viernes, marzo 25, 2011

60 +

No creo que los humanos tengamos todos la misma cuota de responsabilidad por lo del cambio climático, pero indudablemente que si poseemos la misma cuota de responsabilidad por resarcirla, y quien salga con aquello de que: ¡que frescura, este desordena y yo tengo que limpiar!!!!!!!!!! Cae irremisiblemente en la actitud de no hacer nada por las futuras generaciones. (y por el mismo)

Desde hace algún tiempo se lleva a cabo un movimiento que tiene como objetivo, llamar a la reflexión sobre el cambio climático con una pequeña actividad, la de apagar la luz durante una hora. No es que esto sea la panacea para cambiar la situación, ¡no!. Se trata de reflexionar.

Regalémoslo una hora para pensar como podemos mitigar el cambio climático Este año el concepto mundial se resume en 60+, que significa "más allá de la hora", y que según lo reseñado en articulo de prensa e Internet, es el inicio de una campaña mundial dirigida a todos los sectores industriales, comerciales, gobiernos locales, estatales y nacionales del mundo y, también, a los ciudadanos para que, durante esa hora, piensen en iniciativas que cada uno puede emprender para cuidar al planeta más allá de la hora escogida como simbólica para llamar la atención sobre un problema tan grave. La hora de apagar la luz esta pautada para las 8:30 pm de este sábado 26 de marzo de 2011.

Es bueno acotar que supe de esto a través de Nany y desde un par de años estoy pendiente del evento. Y en este mes, cuando hace apenas una semana y media que por estar haciendo maromas al lado de un puente murió accidentalmente nuestro buen amigo Pedro José (†14-03-2011) , quien cuidara de manera pertinente nuestras áreas verdes en toda la urbanización a pesar de no contar con una retribución justa y permanente por aquello de que “estaba más loco que una cabra”. Es por eso que he decidido regar por las noches el jardín que nos obsequió y que ya observa los estragos de pasar una larga semana sin que su bienhechor este por este mundo.

Este blog lo dedico a Pedro José Gutiérrez, nuestro loco necesario.

sábado, marzo 05, 2011

Mi tia Eleuteria Pérez


Me he estado acordando mucho de mi tía Eleuteria. Siempre me pareció que era una mujer muy alta entre los Pérez. Igual fue una mujer emprendedora, un tanto atrevida para su época. Nació en el año 1900 y era la mayor de todo ellos.
Me comentó alguna vez mi abuela materna (hermana) que ella en ese Cocorote de principios del siglo pasado, cuando las labores prioritarias eran el cultivo de tabaco y maní en donde hoy queda la Urbanización Las Acequias, no se contentó con aquello de que las mujeres no las mandaran a la escuela porque de esa manera aprendían a leer y escribir y por lo tanto se les podía ir el día en escribirle cartas a los hombres para enamorarlos. De alguna u otra forma aprendió a leer y por ello se dedicó también a enseñar a sus otras cuatro hermanas en medio de las labores agrícolas. Era una tarea ardua, aprendieron las letras en los surcos bien aplanados del tabacal, con un palito a manera de lápiz escribia en la tierra mientras que todas las hermanas contemplaban como las letras formaban palabras y por supuesto, lo más emocionante era saber como se escribían sus nombres: Eleuteria, María, Emilia, Teresa e Ignacia.

De vez en cuando se aparecía por la casa de mi mamá a pasarse algunos días para hacerle compañía a mi abuela "mamaita Emilia". Eran días en que con sus cuentos nos deleitaba un mundo y nos dejaba conocer un poco de su vida. Alguna vez me comentó que la Biblia es un libro escrito en parte de manera cifrada. Es decir, existen muchos pasajes que quieren decir otra cosa. El tema al que hizo mención para tomarlo como ejemplo fue el de Adán y Eva en el libro de Génesis. Me hizo ver que cuando Adán y Eva habían pecado por comerse la manzana era porque habían tenido relaciones sexuales… ¿No ves lo que está escrito? – cuando se lee que se comieron la manzana que estaba en el medio del jardín, debe ponérsele un poquito de imaginación, se está haciendo mención a la fruta de la mujer je je- Mientras, mi abuela con cara de preocupación desaprobaba las loqueras de mi tía pero era incapaz de decirle algo. - Esta señora le pasan los años y no cambia- comentaba.

Otras cosas escuchamos de sus labios. Se apartó de su familia muy joven y fue a trabajar a Caracas durante mucho tiempo, trabajó en una empresa de Telares, por ello consiguió ahorrar y poseer algunas propiedades como la casa en donde anteriormente se congregaban los testigos de Jehová en Cocorote, Tuvo dos hijos, Armando y Ramón el fotógrafo, Me comentó que tuvo un enamorado que la llevó a viajar en barco y después de una travesía en el mar, llegaron a un lugar en donde las personas hablaban wachi-wachi- ¿cómo es eso tía? Preguntaba yo intrigado – Guá pues, yo les oía hablar pero no les entendía una puya je je y soltaba a reír - Donde estaría ésta señora bien lejos por ahí que su extravagancia no le permitió darle importancia, pensaba yo para mis adentros mientras soltaba una carcajada..

También le gustaba el misterio, algunos cuentos suyos nos dejaba volar la imaginación mientras que ella nos hacia relatos sobre ese otrora Cocorote con sus atardeceres friolentos llenos de neblina, malamente iluminado por sus postes retirados con bombillos de 60w el cual ofrecía las condiciones necesarias para que el miedo se apoderara de sus habitantes y las personas se acostaran temprano. Eran épocas donde la hechicería era según su relato, cosa muy seria ya que existían brujas capaces de convertirse en cierta clase de aves y volar en lo oscuro de la noche. Pero aquellas personas que estuvieran en el. misterio al oír el graznido de las aves le decían: mañana vienes por sal. Entonces era normal que al día siguiente alguna señora llegara a pedir sal a la casa.

Otra cosa que me comentó es que el excremento humano tiene su misterio. Cuando por casualidad uno va al baño y se llena las manos de excremento, es signo que va a ser un día de buena suerte. ¡No hay nada más asqueroso que llenarse accidentalmente las manos de caca, pero esa grima luego se convierte en plata! Me decía mi tía mientras
yo pensaba para mis adentros que el dinero huele feo.

Alguna vez visitando a mi tío Sebastián en Caracas, pude verla desde lejos cruzar la avenida Roosevelt con total impavidez. Yo, que a la sazón tendría como unos diecisiete años (y ella ochenta y cuatro) me costaba una parte de la otra cruzar una vía con tanto desparpajo. O ella era totalmente arriesgada o era yo demasiado conservador y timorato. La verdad que su vida siempre fue así, pa´lante, sin preocupación, Murió en el 86, no estoy seguro, de lo que si estoy completamente seguro es que pudo disfrutar de su vida en pleno.