lunes, febrero 16, 2009

TERO ELEMBUS 2

Había olvidado que el mismo personaje del cuento anterior con su escardilla terciada al hombro se nos acercó en diciembre con el siguiente cachito:

Epale panita, vamos a realizar una cena en la casa y me toca poner como siempre el vino, son ocho botellas papáaaaaaaaa!!!!!
Y uno de los muchachos le pregunta - aja!!!- ¿y cuanto te cuesta cada botella????
y el otro le responde - esteeeeeeeeeee........ Dio la vuelta y se fue pal carajo

domingo, febrero 15, 2009

TERO ELEMBUS

El cuentito a lo MacGyver que viene a continuación, no los contó bien demañanita un muchacho algo tostao de estos que se ofrece para limpiar los alrededores del edificio con su bien amolada escardilla y que quizá no estudió mucho pero que imaginación tan portentosa posee…

Chamo, lo que me pasó en Guama… Llegué a una miniteca que me habían invitao y cuando estoy buscando a los panitas me doy cuenta que a una jeva la están cacheteando burda y me acerco y le digo al chamo,- epale broder (brother), ya está bueno que viene el gobierno- y el tipo come la finta y la muchacha se le escapa y yo me voy pa dentro. De repente la tipa está dentro igual y me da las gracias y me dice que se quiere quedar conmigo, y yo me doy cuenta que la chama tiene una pistola pero no le digo nada. En eso, estoy cotorreando con la jeva y nos ponemos a bailar y por el rabillo del ojo veo que el chamo que le estaba pegando temprano entra y de una, agarra una piedra y no las lanza y yo que estoy pila bailando con la jeva, la sujeto por la cintura y dejo que su cabellera caiga hacia el piso mientras que la piedra nos pasa justo por encima y en ese momento le quito a la jeva la pistola que la tenia por el zapato y luego le apunto al tipo y le doy en el pie. Pana!!!!!, no lo pelé, pero los chamos que estaban con el tipo me quieren escoñetar y yo empiezo a correr y me monto corriendo en un libre y al pobre chofer le han podido romper los vidrios de un plomazo y yo le digo pana, no te pares que yo te pago ese vidrio, -de vaina y no me joden-…

Buehh, el hombre como si nada se despide y nos deja con una feliz sonrisa que no podemos identificar. Lo cierto es que hasta los momentos no he dejado de reír. Ahora falta que el carajo herido por el tiro sea mi compadre Fernando Pinto, no juegue…