sábado, septiembre 12, 2009

Cocorote tiembla como gelatina


Tenía un poco de años que no sentía un temblor en Cocorote. Los últimos se remontan a aquel grupo de temblores que desde el lago de Valencia mantenían a la gente con ganas de dormir en la calle a principios de los años 90.

Así pues que, hoy sábado 12 de septiembre a eso de las 3:35 pm, el suelo comienza a temblar y me doy cuenta de inmediato por lo que exclamo: "Zaret está temblando", mientras escucho el tintineo de toda las cosas de vidrio que están en la cocina -lugar donde me encontraba cuando se suscitaba la movezón- y la nevera susurra con su vaivén el nivel de intensidad de la magnitud del temblor.

Zaret, que a la sazón no había sentido en su vida ningún temblor, impávida observa el techo del apartamento cuando de pronto, cunde el pánico y la negra, con los ojos más pelados que nunca, sale del cuarto dando tumbos para salir a como de lugar del edificio –Mauricioooooooo, sal pronto del baño que esto se va a caeeeeeerrrrrrrrr – (no piensa sino en ese muchacho je,je) y me le acerco para calmarla poniéndole la mano en el pecho, recordándole que lo más idóneo es mantener la calma.

A la par de esto, la gente comienza a salir en cambote y pienso que los únicos que quedamos dentro del mismo somos precisamente Zaret, el bebe y yo. Como vivimos en una zona de apartamentos, la calle se cunde mientras las personas hablan sobre las posibilidades de un nuevo temblor. Pasa los minutos y una media hora mas tarde ya se sabe que la intensidad es de 6.2 en la escala de la escala de Richter y su epicentro fue cercano a la población de Morón del municipio Juan José Mora en Carabobo.

Aparte de recordar a un amigo que normalmente me dice que Morón se caracteriza por las cuatro cosas siguientes: feo, hediondo, peligroso y atravesao, ahora podemos decir que también es telúrico –no me jodas-.

En Puerto Cabello –me llama Osiris, mi hermana- la cosa se sintió con el temible ruido que genera las cosas cuando se mueven. Me comenta que escucharse el rugir y salir la gente despavorida a la calle fueron dos cosas al unísono, mientras que a los pocos momentos se sintió un segundo temblor que aquí en Cocorote fue imperceptible.

Esto me hace pensar el tiempo que ha pasado desde que fui integrante de un grupo de rescate y lo olvidado de las cosas que aprendí por aquel entonces. Me parece sensato volver a poner en práctica ciertos aspectos que nos hemos saltado en el edificio de apartamentos donde vivo, cuando por causa de la inseguridad nos hemos llenado de rejas sin las debidas precauciones que deben mantenerse para no quedar atrapados en un terremoto.

Es muy probable que la zona en donde se encuentra Cocorote sea sacudido por un terremoto. El famoso terremoto de 1812 el cual devastó la capital venezolana, también acabo con este pueblo. Las ruinas en donde se encuentra la actual capilla Santa Inés del Monte fue en su momento la iglesia del pueblo, donde por cierto murieron tanto el cura como muchos feligreses que se encontraban dentro del templo, así que es bueno actuar.