miércoles, abril 19, 2017

PABLO RAMON FLORES: LOCUTOR Y AMIGO INCONDICIONAL

Pablo Flores, en su programa "Que hable mi gente"
    Conocí a Pablito siendo los dos un par de chamos, cuando iba a la Ascensión de visita a que mi tía Nene y Flor del Mundo. Quien nos presentó fue mi primo hermano Yomar, que para aquel entonces se la pasaban juntos. Me identifiqué rápidamente con Pablo: soñador, rudo, peleón, ingenuo, querendón y con una vocación de servicio inmensa; el típico muchacho regordete amigo de todo el mundo que inteligentemente transitaba entre las veredas de su amada urbanización, conviviendo y esquivando a los malasangrosos amigos vecinos que desde las esquinas se metían con todo el mundo a fuerza de burlas geniales y peloticas de goma. Chicharra era su sobrenombre más habitual que le guindaron sus congéneres, por aquello de orinar -no estoy seguro- en la arboleda escolar por no utilizar los baños normalmente sin agua de la escuela.

     Sus padres, Doña María Gerónima Regalado de Flores dama yaracuyana natural de Independencia y Pablo Antonio Flores (qepd), natural de Carupano pero moronense de corazón, hicieron de Pablito un hombre de bien y de amor, dispuesto siempre a hacerle un favor a cualquiera sin esperar nada a cambio. Creo que inicialmente vivieron en Independencia para luego mudarse a La Urbanización La Ascensión, donde por espacio de más de cuarenta años han convivido respetuosamente con sus buenos vecinos.

  En su adolescencia gustaba de todo un poco. Lo recuerdo practicando tae kwon do y judo por un corto tiempo a que Chang; o en los bomberos, haciendo guardias voluntarias tanto en la antigua sede de la quinta avenida como en la actual, para luego incorporarse a la Asociación Venezolana Banda Ciudadana seccional San Felipe, (la 3YX-25 San Felipe), integrando el Grupo de Servicios de Emergencia y Radio (Grupo SER) recordado cariñosamente como el Grupo Pterodáctilo. Fue allí quizá donde se encontró por siempre y para siempre con su dilecta  profesión: la locuciónEn efecto, la Banda Ciudadana  le ofreció la oportunidad de conocer la radioafición por las bandas de los 11 y los 2 metros así como también la banda internacional, siendo el objetivo principal de esa organización, la de unir los radioaficionados en labores de apoyo y protección civil en situaciones de desastre.

   Algunos años atrás, me comentaba mamá Gero que Pablito en su afán de ser un magnifico orador, se encerraba largas horas en su cuarto con un micrófono en mano, ejercitándose como asaz locutor al repetir las cuñas televisivas y radiales de la época de tal manera de alcanzar el tono adecuado. - Ese muchacho, sino se hace locutor va a parar en loco, Elier – me decía preocupada su mamá mientras que yo le respondía  - no se preocupe madre, el sabe lo que hace.

  Al igual que los jóvenes de nuestra generación, nos divertíamos sanamente con otros amigos entre los que se cuentan los Oñates, los Parra Yarza, los Clisanchez, Mirelles, entre otros. Usualmente  íbamos a lugares que para la época estaban de moda: La plaza Dr. Raúl Ramos Gimenez conocida popularmente como la Concha Acústica era una de ellas. Esos espacios al igual que las famosas discotecas fueron punto de encuentro para los primeros amores y por supuesto, las primeras desilusiones. Algo que si tenia Pablo era enamorarse de las muchachas más bonitas y elegantes (había que mejorar la raza) por lo que las  serenatas no se hacían esperar. Una de aquellas noches de farra fue de carcajadas puras. Resulta que luego de culminar todo un arsenal de canciones, acompañados del inolvidable guitarrista Pablo Diaz (qepd) frente a una casa donde vivían varias hermanas, salió fue el hermano de estas con un paño terciado como única vestidura para felicitarnos por el recital y decirnos que sus hermanas se encontraban con sus padres en las playas de Chichiriviche.

     Pronto los estudios nos guiaron hacia rumbos distintos. Pablo Ramón por ser un tanto huraño con ellos (argumentaba siempre que los estudios se hicieron para los brutos),  su padre lo envió a trabajar al lejano puerto de Guanta, estado Anzoategui con el propósito de que hiciera un futuro promisorio dentro de Palmaven, filial de PDVSA pero el amor por su terruño amado lo hizo volver a tierras yaracuyanas teniendo como meta lo que siempre ha sido su pasión, por lo que comenzó a prepararse para transitar por los espacios radioeléctricos.

    Por aquel entonces Pablo Ramón debido a sus conocimientos en acciones de salvamento y desastre, fue nombrado Director de Defensa Civil Yaracuy. Luego, comenzó a laborar en varias emisoras radiales yaracuyanas.  Es de hacer notar que su gran amor le llegó al conocer a Mercedes Parra, quien junto a Ricardo y Beatriz, vinieron a llenar de sueños y felicidad a las familias Flores Parra y Flores Regalado. Por mi parte, al llegar mi hija Zaret al mundo, supe quien seria su padrino y por supuesto mamá Gero se convirtió en mi comadre.

    A través de los años, mi buen amigo Pablo se ha hecho un nombre en el acontecer televisivo yaracuyano. Al llegar la época de la televisión por cable, tuvo la oportunidad de realizar su propio programa desde donde puedo saber de él, celebrando anónimamente -o invisiblemente, recordando a Arturo Uslar Pietri- las ocurrencias de este gran amigo que con el pasar de los años, hemos venido viéndonos con menos frecuencia pero indudablemente esa gran amistad filial se mantiene intachable en nuestros corazones. Salud querido hermano y el Gran Arquitecto del Universo te siga protegiendo, junto con tu familia (que es la mía) por siempre. 

domingo, abril 09, 2017

NIGUAS EN COCOROTE: UNA HISTORIA ARRANCADA DE LA VIDA MISMA

Es común escuchar el refrán que dice “fulanito o fulanita come más que una nigua” a propósito de chalequear a las personas glotonas, y que hoy; por las circunstancias que estamos viviendo los venezolanos, son las menos que extrañamos y deseamos que nos visiten, je je.

Esta historia nace producto de la lectura de un cuento de Rafael Zarraga de su libro “Contares”, (editado por la UNEY), donde el desaparecido bardo hace referencia de un muchacho ahijado de su abuelo que vino a vivir con ellos en su casa de Campo Alegre, luego que su madre  muriera y que al poco tiempo de estar viviendo con ellos también él muriera repentinamente.

El poeta hace alusión de que éste chamo sufría de “niguas” y que por eso su abuelo lo increpaba  con el propósito de que tuviera el cuidado de “rasparse” los pies. Pero la tristeza del huérfano pudo más que cualquiera situación de cuidado, la muerte lo alcanzó con los pies deformes de tantas niguas incrustadas en ellos.

Vale destacar que hasta mediados del siglo pasado, sufrir de niguas en Cocorote o en casi todos los pueblos rurales yaracuyanos era prácticamente natural ya que se consideraba una enfermedad endémica de la región; es decir, era una enfermedad infecciosa que afectaba de forma permanente o en determinados períodos a una importante cantidad de personas (sobre todo los niños) que por andar descalzos, se contagiaban de manera rápida. Es bueno citar que la enfermedad se genera por una especia de pulga (ácaro) denominada Tunga penetrans, cuando las hembras de la nigua penetran en los pies del huésped, ponen sus huevos bajo la piel y luego, al cabo de pocas semanas, mueren. Suelen dejar los miembros infectados. (el ácaro redondo es la hembra nigua)

Tratando de conocer más sobre el tema, le pregunté a mi longevo amigo Protasio De Luca en su casa de El Calvario sobre esta enfermedad y me refirió que él mismo llegó a sufrir de  Nigua, pero con la llegada del DDT a Cocorote, ésta enfermedad desapareció prácticamente a partir de 1945, año en la cual se utilizó el peligroso organoclorado “Dicloro-Difenil-Tricloetano” para combatir otra enfermedad endémica venezolana: La Malaria.

Esto supone matar dos pájaros con un mismo tiro. A lo mejor muchísimos, pero ciertamente existe conocimiento que la tungiasis, como es conocida la nigua en términos médicos, decayó drásticamente desde el momento en que el Dr. Arnoldo Gabaldón comenzó su campaña antimalárica rociando el DDT luego de haber asistido en la ciudad de Washington como participante de la V Conferencia Panamericana de Directores Nacionales de Sanidad, donde conoció al general James Simmons, quien le informó del polvo blanco empleado con fines militares y que ligado con kerosén, ofrecía un buen efecto sobre el transmisor del paludismo; el polvo sería el tristemente célebre DDT.


Puedo recordar cuando niño que las casas de Banco Obrero tuvieron pintadas en sus porches, las iniciales macabras seguidas por el número de la casa, dejando entrever que fueron fumigadas antes de su entrega allá por el año 1962 a sus residentes iniciales. Para aquel entonces no se conocía de los riesgos de utilizar los órganoclorados con sus efectos colaterales en la naturaleza a largo plazo. Vale acotar que la campaña antimalárica arrancó en Morón el  2 de diciembre de 1945, en un ranchito propiedad de un señor llamado Melecio Castillo, el cual estaba muy cerca de la encrucijada de ese pueblo y que por iniciativa del Club de Leones de Valencia, durante el año 1955 se levantó en el lugar un “Monumento al Zancudo caído” el cual se deja ver en la actualidad para recuerdo de tan importante acontecimiento.