lunes, enero 15, 2007

La fuga de clases

Una vez en 6to grado, observando que la maestra no vendría dada la hora que era, los muchachos grandes resolvieron hacer una excursión al río San Jerónimo. Como siempre ocurre en estos casos, basta la insistencia de alguno de los amigos (en este caso José) y me anoté como uno de los jubilados de aquel día excepcional…
Jubilarse de clases tiene sus compromisos. Alguna vez lo hice en tercer grado cuando observando la hora, me di cuenta que me iba a ganar una reprimenda de la maestra ya que por largo rato estuve quitándome los pegones los cuales tenian su nido en el patio de la escuela y que se me habían metido profundamente en el cabello (estos insectos no pican pero se adhieren muy fuerte) y al final me devolví a casa, un tanto asustado por tamaña insensatez. (en Puerto Cabello y Valencia, a los que se jubilan de clases, les denominan saca cera, dizque porque rayan los pisos recién encerados de la escuela)
Pero en sexto grado, alcanzando identificar ciertas cosas agradables, lo hice a conciencia de pasar un día distinto, ya que casi todos los varones nos confabulamos y en un abrir y cerrar de ojos, íbamos todos por el camino al río, comiendo de las frutas que nos obsequiaba las matas frutales que estaban allende al camino por el lado de Ollantay´s.
Una vez en el río, alguien recordó que en los potreros de la parte baja del fundo el Cilindro (al sur de los cerritos), existía una mata de mamón (Melicocea bijuga L.) que estaba en época de cosecha por lo que el grupo irrumpió en la propiedad privada, haciendo caso omiso al letrerito que decía “no pase”.
Una vez en predios del fundo gozamos un puyero con la exótica fruta. Era una gigantesca mata que estaba cargada con sendos racimos por lo que muy rápidamente nos sentimos satisfechos de la comilona. No obstante, al tomar nuevamente la senda al río, observamos con temor que en ese preciso momento estaba entrando un rebaño grande de ganado y entre ellos se observaban algunos toros desafiantes que a pesar de ser mansos, amagaban con cornear a dos de los nuestros que se quitaron la camisa y la estaban utilizando como capote aunque detrás de una alambrada.
Los que conocían el lugar (vuelvo a citar a D´Lucas) decidieron que era preferible subir a los cerritos ya que el ganado seguía entrando y lo más seguro era que cuidadores vendrían arreando el rebaño, por lo que siguiendo una alambrada de púas, subimos a los cerritos por un senderito que para mi se hizo eterno y como venia callado, pensando en lo que nos podría suceder, fui blanco de las burlas de los otros muchachos que decían que mi corazón bombeando (como el del chapulín colorado) debía verse desde la escuela. Ohh santo cielos (como el enanito de Gulliver) en que lío nos hemos metido, pensaba…
Lo que no sabia era que esa alambrada, nos llevaba directamente a los potreros que están a un lado del camino que lleva a las Cumaraguas, casi al frente de la casa donde dicen que existe una piedra circular de grandes dimensiones usada para trillar café (por eso lo de Cilindro). Es tan grande que se necesitaba de cuatro mulas para mover esa piedrota (yo no la he visto jamás)…
En fin, corrimos como locos hasta salir de los potreros y estar frente al fundo y a pesar que la aventura tuvo sus cosas gratas, pregúntenme si me embarqué en otra aventura para la bendita mata de mamón…

1 comentario:

Duquesa De Speedy dijo...

Hermano que buen block espectacualr felicidades algun Dia ire por mi tierra amada yaracuy y tendre el gusto de conocerlo este esmi pagina web www.circuitoglobal.com.. saludos