sábado, noviembre 22, 2008

Pa'lante es pa'lla

Todo muy calladito. A estas alturas no estoy muy seguro si el silencio existe o es la ausencia absoluta de ruido lo que define esta situación, pero ya que estoy por acá les comento que cerré un capítulo importante de mi vida y fue el hecho de cambiar de sitio de trabajo. Doce años me unieron a una institución maravillosa, pero otros retos me llevan a trabajar por la patria chica, llenita como está de problemas y que por supuesto; con algunas cosas aprendidas puedo, debo y quiero hacer por los yaracuyanos -ya sea en Farriar o Nirgua- un encuentro verdadero con la ciencia y la tecnología para apuntalar a estas tierras jirajaras hacia un futuro promisorio.

Hace unos días atrás fui honrado con una distinción significativa. Estudiantes universitarios me homenajearon en los actos aniversarios de la Asociación de Estudiantes Yaracuyanos de la Universidad de Carabobo “AEYUC”, la cual cumplió 16 años de existencia, a raíz de ser uno de los fundadores de la misma junto con otros tantos paisanos que –un tanto cansados de estar pidiendo cola en el puente de Naguanagua con aquellos inolvidables letreritos que decían San Felipe- redactamos algunas líneas que declaraban la existencia de la Asociación.

No sabíamos la magnitud de las cosas buenas que no iba a deparar por estar organizados. Tuvimos acceso a autobuses, becas para los más necesitados, cupos en las facultades para los mejores alumnos, así que nos propusimos ir más allá: la Federación de Centros Universitarios y los organismos de cogobierno universitario y ¡lo conseguimos!, hicimos presencia como Representes ante el Consejo Universitario, de Facultad y de Escuela, llevamos a dos presidentes yaracuyanos a la FCU además de varios presidentes en los centros de estudiantes y por supuesto también pertenecimos al ilustre claustro universitario .

Lo cierto fue que nos metimos de lleno en la vida universitaria integral y cuando nos llegó el momento de decir adiós para emprender nuestras vidas profesionales, acaso nos olvidamos de nuestros éxitos en la Universidad y cuando en este 10 de noviembre pasado nos volvimos a ver las caras, con los mismos sueños pero también con algunas canas, decidimos en una pequeña reunión realizada en una pequeña parcela llena de aguacates por los lados de Boraure, impulsar con el mismo estilo organizacional (cero apetencias personales y todo por el bien común), abrirnos paso en la palestra política. Por cierto que no seremos nosotros los elegidos, pero es un hecho que sabemos organizar a conciencia nuestras acciones y eso es lo que decididamente vamos a hacer. Otra vez en estas montoneras...