domingo, septiembre 30, 2007

Cocorote en el día de su santo

Si algún cocoroteño se le olvida el día de su santo patrono, la Alcaldía de este municipio muy temprano se lo recuerda. Desde la madrugada del día de hoy, fui despertado por un sartal de cohetes y sirenas de vehículos que, en plena oscurana andaban con megáfono en mano despertando a los pobladores de este otrora pacifico pueblo para que no olvidaran que se trataba del día de San Jerónimo y quea las diez de la mañana se iba a oficiar la misa solemne a cargo de Monseñor Nelson Martínez Rust y las fuerzas vivas del municipio ¿alguien me podría señalar por qué se le llaman fuerzas vivas?????
Así pues que en la penumbra de mi cuarto, con los seguidores del gato dando vueltas por los bloques, me puse a recordar aquella oportunidad en donde mamaíta Emilia -mi abuela materna- me relataba una época de sequía tan fuerte a final de la década del 10, en donde la población encaraba la ausencia de agua consumiendo alimentos un tanto ajenos a lo normal, como el beneficio y desposte de un burrito sobreviviente de la locura que arropaba al ganado de la región, que moría de mengua consumiendo arena en las márgenes de los ríos tan secos como el Sahara.
Al cumplirse esta fecha -30 de septiembre- los sedientos pobladores cocoroteños hicieron una procesión con su santo, regando con sus suplicas por agua a través de toda la calle Real, hasta llegar a las mismas márgenes del río homónimo del santo y cuando ya se regresaban, se desparramó un palo de agua que hizo correr a los pobladores hasta sus hogares con el fin de recoger por intermedio de las canales de zinc, un poco de agua para sus saciar su sed. No lo van a creer pero en estos momentos me llega el olor a tierra mojada por la lluvia.
Creo recordar que alguna vez Caribe hizo mención en uno de sus post de esa época de sequía, pero no puedo ver desde hace algún tiempo para acá el blog de este panita cocoroteño que lo vieron por última vez, haciendo auto stop por los pueblos de México. ¿Caribeeeeeee donde estas?, de seguro que no soy el único que te extraña :-(
En fin, apenas salio el sol me apresuré para hacer las compras domingueras para mis hijos y sus clases, no sin antes pasar por la Iglesia que a esa hora de la mañana se encontraba desierta pero muy bien ataviada. Lo mejor del caso es que el único personaje que se hallaba haciéndole compañía al párroco, era el archiconocido Juan Pérez quien me preguntaba insistentemente la hora para sacar en procesión el de “la plumita y el librito”. Chiico cálmate que la procesión es a la seis de la tarde y apenas son las ocho de la mañana… ja ja.
Como ando algo ñongo con mi nueva cámara, les traigo una imagen de San Jerónimo y uno de sus más fieles cargadores en las procesiones religiosas como lo es el Juan Perón (llamado así por cariño) y una vista de lo engalanada que se encontraba la Iglesia parroquial de Cocorote para la realización de la misa solemne.
La Iglesia de Cocorote engalanada por el día de su Santo

Juan Pérez junto a San Jerónimo

miércoles, septiembre 12, 2007

Mi Tia Beatriz


Audaz, certera como un rayo, creativa e ingeniosa, es la mejor descripción que puedo hacer de mi tía abuela Beatriz Jelambi Domech, viuda de Obediente . Nació en Puerto Cabello por el año 15, fue poseedora de un carácter si bien agradable y lleno de humor, no menos dispuesta a entablar una discusión de altura cuando de la razón era poseedora, sin levantar la voz y muchas veces dispuesta a quedar tablas, evitando así llevarse por delante a contendores.
Un aura de misterio la acompañaba. Al parecer, era poseedora de una magnifica cantidad de información que no era de este mundo. Por intermedio de algunos familiares, conocí de su infancia distinta al de todos sus hermanos. Se comentaba en baja voz que su corazón era tan puro y dulce que en muchas ocasiones caía desmayada y unos espíritus hacían presencia por intermedio de ella, dando recomendaciones principalmente sobre la salud y era entonces que muchos vecinos y familiares al saber de algún trance de estos, corrían a su casa para conocer sobre lo que deparaba el futuro.
De acuerdo a las mismas versiones, esta condición desapareció cuando se casó con su esposo, el señor Carlos Alberto Obediente Rider; pero antes de que sucediera, los mismos espíritus hicieron del conocimiento que cuando alguien tuviera una premura por conocer sobre los resultados de un proyecto o la salud, se le podía consultar a ella y la respuesta iba a ser ofrecida aunque en su voz, pero por los espíritus..
Un solo hijo le deparó la vida. Si bien es primo de mi papá, me acostumbré desde muy pequeño a llamarle tío Carlos y según se comentaba, esto también fue una clase de milagro, dado que algún espíritu predijo en una oportunidad que ella no tendría hijos jamás; pero a instancia de desearlo, se le concedió el derecho de ser madre.
Susana mi abuela paterna y hermana de ella, me llevaba a su casa maravillosa para soportar estoicamente aquellas vitrinas llena de miles de curiosidades, donde fulguraban por lo reluciente, unos vehículos de colección entre los que se encontraba uno que particularmente me llamaba la atención, dado que era igual al que salía en una caricatura que se llamaban lo autos locos y pertenecía a una banda de gangters que ayudaban siempre a la corredora Penélope Glamour.
Pero la vida fue muy dura con ella. A principios de los Setenta su esposo murió de un ataque al corazón (tenia yo tres años) y su único hijo, Carlos José prontamente dejo sus estudios universitarios para dedicarse al trabajo en las oficinas aduanales de los Römer en Puerto Cabello, razón por la cual su soledad la fue llenando de perros y gatos (siameses y angoras), no obstante se ufanaba por dedicarse por entero a su hijo que llegaba tarde la noche, cuando por lo general recurría a jugar en el bowling de Rancho Grande, después de su jornada laboral.
Cuando Susana se mudó de la calle Urdaneta a la Carabobo en el año 83, la casa de mi tía Beatriz situada en la calle Sucre, nos quedaba apenas a media cuadra, por lo que era asiduo visitante de la misma, convirtiéndome asimismo en utility para los múltiples trabajos que siempre había, entre los que se destacaban el lavado de sus dos perros, y la limpieza de los techos para que no se taparan las canales ya que en el centro de la casa luego de dejar la sala-recibo, se encontraba un corredor con los cuartos de un lado y el patio central del otro y en el centro de ese patio, una inmensa mata de guayaba ahogaba con su agradable olor, lo que guardaban los gatos y perros en los rincones.
Al final de la casa quedaba el largo baño con bidet y azulejos eternos por un lado y la larga cocina con un rinconcito acogedor donde entre imágenes devotas como la del Dr. José Gregorio Hernández y fotografías recortadas de los obituarios familiares, le prendía una velita a sus (nuestros??) muertos.
Pero no todo era trabajo en esa casa. Luego de descargar la mata de guayaba y recoger la hojarasca y otras cosas menos agradables, me quedaba curucuteando las reliquias que estaban por doquier, como los fonógrafos con sus gruesos discos de RCA Victor, radios de transistores antiguos, una biblioteca de best seller editadas por selecciones de Reader's Digest los que devoraba en aquellas noches lluviosas que me quedaba acompañandola porque le tenia pánico a los rayos. Por todas las paredes se observaban fotografias, certificados y diplomas con un sinnúmero de extraños símbolos entregados a su esposo durante la época que convivió en la logia francmasónica porteña, además de sus soñadas vitrinas que permanecían intactas con el paso de los años y sus colecciones de queseyoo. Mientras, una hondonada de gratos olores llegaban desde la cocina puesto que mi tía se encontraba preparando los bocadillos de guayaba que tanto me gustaban y un dulce que lo hacia con el agua donde se cuecen las mismas llamado cristal que bien vale la pena clasificarlo como súper exquisito.
Deja esooo – me gritaba desde la cocina – ya sabes que te puedo mirar sin estar viéndote – no estoy tocando nada, -le respondía yo riéndome un tanto de sus bravuconadas, aun cuando en oportunidades sacaba del forro la reluciente guitarra Tatay de mi tío Carlos mientras que su perro alemán no me perdía de vista puesto que sabia que mis visitas representaban para el una de las cosas que mas temía, el baño. Deja eso - insistía- y ve a lavarte las manos que ya te serví la comida (ahi era cuando me regodeaba con sus platos y postres exquisitos)
Además de eso tenia una mata de higos tan dulces como la miel y una receta centenaria (de finales del siglo XIX) escrita con una caligrafía impecable, perteneciente a su papá Mauro Jelambi (de ahí el nombre de mi Mauricio) para preparar un licor parecido al ponche crema comercial, aunque vale decirlo con mas cuerpo (esta formula llegué alguna vez a copiarla pero no se donde la guardé) y era tan exacta que establecía la cantidad de alcohol y su clase, requerido en valores absolutos y relativos y los otros ingredientes y sus cantidades, además del periodo de maceración. Nunca llegué a saber como se las arreglaba para calcular los montos identificados en la formula, pero sus botellas mientras mas añejas se ponían mejor era su sabor. Ah mundo.
(Un día de estos me pongo a buscar la formula, se que la tengo guardada en una caja llena de libros que está en bancobrero))
Desde que fui conocedor de su secreto como futuróloga, le hacia preguntas ocasionales sobre mis primeros trabajos como comerciante (en los puertos el trabajo es desde chamo) y otras menudencia que no recuerdo mientras me escudriñaba con sus ojos audaces. Si bien no supe si todo aquello era cuentos de viejos, la cosa era interesante pero no debía hacerle ninguna pregunta sobre sus poderes sobrenaturales dado que según ella misma no lo sabía, como me lo confesó una desaparecida amiga de la familia llamada María Rivas quien vivía en Valencia y ocasionalmente se aparecía en casa de mi tía a “preguntarle” sobre los resultados de sus proyectos y el de sus hijos.
Gradualmente deje de ir a la casa de mi tía. La Universidad me llevó a otros destinos mientras que ella se despedía de este mundo, a los pies del cuadro del Sagrado Corazón de Jesús con sus bombillos de colores que iluminaban quedamente la misma esterilla que utilizó para dormir en el piso de la sala, (luego de la muerte de su esposo en la enorme cama matrimonial que mas nunca utilizó); rodeada claro está, de sus perros y gatos que tanto la querían y por supuesto de mi tío Carlos que sigue viviendo en aquella casa llena de buenos recuerdos y gratos sabores

viernes, septiembre 07, 2007

Visita Especial

Hace tres días que tuve el dignísimo honor de ser visitado por una criatura muy especial para mí. Se trata de Luís Fernando Pinto Vitanza, hermoso bebe que hace tres meses llegó para ser disfrutado por todos aquellos que le rodeamos.
Algunas complicaciones de su salud hicieron que en días pasados solicitara una plegaria bloguera, que fueron escuchadas por Nuestra Señora de Fátima con prontitud, ya que la vuelta a casa fue al instante.
Este bebe me vino a recordar junto a sus padres, mis colegas economistas Beatriz y Fernando, que requería ser cristiano y que en virtud de ello, no quiere estar esperando mucho, que me olvide de tanto protocolo y asuma mi responsabilidad con amor y respeto a las prácticas cristianas.
Y claro que lo haré con el amor que se merece. Como bebe especial estaré pendiente de ti y aunque pasen los años y las ganas de “juegar” disminuyan, siempre habrá una motivación doble para coger una pelota y dedicarte un buen momento.
Heey habrás visto, hasta me dejaste un regalito en mi hombro. Que Dios te bendiga mi niño tremendo.

domingo, septiembre 02, 2007

El dolor llega a medianoche

No se porque razón los niños se enferman generalmente es pasada la medianoche. En nuestro caso, nuestros tres hijos han sufrido en su momento de sendos dolores de oído y todos en plena madrugada. Que hacemos para prevenir? pues, siempre hay gotas para el dolor de oídos, analgésicos, antipiréticos y queseyooooo. Con la negra se debe tener a la mano los antihistamínicos por su asma y por mi parte cuando me atrevo a tomar mas de ocho cervezas, debo colocarme hielo en la cabezota y cuando me ataca la gripe, ahí si que me arranco para banco obrero (nada como un te de malojillo en la casa materna).
Pero lo de anoche no fue fácil, luego de colocarle algunas gotas en el oído a Mauricio y darle una cucharada de acetaminofen, nos lanzamos a la calle a todo galope, ya que el muchacho berreaba como un toro y en medio del silencio de la madrugada lanzaba ayes de dolor y gritos de “auxilio, auxilio” que culminaron al llegar al ambulatorio. Allí se portó como un buen niño, ofreció un completo argumento del porque le dolía su oído y al culminar su cuento, la doctora en un tono muy bien conocido le respondió -cooosa más grande chiiiiiico, aquí te llevas unos antibióticos que te lo vas a colocar así y asao, además te llevas unas vitaminas y un desparasitador. Porsiacaso ponle una dipirona mi niña (con la enfermera) y chao cheo.
Ni lloró cuando lo inyectaron. No más llegó al apartamento y comenzó la llorinquina que se aquieto cuando se tomó una cucharada de analgésico pero ya del paracetamol que la doctora le obsequió. Se hicieron las seis de la mañana y era hora de descansar un rato (na guará, hasta mediodía), hora en que mi suegra llegó de visita para tomar sopita dominguera que no encontró, puesto que no hubo quien la hiciera porque yo andaba en el quinto sueño y la negra, que nunca me ha acompañado a hacerla (upa pero me hizo un desayunito criollo), se había escapado bien temprano a hacer algunas compras domingueras y no con su tarjeta.
Sin sopa y Mauricio con el cuerpo malo, el día se me hizo un tanto largo pero al final cuando mi suegra se dio a la tarea de cocinar, la paz regresó con el pensamiento de que no tenemos un manual para ser buenos padres y a veces perdemos la brujula pero el amor hace lo demás.
---
Estoy metido en una investigación sobre un proyecto socio productivo del municipio Manuel Monge. La razón es la instalación de una planta de quesos semi madurados y en virtud de ello, se esta realizando una caracterización de los productores de leche que; dada su connotación, se aspira realizar en todo el municipio puesto que se han encontrado algunas oportunidades de mejoras que vale la pena mencionar, mucha enfermedad en las reses no tabuladas por ningún ente. Ausencia de red de aguas tanto potables como servidas que ofrecen a los productores de queso, alguna malas practica de elaboración como lo es la limpieza de los enseres y la presencia de cualquier cantidad de patógenos en los quesos toda vez que si no hay agua, desde el momento que la res esta siendo ordeñada en adelante (estando la ubre sucia) cualquier cosa puede pasar. Pero hay optimismo, los productores son los primeros en observar la necesidad de hacer las cosas bien para satisfacer las necesidades de los comequesos y palante como el elefante, ahí vamos.
---
Recibí un hermoso msn de J-oda, pero como siempre ocurre, es a un par de dias que los leo ya que por lo general dejo botado mi teléfono en alguna oficina. Siempre me lo devuelven porque por lo general no tiene saldo (Zaret se aplica con sus panitas del alma) y además es tecnología en desuso. Je je, no me atrevo a comprar uno nuevo ya que ahí si estaré seguro que no aparecerá, pero por ahora, gracia mi joda por tan bonito gesto en el día del bloguero.