lunes, junio 02, 2008

El zapatero de Cocorote


Raúl Orlando Barboza desde muy temprano, pasa los fines de semana para arreglar o pulir aquellos calzados que le hacen falta un poco de lustro. Al grito de Zapaterooooo, anuncia su llegada desde hace unos 26 años para coser, poner tapitas, montar suelas y hasta hacer zapatos.

Este trabajador trotamundos nació un 14 de septiembre de 1960. Desde hace veintitrés años, vive junto a su familia en la localidad de San Jacinto de Cocorote; aún cuando proviene de la comunidad de Marín.

Desde muy joven ha tenido que trabajar muy fuerte en virtud de la situación económica en su hogar, siendo su primer empleo el corte de caña. pero las ganas de surgir lo llevaron a realizar algunos cursos de horma, diseño y fabricación de calzados que lo llevaron a tierras andinas, específicamente en San Antonio del Táchira.

Luego de pasar algunos años por allá, regreso a tierras yaracuyanas para compartir junto con su compañera de toda la vida, Yolanda del Carmen Orozco de Barboza, la crianza de sus seis hijos: Yaquelin, Yulimar, Juan Carlos, Raúl, Yorman y Rosangela.
Como mencioné con anterioridad, este yaracuyano se levanta tempranito a trabajar; me comenta que la clientela es muy variada pero siempre tiene una cantidad importante de damas que al escucharlo, salen apresuradas para que les arregles las famosas tapitas: ¡es que la perdí cuando venia caminando por la acera y meti el tacón en un huequito!!!. ¿será que tiene arreglo? - guaaaaá como no, esos quedan como nuevos, y no solamente le voy a arreglar la tapita sino que tambien le voy a arreglar este pelaito que le quedó en el tacón y se los voy a lustrar. Al final, las damas se complacen puesto que sus encantadores "tacones" que casi se van a parar al cesto de la basura quedan como nuevos...

Con su honesto trabajo ha sabido levantar su familia. Vale destacar que sus menores hijos varones Raúl y Yorman, se encuentran estudiando sendas carreras militares (Aviación y en Naval respectivamente) Mucho éxito en sus estudios y ayudar a sus viejos, que tanto han bregado certeramente.