jueves, febrero 15, 2007

Ana Frank y las cartas de su padre

Muchos años han trascurrido desde que escuché por primera vez a mi abuela Emilia hablar de los barcos que llegaron a Puerto Cabello provenientes de Europa con un cargamento que la dejó pasmada y llena de horror: centenas de desplazados victimas de la segunda guerra mundial entre los que se contaban niños y jóvenes en tal estado, que sólo verlos producían dos de los sentimientos más controversiales que pueden profesar un ser humano frente a otro: vergüenza y lastima.
Mi abuela nos relataba además, que a pesar de la fuerte defensa francesa de la línea maginot , los alemanes barrieron con ella en escaso tiempo y todo esto fue de su conocimiento a través de los relatos de unos europeos que se quedaron a trabajar en el Puerto carabobeño, en una tabacalera que funcionaba en la vieja casona que fungía como museo, la cual queda en la zona colonial muy cerca del malecón y que en su parte trasera atravesaba la famosa calle “Los Lanceros”, por intermedio de un pequeño puentecito aéreo que daba al almacén de la tabacalera.
Esto de alguna manera, motivó por largo tiempo la lectura de una gran cantidad de libros y hasta una enciclopedia completa de la gran conflagración mundial que pertenece a mi tía Martha y es bueno acotar que entre los apasionados por esta clase de lectura beligerante se contaban varios adolescentes en la Urbanización La Ascensión aqui en San Felipe, que podían dar cifras (cual si fuera estadísticas de béisbol) de la cantidad de muertos que sucumbieron en los campos de concentración de Riga, Bergen-Belsen y el calamitoso Auschwitz, así como también de las características fundamentales de los tanques de guerra de los panzer división y los ritos de iniciación de las juventudes hitlerianas (entre los más locos por estos cuentos se cuentan mi primo Wilder y Jorge Delgado)
En ese afán de conseguir libros de la guerra, comenzaron a llegar biografias y novelas como Furioso, Los perros de la guerra, Éxodo, Odessa , así como el controversial Mein Kampf y el sublime, recordado y conmovedor Diario de Ana Frank.
Bendito sea Dios. ¿Por qué no pudo llegar Ana a las costas carabobeñas si los polacos que estaban más lejos y hasta checoslovacos que no tenían salida al mar mientras existió si pudieron?, esta eran preguntas frecuentes que nos hacíamos mientras nos imaginábamos que seria de la vida de Anita si se hubiera salvado.
Pero la magia de Internet no tiene fin. En un paseo que me di por los principales diarios ciberespaciales, conocí hoy sobre la difusión de las cartas del padre de Ana, llamado Otto y por otro recordé con énfasis nuestras fantasías en torno a la vida de Ana en Venezuela frente a las declaraciones de Richard Breitman, uno de los presentadores de las misivas en el instituto judío YIVO de Nueva York el cual aseguró que “de haber tenido éxito la petición, Ana Frank podría ser hoy una mujer de 77 años, escritora y residente en Boston".
Al final no estábamos tan locos
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Mirá chinita linda, vos sabéis que aquí en Yaracuy no hay ni una ñinguita e´ petróleo, pero igualito cuidá esta tierra desde la Guajira hasta Guiria de lo último que faltaba.

8 comentarios:

Waiting for Godot dijo...

Lo de Anna Frank, totalmente contigo, yo de pequeña al leer el libro, también le puse un final feliz... Cuando visito la casa donde pasaron sus días, aquí en Amsterdam, siempre me llevo la mejor enseñanza que es vivir y ser feliz sin importar donde ni como!.

Lo de la amenaza me has dejado loca, esa gente si que no anda con cuentos... Dios nos agarre confesados!
Un fuerte abrazo.

J-oda dijo...

En casa de mis padres hay de TODO en la biblioteca. (Y esta chiquilla se antojo de Don Quijote en sus inicios) El diario de Ana lo ví en TV antes de leerlo y salí corriendo a buscar el libro para disfrutarlo más...
No tenía un grupo de aficionados lectores como tú, pero con papá montamos cualquier cantidad de hipótesis. Me has traído a mi ahora gratos recuerdos. GRACIAS A MI (Puedo?) COCOROTEÑO FAVORITO.

PD: Como haces para escribir todos los días mi amorcito? (Con el permiso de TOPACIO)

Miguel Pinto dijo...

Miguel de Peor es Nada dijo:

La historia de Ana Frank es desgarradora, increíble y realmente inspiradora.

La segunda guerra mundial también dejó huellas muy profundas en mis padres, que eran italianos. Mi papá estuvo 7 años preso en un campo de concentración en Pretoria Sudáfrica y mi mamá pasó varias veces, varios días en un refugio antiaéreo, sin comer.

Elier dijo...

Hey, Waiting: me imagino en algún momento junto a tu compañía caminando por ese lugar. Decretado

j-oda: me sonrojas jeje, la verdad que los burritos se juntan pa´rascarse, en nuestro caso para leer y lo seguimos haciendo aunque el circulo ha madurado y los títulos sean extraordinariamente heterogéneos: desde poesía hasta magia negra, o las Santas Escrituras (I Cor: 13) hasta el fascinante Dalai Lama. Escribo pa´lante sin detenerme en revisiones (eso se lo dejo al trabajo, aquí gozo)

Miguel: Imagino por un momento las penurias y el profundo temor en esas circunstancias y definitivamente siento que somos reyes en este mundo...

Un abrazo fuerte y sincero para todos mis panas

Waiting for Godot dijo...

Decretado!

roko dijo...

La historia de Ana me parecio algo impactante, tanto que ya lo he leido como minimo unas cinco veces.
la historia de como me gusto tanto este liro, fue que un amigo me lo presto, desde ahi, no me pierdo nada relacionado con Ana

Nico dijo...

cada vez que leo este magnifico libro, pienso en cuanto sufrio Ana y me hubiese gustado ayudarla,es un historia increible, que no me canso de leerla, me gusta hasta tal punto que lo se todo sobre ella

Elier dijo...

Eso se llama involucrarse en la lectura