaban jugando pelotica de goma y la cuestión era de verdad, apenas te proponias a pasar evitando el juego y zuassss, te pegaban la pelota (que según tú te perseguian), era entonces cuando se las quitabas a los chamos (y no para darmela a mi) y la botabas a la basura sin ninguna contemplación.
No creas que te olvidé, en muchos de mis sueños estás presente para decirme que no te gusta tu segundo nombre, ni que te llamen abuela.

lunes, noviembre 27, 2006

Morocotas de oro en Cocorote



Ante la demolición de la casa del difunto Joaquín ubicada en Cocorote frente a mamá Pera y el posible desenlace del manuscrito escrito por el comerciante Mauro Jelambi hace más de 100 años, cito a continuación lo que pudiera ser “la crónica de un desentierro anunciado”, a partir de su publicación por Yaracuy al Día, hace exactamente dos años...
La historia comienza cuando el conocido cocoroteño Juan Pérez - del cual ya les comenté-, hace como dos años atrás me lo consigo en la Panadería cerca de la plaza y me confiesa que en su poder se encuentra un libro de muchos años de antigüedad, heredado de su madre: Ana Eustacia Pérez, ya que ella lo mantuvo guardado en uno de esos pesados baúles que normalmente poseían las familias para resguardar sus mejores objetos.
Juan, le pregunte: - Que vas a hacer con ese libro, ¿porque no me lo prestas, y cuando termine de leerlo te lo devuelvo.- El me respondió, bueno, pero primero me regalas unos biscochos salados que tengo hambre. – claro - le respondí- y seguidamente de darle los panes lo acompañe hasta el sitio en donde tenía guardado el libro.
Este libro era realmente un manuscrito que databa de los primeros años del siglo pasado, utilizado en su mayoría para realizar asientos de compra y ventas de mercancías tales como tabaco y maní. Pero en la última página escrita, se relata la historia de un asalto que sufrió el dueño del libro, de nombre Mauro Jelambi junto a dos de sus peones de confianza en los alrededores de un comercio que estaba situado en donde hoy día se encuentra el jardín de infancia Mamá Pera y que, para aquel entonces era denominado El Dancing; especie de Bar y prostíbulo que para colmo de males era de las ultimas casas de la población por el lado del río San Jerónimo, razón por la cual daba la bienvenida a los visitantes y transeúntes provenientes de Occidente por intermedio de la antigua carretera Panamericana, la actual calle Bolívar de Cocorote (no existía la panamericana actual).
De acuerdo a fuentes confiables, durante aquellos años existía una anarquía total en la población. Se comenta que los asesinatos suscitados en la cuadra del Dancing eran recurrentes. El relato escrito comenta como el comerciante llegó a Cocorote en una noche brumosa y fría por la lluvia constante, al tiempo que era advertido por un poblador que, iba a ser despojado de sus mercancías y del dinero que traía consigo y por esta razón mando a uno de sus peones a enterrar en plena lluvia, una cantidad considerable de morocotas, monedas de oro que normalmente se utilizaban para hacer negocios.
El comerciante en las primeras de cambio pudo hacer frente a la situación valiéndose de un arma de fuego que poseía, sin embargo salió mal herido y en medio de la trampa realizada por el grupo de bandidos, el peón pudo realizar la labor encomendada dado que en medio de las bestias de carga que habían en el lugar, así como también por el hecho de la prontitud con que fue advertido el comerciante, paso desapercibido pero luego, al empeorarse la situación (una vez que hizo el entierro) salió a socorrer a su jefe con tan mala suerte que una bala certera disparada por los malhechores acabo con su vida.
La reyerta prácticamente terminó con este episodio, al final el señor y el otro peón fueron socorridos por algunos pobladores que rápidamente le hicieron los primeros auxilios mientras pudieran ser tratados por un medico. Uno de los samaritanos que ayudo al comerciante se llamaba Susana Pérez - partera de oficio - que de acuerdo a los pobladores cocoroteños a los que acudí para corroborar el manuscrito, era la abuela de Juan, razón por la cual este libro se mantuvo en el seno de esta familia.
A los pocos días de este episodio y sabiendo el comerciante que muy poco le quedaba de vida por las heridas causadas en aquella maléfica noche, ayudado por el otro peón que le acompañaba, hizo que lo llevaran al sitio en donde estaba situado en el día de su infortunio. A duras penas se sentó en lo que quedaba de una columna o vestigio de una antigua casa que existió al lado izquierdo del Dancing (luego de pasar la acequia), y desde allí pudo recordar lo que había acontecido, observando que el lugar donde el estaba situado aquella noche, estaba en línea recta con una mata de jobo (Spondias mombin) que se encontraba al oeste de ese lugar hacia el camino del río, a ciento veinte pasos del vestigio donde se encontraba el Sr. Mauro Jelambi y que por lo expuesto en el libro, este era el antiguo lindero de la Calle Real, un poco más hacia dentro de donde se encuentra actualmente.
Es de hacer notar que por la escritura dejada en el libro mencionado, este señor poseía grandes y variados conocimientos, pues desde este punto donde se encontraba, percibió que desde los ruinas donde estaba sentado hasta el sitio del entierro, se generaba uno de los ángulos pertenecientes a un triangulo rectángulo, donde la hipotenusa era alrededor de 30 pasos hacia el sur, y hacia el este, luego de pasar la antigua acequia cocoroteña, frente al prostibulo, se conformaba el ángulo recto, a 15 pasos de la columna por lo que el cateto resultante era de casi 26 pasos hacia el sur, (25,98 para ser algo más preciso).
Tratando de obtener una posición exacta del lugar que mencionaba el escrito, y recordando que unos años atrás existía a un lado de la entrada de la Escuela León Trujillo una mata de jobo, del cual se decía que sus frutos generaban fiebre cuando se comía en exceso, comencé a caminar contando los 120 pasos que se señalaban, y al terminar de contar, me di cuenta que los vestigios estarían en predios de la antigua hielera de Los Tortolani, a unos pocos metros donde se venden los perros calientes de Freddy y realizando un análisis mental, observé que el entierro estaría ubicado de acuerdo a los datos, en un terreno propiedad del finado Joaquín en un lugar cercano a una casa en ruinas en donde funcionaba una panadería, al lado de la Acequia y frente al jardín de infancia mama Pera.
Solamente falta relatar la parte final del manuscrito: el señor Mauro Jelambi, deja constancia de la cantidad de dinero que llevaba en aquella noche siniestra: 2.756 morocotas de oro, envueltas en un talego de cuero trabajado donde están las iniciales MJ, que está dentro de una pimpina de barro cocido. Asimismo, y ante la posibilidad de no poder desenterrarlas, realizó un conjuro de magia negra, estableciendo que si el o sus familiares no llegaban a buscar el manuscrito el cual quedó en posesión de la partera, los que se atrevieran a buscarlo pagarían con una muerte horrible. Este hechizo duraría cien años y al cumplirse el siglo, se verá el anima en pena del peón asesinado, descansando de su largo cuidado mediante la aparición de una llamarada azul.
Se comenta que el comerciante acompañado de su peón y con sus mulas se despidieron tomando camino hacia Barquisimeto, pensando en volver cuando se alentaran aún cuando jamás se le volvieron a ver.
La fecha de todos estos acontecimientos fue el dos de noviembre de 1904, por lo tanto el maleficio culminó hace dos (02) años atrás

Al despejar los escombros de la casa del difunto Joaquín, está por verse si la llamarada azul hace su anuncio. Obviamente que Freddy Tortolani desde su trailer de perros calientes está en una posición privilegiada.

Tumbaron la casa de Joaquin en Cocorote


Para agrandar la calzada del puente de la acequia de Cocorote, a la altura de la calle Bolivar, se tuvo que demoler la casita donde vivia el finado Joaquin, justo al frente de mamá Pera.
Esta casita sufrió por largos años, la agonia de ver cimbrada su estructura ya que Joaquin registró sus cimientos en búsqueda de un entierro (tesoro) que jamás llegó a descubrir.
Hoy vemos como cada uno de los bloques que pertenecia a la casa, yacen hecho añicos y si algo existia en el subsuelo, es muy posible que con la ayuda de las maquinarias que se han desplazado hacia el lugar para dar paso a la nueva construcción, se deshaga el hechizo que hoy sobrepasa los 100 años. (continuará)

domingo, noviembre 26, 2006

Los Romero

Una de las familias de Banco Obrero a la que era asiduo visitante cuando niño era la de los Romero, todo por la sencilla razón de ser fiel amigo de Jhonny, José y Julio además de sus sobrinas Moty y Seleni, quienes eran hijas de su hermano mayor Rafael.
Había olores en esta casa que no se encontraban en otras, puesto que la mamá de los muchachos -la señora Goya- cocinaba en una hornilla de Kerosen, más por costumbre que por necesidad y siempre estaba dispuesto un cafecito con mucho sabor a hogar.
Una de las primeras plantas Pioneer de música que conocí la tuvieron estos muchachos en Cocorote, por cierto que sonaba excelente y se disfrutaba de buena música con los viejos discos de acetato. (Hoy día lo conservan con mayor énfasis). Rafael, Luís y Miguelito, al igual que María Emilia, un tanto mayores que los citados arriba, disfrutaron de esos locos años musicales de finales de los 60 y comienzo de los 70: Bee Gees, The Beatles y Janis Joplin
Recuerdo que cada cierto tiempo llegaba la abuela de los muchachos y estos, un tanto para que se sintiera en casa, le construían una especie de ranchito en el patio a la sombra de un mamón macho que hacia mucho más fresca la tarde que en las casas construidas con techos de acerolit.
Una vez jugando béisbol con ellos en el estadio Natalio Espinoza, fui a recoger una línea conectada por José hacia el left fielder, sin embargo el terreno de este estadio se caracterizaba por no ser muy regular y la pelota luego de golpear contra una piedra, fue a darme justo en el ojo derecho, el cual se cerró por completo.
Coño, el miedo que le agarre a la pelota después de eso fue bestial. Por más que intentaba cortar los rollings, se me escapaban con frecuencia ya que con sólo escuchar el swing de la pelota al acercarse, hacia que instintivamente alejase la cara. Deduzco que a muchos criollitos en infantil les pasa lo mismo, pero yo no dije nada y hasta allí llegó mi corta carrera en el béisbol.

jueves, noviembre 23, 2006

Carlos La Lora


Hace uno cuantos años atrás, Carlitos López sin nada que hacer andaba jodiendo el parque por los lados de la casa de los panameños. Esta casa está en la segunda plazoleta de Banco Obrero y en ella reside hoy día la señora Silvestre y Franklin la “seca”.
Resulta que Carlos decidió en aquella oportunidad, irse para su casa el cual queda al frente de la misma y, al retirarse, uno de los panameños observó la manera como Carlos caminaba y señalo para la eternidad – uuuuuy mirá, Carlos camina como una lora – escuchando Carlos el comentario se enfureció y empezó a tirarle piedra a la casa. El mal estaba hecho, a más de cuarenta años de aquella escena, hoy el señor Carlos es famosamente conocido como “Carlos La Lora”…..
Al tiempo, estaba una tarde “Carlos La Lora” jugando en las matas de mango de Banco Obrero, cuando decidió subirse a las mismas para comer de aquellas frutas. Sin embargo, apenas se subía resbaló, con tan mala suerte que en su viaje hacia el suelo se encontró con una de las ramas que lo golpeó en el estómago, cayendo al final tendido y sin aliento por el duro golpe.
La única persona mayor que se encontraba por todo aquello era Benardino Rivas, quien para aquel entonces fungía como Prefecto de Cocorote y entre una de las cosas que detestaba y no dejaba que ocurriera era precisamente que los muchachos se montaran en las matas de mango.
Al verlo caer, Benardino corrió hacia el adolorido Carlos quien yacía en el suelo sin aire y se comenta que apenas estuvo a su lado, los otros niños que trataban de auxiliarlo escucharon al prefecto decirle: - ¿Lora, cómo que te fallaron las alas??? – je je…Gracias a Dios salió de ese percance y hoy día seguimos contando con su presencia.

miércoles, noviembre 22, 2006

Refranes de mi pueblo

Cuando una persona es muy caminadora; es decir, le gusta mucho andar en la calle se le dice: "camina más que la cochina de Martín Garrido".

Resulta que esta cochina era de Guama y se comenta que a veces se perdía a caminar allende a la carretera panamericana rumbo a San Felipe, una guará.....

Otro refrán que tiene igual significado es: le gusta mas la calle que la guacamaya de Regino...

Esta guacamaya, pertenecía a un conocido cocoroteño que a pesar de los cuidados que le profesaba al ave, se le escapó una vez que le crecieron las alas y andaba por todo el pueblo haciendo la bulla pareja. Así pues la encontraban en La Playita, por el río San Jerónimo, en Matapalo y pare usted de contar….

domingo, noviembre 19, 2006

Pan nuestro de cada día

Ayer, por razones de trabajo estuve en un área rural entre La Lagunita y La Mona, en la vía Campo de Carabobo – Nirgua. Llegada la noche, Zerpa Casullo y mi persona tomamos esta misma vía para regresar a San Felipe y la verdad es que cómo hacía tiempo que no transitábamos en la noche por esa vía (normalmente utilizamos la carretera de la costa: San Felipe – Morón) veníamos un tanto alerta por la lluvia que caía así como también por la peligrosidad de la carretera: una cantidad de curvas peligrosísimas que la convierten en una guillotina con un poquito de agua. En efecto, nos conseguimos con dos accidentes viales de los cuales, uno fue trágico ya que el conductor perdió la vida en el mismo, y su cuerpo yacía tendido junto al automóvil.

Poco se puede hacer en esta vía para evitar accidentes a menos que se disminuya la velocidad a los límites que indican las vallas….

------------­

Las lluvias caídas durante estos días en territorio yaracuyano, han traído como consecuencia que no haya servicio de agua potable en Cocorote por quinto día consecutivo.
Por enésima vez, las tuberías de agua se llenan de aire motivado a que la creciente del río San Jerónimo arrasa con el dique toma cuantas veces quiere. A mi juicio, se requiere de una obra de ingeniería de alto diseño, en la que se pueda seguir utilizando el río como fuente y por otro lado se contenga el arrastre de minerales.
Los primeros responsables han sido aquellos que pensando sólo en su beneficio, han talado como les viene en gana el macizo aroeño pese a las disposiciones especiales que esta área mantiene, por ser un ABRAE. Y mientras tanto la Ley Penal del Ambiente no hay quien la aplique o se hacen los Juan Pérez…

viernes, noviembre 17, 2006

Juan Pérez el cocoroteño


Cuando a una persona cualquiera lo llaman Juan Pérez en Cocorote, es que se hace el pendejo.
La verdad es que Juan Agustin padeció de muy pequeño los ataques de epilepsia, situación que con el paso de los años ha cedido, pero dejó la secuela de una mente no muy brillante.
Tuvo Juan una juventud sin estudios y por lo tanto no sabe leer ni escribir. Sin embargo, es capaz de realizar mandados recordando las imágenes de los empaques: - anda Juan a la bodega y tráeme una caja de maizina, decía Tata- a lo que el respondía: - la que tiene el zamurito???.
Igual condición concibe cuando de chimo se trata: el perolito que tiene un tigrito y así pare de contar.
Cuando joven, su enorme fuerza física y actitud tranquila, lo convertían en caletero por excelencia de los comerciantes cocoroteños que trabajaban con camiones, como el Señor Herrera, Omarcito Jiménez, entre otros. Las anécdotas más conocidas de él son precisamente de este periodo, el cual iré escribiendo en la medida que me acuerde de ellas:
A propósito, el relator de estos cuentos era “Flor del mundo” de quien les contare igualmente en otras entregas.
Se comenta que una vez a Juan lo llevaron al antiguo mercado de Barquisimeto como ayudante. Cuando llegaron en la madrugada, el conductor le dice que se baje y que le indique para estacionarse en retroceso. Juan le decía insistentemente -dale, dale más, otro poquito – hasta que el chofer sintió que con la lima del camión, (vigas centrales de la plataforma) había atravesado limpiamente el capó del vehiculo que estaba estacionado detrás. – Coño Juan, no te dije que me avisaras? – y Juan le contestó – bueno eso fue lo que hice, ya chocaste –
El chofer para evitar pagar el choque, se estacionó más adelante indicándole a Juan que se quedara cuidando la mercancía mientras el la iba a negociar.
Esperando junto al camión, contemplaba Juan como una persona se lamentaba del daño que le habían propinado a su vehiculo, por lo que se le acercó para confesarle que – ese fue mi amigo Rarreo, (Herrera en su jerga) pero fue sin culpa- ahhh, ya vamos a esperar a su amigo para que me pague el choque, le respondió el otro chofer…
En efecto, se tuvo que negociar la carga para luego cancelarle el choque al dueño del vehiculo siniestrado, mientras el jefe de Juan murmuraba – no sé cómo se va a ir Juan para Cocorote, porque en mi vaina no se va a montar.
Juan adivinando un tanto la rabia de su jefe, (ahí le viene lo de hecho el pendejo) decidió montarse sin ser visto por nadie en la parte trasera del camión y de ñapa (propina) se tiro encima el encerado (lona encerada) para evitar que lo descubrieran.
Al llegar a Cocorote, el chofer aseguraba – no se como carajo se irá a venir el loco ese de Barquisimeto, por su culpa perdí el día – respondiendo Juan al acto – es que yo estoy aquí!!!! – quedando el primero perplejo por la astucia del que hasta entonces creía tonto.
Otro de los cuentos fue el que lo mandaron a quitarles los retoños a unas papas (patatas) que tenían algún tiempo en un saco sin poderlas vender. A la mañana siguiente, en el mercado de San Felipe, alguien requirió papas y por ello mandaron a Juan a buscarlas al camión – Anda Juan, a buscar dos sacos de papas – ¿Cuáles?- inquirió Juan frente al comprador - ¿de la que le quitamos las maticas???... hasta allí llegó el negocio porque el comerciante no quiso recibir las papas viejas.

Para finalizar por hoy, basta decir que por largos años fue el “criado” de los Salcedos, reconocido hogar cocoroteño del que siempre ha sido fiel visitante al igual que los Colmenares.

miércoles, noviembre 15, 2006

ARC

Cada vez que tengo que transitar por la Autopista Regional del Centro, me acuerdo de Marisela, la hija de la dañera en Doña Barbara cuando esta le contesta a Santos:- guaa, dejeme entonces dilme pa mi monte- y eso es lo da ganas, arrancar para atrás y no dejarse ver en el "eje industrial venezolano" que abarca desde Puerto Cabello hasta Las Tejerías.
Obviamente que el auge automotriz que vive el país esta llevando esto al límite: nuestras pobres autopistas de dos canales son insuficientes para tanto vehiculo y aparte de eso, la cantidad de peajes hacen imposible que se llegue a tiempo a ningun lado en la zona central del país.
A pesar que no llegué a Caracas, me calé dos horas en una cola arrecha. Esto quizá se arregle con un rum rum que se comentan entre algunos circulos de alto nivel, el cual contempla la mudanza del gobierno central a Cabrutas, estado Guárico (7º 38´57" N y 66º15`07" O) pueblito de pescadores situado frente a Caicara del Orinoco y que detenta según el chisme, el mero centro del país. Ahi les dejo eso...

lunes, noviembre 13, 2006

Tata

Ana Eustacia Pérez o Tata, como la llamábamos todos, era la madre de mi abuela materna Emilia. Era una mujer de recio carácter, que supo hasta el final de sus días mantener a discreción a las personas que mantenía a su alrededor. La casa donde vivía es la que está al lado de Teresita Cabrera, y del otro lado la oficina de Aguas de Yaracuy en Cocorote, (local que también sirvió de Farmacia y unos cuantos años atrás, de aula de clases de los terceros grados de la escuela León Trujillo).
Como casi todas las doñas de antaño, tuvo una descendencia abundante ya que alcanzo a tener once hijos, de los cuales sólo sobrevive uno en la actualidad: Juan Pérez.
Recuerdo que estuvimos viviendo por un tiempo en aquella casa, luego de que mi mama se viniera de Puerto Cabello a trabajar al Rodríguez Rivero.
En las noches, había un sin fin de ruidos al que no estábamos acostumbrados como lo eran las ranitas de jardín. Un croar interminable de ranitas que vivían inmersas en los canales de concreto que le hacían a las matas de rosas y otros tipos de plantas para que los bachacos no se las comieran.
Recuerdo que en el patio había una mata de mango de jardín que eran exquisitos, así como también una mata de coco, otra de níspero y otra de tamarindo que nos mantenían ocupados con sus fragantes cargas.
El cuarto donde dormíamos, que está luego de la sala al lado izquierdo, me pareció inmensamente pequeño cuando lo fui a ver unos cuantos años atrás, luego de pedirle permiso a Teresita; mantiene la misma ventana por donde nos llegaban los ruidos y olores del patio.
Tenia Tata un baúl debajo de su cama que a mis hermanos y a mi nos parecía mágico. Siempre lleno de cosas sabrosas; dado su carácter fuerte soportaba nada mas que a mi hermana Mayerling por lo que era ella quien nos repartía lo que Tata disponía. Esta señora murió el 5 de noviembre de 1971.

domingo, noviembre 12, 2006

Toros coleados

Si algo me hace acordar a mi papandres (abuelo) es aquella tarima que nos hizo dentro de la casa para ver a los toros coleados que se montaban en la calle que pasa detrás del cementerio.
La verdad era que dicha calle se presentaba idónea para manga de coleo en las fiestas de San Jerónimo, ya que por su longitud y el hecho de estar junto a la pared del cementerio, alcanzaba para que todos los espectadores pudieran sentarse cómodamente a disfrutar.
Imagínense, tener una tarima desde nuestra casa al frente de los mangos para ver los toros que estaban por allá lejos y de ñapa full de gente.
Por cierto que la hizo apilando los bloques que luego se utilizaron para la construcción de la casita de mamaíta Emilia en el patio de la casa, agolpándolos junto a la antigua y no tan alta pared del patio, la cual le dejaban unos huecos tipo tragaluz cada tanto, al no pegar los bloques en serie y que sirvieron en aquella oportunidad para incrustar los maderos para mantener la tarima bien asida.
Se pensara que no íbamos a ver nada del coleo pero la verdad fue otra. Parte de la estructura de bambú de la manga junto al cementerio se cayó por el peso de la gente en el preciso momento que un toro venia pasando, escapándose en el acto.
A fin de cuentas fuimos en la casa espectadores de primera cuando el toro abandono la manga para ir a trancar del tiro a los propios mangos de Banco Obrero, seguido por un tropel de jinetes que sin la ayuda de la manga aspiraban a atrapar al toro, (al frente de nuestra propia tarima) wipiiiigi je je.
Al final, el toro fue enlazado y vuelto a la manga, no sin antes merecer un largo aplauso, efusivo y temeroso (con los ojos pelaítos) por parte de todos mis primos y hermanos que en ese momento se encontraban en la tarima de mi papandres.

sábado, noviembre 11, 2006

Chupacabras en Cocorote?

Hubo un hecho en Cocorote que marco por siempre las idas a la escuela León Trujillo, desde Banco Obrero. Sucede que entre el barrio Campo Alegre de Cocorote, lugar donde estaba situada la escuela (la misma infraestructura es utilizada hoy día como Jardín de infancia) y el Banco Obrero, existe una acequia que normalmente llevaba agua para regadío en las zonas bajas de Cocorote. Precisamente en el paso de la Acequia, había un pequeño puente con menos de dos metros de alto, que daba continuidad a la calle que une estas dos comunidades. Este puente con el paso de los años, sufrió algunas remodelaciones que permitieron agrandar el ancho de su calzada. Por otro lado, existía en los alrededores de la acequia a ese nivel, una cantidad considerable de árboles de Ceiba y de Cedros colosales que, en virtud de sus dimensiones llenaban esos espacios de una sombra más bien tupida que hacia que las mentes de sus pobladores la llenaran de mitos y cuentos todos ellos infundados. Por cierto que los cedros habían sido sembrados por un inmigrante europeo que vivió en una casa que existió hasta no hace mucho, cuando fue demolida para dar paso a la construcción de otra vivienda (ya de concreto) en la entrada de la actual Urbanización Los Cedros (a una cuadra de la Acequia). Era una casa construida en madera que resistió mal los embates del trópico y que por esa misma razón, añadía cierto misterio al área.
Sumado a lo anterior, vale destacar que a un lado del puente habitaba un señor muy trabajador (siempre lo veía uniformado) que sufría de vitíligo, enfermedad de la piel que causaba entre los pobladores cocoroteños una especie de miedo injustificado ya que se decía que si la persona que sufría esta enfermedad de la piel quería trasmitirla, solamente con el hecho de ofrecer un jugo de frutas (zumo) a una persona era suficiente. (Se supone que el enfermo se pinchaba y colocaba sangre en el vaso que luego la disimulaba con el jugo para trasmitir el “cute” denominación que le daban al vitiligo en nuestro pueblo).
Imagine el lector, la prisa de los infantes al atravesar esta área para ir a la escuela en horas de la mañana y de regreso al mediodía.
Mas adelante, se la pasaban por el lugar algunos personajes que rondaban la Samaría, una bodega (tienda de abarrotes) situada en la siguiente cuadra a la casa del inmigrante donde se vendía entre muchas otras cosas, - aguardiente y cerveza – Obviamente que el sitio era visitado por asiduos empinadores de codo y por supuesto usaban la sombra de la arboleda para ingerir sin problemas, ya que frente a la bodega no lo podían hacer.
Uno de estos personajes era un loquito (me recordé nuevamente de los cuentos de Caribe) que llamaban “Mururito” y por si fuera poco, vivía cerca del área uno de los primeros hipiies cocoroteños que para aquel entonces dizque fumaba marihuana, se trataba de “El Nata” personaje mas bien tranquilo que las madres de los párvulos veían con un horror visceral, a pesar que jamás se metió con niño alguno
Como para ponerle más sazón a la cosa, un frío viernes de enero trascendió algo que definitivamente nos alejo de pasar por los cedros y fue el hecho de regarse la noticia de que, en el puente habían secuestrado una niña de paso al colegio y momentos después la consiguieron sin sangre cerca del lugar. Este cuento me ha hecho pensar algunas veces que también Cocorote fue visitado por el chupacabras, aún cuando en efecto no mordió animal alguno sino una niña. Igual decían que se trataba de un hombre que sufría de una enfermedad y debía tomar cada cierto tiempo sangre joven para seguir viviendo. Sacando cuenta, por aquel entonces cursaba yo primer grado y el año de este acontecimiento fue 1972. De alguna manera el rumbo a la escuela fue cambiado a partir del siguiente lunes, los chamos de Banco Obrero y Libertad utilizaban el callejón allende a los Capdevielle, hasta que la escuela fue dotada de su actual infraestructura al lado de la “hielera” de los Tortolani.

viernes, noviembre 10, 2006

Mi pueblo

Cuando niño, Cocorote era en si un pueblo que llegaba hasta la bodega la Rinconada. Las noches frías y oscuras –dado que los bombillos de los postes eran como de 40 watts - hacían que las mentes infantiles se llenaran de miedos. Todas las noche por Banco Obrero pasaban como a las ocho de la noche, un arreo de burros que venia directamente de donde ahora están los apartamentos: potreros inmensos que otrora se utilizaron para la siembra de tabaco, uno de los principales productos agrícolas de Cocorote del siglo pasado.
Este arreo, guiados por un burro que tenía una campana (el campanero), bajaba al trote la calle que está a un lado del cementerio, luego atravesaban los mangos del estadio Natalio Espinoza para continuar su periplo en pos de la carretera panamericana.
Jamás observé que vehiculo alguno arrollara esos animales. Como era curioso, llegue a correr tras ellos para ver a donde iban a parar. La verdad es que, tomaban rumbo hacia el camino que hoy día es la entrada de San Jerónimo. ¿Por donde subían nuevamente a los potreros de arriba?, no lo se. Siempre los vi bajar pero no subir.
Una vez los espere pacientemente junto a la casa de mi madre y entonces corrí hacia ellos para ver si podía agarrar uno. En efecto uno de los animales traía una soga de bozal, por lo que me decidí a llevármelo a mi casa.
Mamaíta Emilia - mi abuela- al verme llegar con el burro a la casa, pregunto que iba hacer con el, por lo que conteste – voy a vender leche como el muchacho del Cilindro- ah bueno me contestó – y sencillamente espero a que me durmiera para sacarlo del patio.
Esa noche la recuerdo como una de las más felices de mi vida. Pensaba que a la mañana siguiente le diría a mi mamá al llegar de su jornada nocturna como enfermera en el Hospital de San Felipe, que me comprara dos bidones y así comercializar leche (no se de donde). La verdad era que detrás de aquel niño que vendía leche proveniente del Fundo El Cilindro, quedaban las miradas de toda una chiquillada que veían con respeto como se ganaba la vida este muchachito de corta edad, comercializando leche fresca por todo el pueblo con aquel burrito trotador.
La verdad es que llore hasta que me canse cuando a la mañana siguiente no encontré el burro, no pudieron ser ladrones ya que para entonces no existían en Cocorote (Caribe no había nacido) sencillamente era un burro mañoso.
Junto a mi estaba la abuela, consolándome y por otro lado apurándome para llevarme junto a mi hermana a la León Trujillo, aconsejándome que estudiara mejor, porque los que trabajaban con burros, tenían que bregar el doble para ganarse la vida. (que vaina, esto fue sin alusiones personales)

miércoles, noviembre 08, 2006

POBRE CARDENALITO

Con una imagen difusa, se pudo ver por espn2 como el Magallanes dejaba en el terreno a los Cardenales de Lara, una guara el guaro. Por allá al final salio una imagen del juego por Meridiano TV, dando el resultado final: van 11 juegos seguidos que el Magallanes no pierde.

Paciencia

Como apenas estoy comenzando, entonces me permitire hacer algunos cambios para ver que tal queda. Uhff, cuantas cosas hay que hacer y los cuentos a flor de piel.

---

Malhaya sea el juez de Aroa, no hay manera de entrar al pueblo. cuando hay que subir lo mejor es tener un burro. porque si te vienes por Albarico los caracoles te hacen llorar de tan mala que esta la carretera y si es por las montañas, la quebrada Taracoa se comio la via. En fin, las únicas vias que siguen en buen estado en todo Yaracuy, son las principales (y esto se repite en los centros poblados). En San Felipe por ejemplo, se puede andar por la quinta (la cuarta y la sexta que estan allende no sirven para nada); en Cocorote la panamericana esta intrasintable hasta Chivacoa y no pasa de alli porque es donde culmina jeje.

por qué se llama así?

Solamente por el hecho de crecer en uno de los ambientes mas emotivos de mi vida

Considere siempre muy dificil hacer los pasos para la creación de un blog, tantos nombres que dar me enredan el alma, ademas ya no estoy para recordar tantos nombres si consideran que, luego de estar tanto años como docente, entonces los nombres y recuerdos se me han trascocado. Si como promedio conozco al menos treinta alumnos por asignatura cada semestre, y mi carga academica son tres asignaturas; entonces, son 180 jovenes que conozco cada año. esa es la razón por la cual la gente bella del magisterio le encanta empinar el codo. Muchos recuerdos.........