lunes, noviembre 13, 2006

Tata

Ana Eustacia Pérez o Tata, como la llamábamos todos, era la madre de mi abuela materna Emilia. Era una mujer de recio carácter, que supo hasta el final de sus días mantener a discreción a las personas que mantenía a su alrededor. La casa donde vivía es la que está al lado de Teresita Cabrera, y del otro lado la oficina de Aguas de Yaracuy en Cocorote, (local que también sirvió de Farmacia y unos cuantos años atrás, de aula de clases de los terceros grados de la escuela León Trujillo).
Como casi todas las doñas de antaño, tuvo una descendencia abundante ya que alcanzo a tener once hijos, de los cuales sólo sobrevive uno en la actualidad: Juan Pérez.
Recuerdo que estuvimos viviendo por un tiempo en aquella casa, luego de que mi mama se viniera de Puerto Cabello a trabajar al Rodríguez Rivero.
En las noches, había un sin fin de ruidos al que no estábamos acostumbrados como lo eran las ranitas de jardín. Un croar interminable de ranitas que vivían inmersas en los canales de concreto que le hacían a las matas de rosas y otros tipos de plantas para que los bachacos no se las comieran.
Recuerdo que en el patio había una mata de mango de jardín que eran exquisitos, así como también una mata de coco, otra de níspero y otra de tamarindo que nos mantenían ocupados con sus fragantes cargas.
El cuarto donde dormíamos, que está luego de la sala al lado izquierdo, me pareció inmensamente pequeño cuando lo fui a ver unos cuantos años atrás, luego de pedirle permiso a Teresita; mantiene la misma ventana por donde nos llegaban los ruidos y olores del patio.
Tenia Tata un baúl debajo de su cama que a mis hermanos y a mi nos parecía mágico. Siempre lleno de cosas sabrosas; dado su carácter fuerte soportaba nada mas que a mi hermana Mayerling por lo que era ella quien nos repartía lo que Tata disponía. Esta señora murió el 5 de noviembre de 1971.

2 comentarios:

Nuvia Estrella Perez Villegas dijo...

hola primo...me encanta la biografía de nuestra querida tía tata...así le decíamos..hermosos recuerdos de ella..los poseo, recuerdo que cuando estuvo enferma solo comía plátanos maduros con leche bien fría..y mi querida abuela elauteria la complacía siempre...recuerdo que en esa casa pasábamos mucho tiempo jugando en esos cuartos antiguos y esa cocina inolvidable...así como recuerdo esos arboles frutales que mencionas donde estaba también un árbol con flores en forma de campanadas..allí estaban clavadas varias tablas donde mi abuela colocaba cambur a los diversos pajaritos... pero lo mas hermoso era cuando llegaban los preciosos pajaritos azulejos de nuestro hermosos cocorote...

Gilberto Elier Santana Colmenares dijo...

Te invito a escribir Nuvia, debes tener un cajon guardado en tu memoria je je. Un abrazo