domingo, mayo 20, 2007

El rollo de culebras

Acompañado de los malestares que dejan la gripe y los escalofríos de la madrugada, estuve recordando un día que fuimos con mi abuela Emilia y mi Papandres al río de Cocorote llamado San Gerónimo.
Era tiempo de verano, pero no tardaban las lluvias y en virtud del cambio de condiciones que ofrece la naturaleza para generar abundancia de alimentos de manera incondicional, miles de chicharras hacían un ruido ensordecedor en el camino que comenzaba en la hielera y que llevaba directamente al río solo para atraer a las hembras en el antiguo juego del amor y perpetuar la especie.
Vale destacar que estas salidas al río como ya lo he contado en otros post, era una de las pocas diversiones que existían en el Cocorote de los años 70 y donde los niños podían disfrutar. La otra; un cinema que quedaba al frente de Jarro Mocho donde los asientos eran bancos y taburetes de madera que los cinéfilos cocoroteños en arranques de furia cuando la película era mala o sencillamente se dañaba, iban a trancar encima de un techo y cuando traían la siguiente película tenían que encaramarse al “tinglado” para recogerlos.
Volviendo nuevamente al camino del río, este era muy arbolado y recuerdo que algunos espacios del mismo se mantenían con una sombra refrescante lo que hacia amena la trayectoria y menos cansona, toda vez que siempre nos tocaba llevar algo de los utensilios o los productos necesarios para hacer el "sancocho de gallina" a las márgenes del río y que a pesar del paso de los años me parece estar degustándola.
No se por qué evoco latas de aceite Diana en estos viajes. Al parecer en cada casa de familia había una de estas latas grandotas que tenían mil usos y que uno de ellos era ser utilizada para hacer estos sancochos.
Al llegar al río, lo primero que se hacia era buscar piedras y troncos viejos que pudieran ser utilizados para represar el agua y entre el baño, juegos con barro y la comida, regresábamos en la tarde muy por lo general con los ojos enrojecidos y la piel llena de arena oscura dada la cantidad de minerales que siempre ha arrastrado el río San Gerónimo.
Pero una vez, de vuelta a la casa nos sorprendió un espectáculo muy poco común y desconocido para aquel entonces. Muy cerca del galpón utilizado como sala de matanza para aquel entonces y que hoy pertenece a Ollantay´s, exactamente donde había una hilera de enormes cedros y tamboras (ceibas) que fueron tumbadas para hacer la calle principal de las casas de madera, se encontraba una cantidad exorbitantes de culebras envueltas en una paranoia danzante que nos llenó de terror. Mientras mi abuela insistía que nos calláramos para no perturbarlas, mi Papandres se armó de piedras para ser utilizadas con su fonda si estos animales trataban de atacarnos. Pero nada de esto pasó. Si bien, no teníamos otra alternativa para llegar a Banco Obrero, ya que no existía la calle que lleva a la panamericana y que está a un lado de Ollantays, debimos hacer de tripas corazón para seguir el camino hacia la casa y aun cuando las culebras no se encontraban en la calzada sino en la arboleda que la bordeaba, la enorme cantidad nos dejo pasmados y llenos de angustia y lo mejor fue que al pasarles tan cerca (de unos 5 a 10 metros), ni siquiera una hizo amago para atacarnos.
Cerca de cumplir cuarenta años de edad, no he visto nada igual en mi vida, y la respuesta a tantas culebras juntas la conocí en un capitulo de “Animal channel”, cuando ofrecieron un documental sobre una especie de culebra donde la hembra es muy escasa y que en época de celo los machos en un frenesí desconcertante se juntan para tratar de cubrirla.
Pero nada de estos se conocía en aquel entonces y en virtud del desconocimiento y la terrible aversión que le tenemos a las mismas, mis abuelos le adjudicaron este encuentro a cosas del demonio. Quien más iba a pagar ese susto????
Viviendo a unos cincuenta metros donde ocurrió esto, me asomo por la ventana y logro divisar desde el apartamento el único árbol de cedro que ha sobrevivido a los embates del urbanismo. La verdad es que hoy en día no se ven ni lagartijas por aquí y el calor que esta haciendo me hace pensar en la posibilidad de llegarme hasta el río pero el malestar me hace zumbar los oídos y estoy que me visto para irme a la casa de la señora Carmen a ver si me hace un remedio casero a sabiendas que la negra no dejará pasar la oportunidad para burlarse y decirme “mira niño viejo, te vas para que tu mamá a ver si te hace una sopita???... Maluco no es, y todo su reconcomio es por lo celos de que su mamá en iguales condiciones no se la hace je je (termino haciéndosela yo)… Arrancado de la vida misma.

8 comentarios:

Nany dijo...

Esito parre!!! vayase pa donde su mama y deje a la cuaima burlandose pero sin sopita caracha!
Un Besote y que te mejores!
Que raro de pronto resultan los cambios aun cuando uno los haya presenciado, que falta hace a veces que las cosas siguiesen donde estaban para darle mayor sustancia a los recuerdos... pero bueno, aun te queda la sopa, no?
Otro Beso con Tachipirin!

Elier dijo...

je je. gracias cariño,
Pasan loa años y a pesar de los buenos tratos en casa, en ocasiones no hay como la madre (más cuando es enfermera) para un malestar. Eso es hacer trampa??? mIentras pueda molestarla te aseguro que lo seguire haciendo ju ju.
Si bien el cuento parece prehistorico, me pongo a pensar en lo raro que se esta convirtiendo ver un animal silvestre, asi que a tomarle fotos para los nietos Abrazos cocoroteños.

Pancho dijo...

Que escalofriante el cuento de las culebras, espero que te mejores rápido.

Un fuerte abrazo

Nostalgia dijo...

ah, bueno!
se entiende porqué las culebras machos no les hicieron caso :(
sabrosos recuerdos, no?
Gracias mil por tus solidarias visitas ♥

Elier dijo...

Culebras van, culebras vienen je je. (sobre todo cuaimas) ja ja
Pancho:
Te cuento que eran como veinte o treinta y en el documental salian como mil o queseyo. Te imaginas que hubiesen sido esa cantidad???, no viviriamos en Cocorote. Esta gripe esta vivita y como que le voy a echar ron a ver si se vá...
Un abrazo.
Nostalgia:
Que bueno saber de ti cariño, me alegraste el dia en medio de la gripe esta.
Por cierto que las culebras hembras tienen sus encantos (y eso que no soy fakir) je je
Un abrazote cocoroteño.

J-oda dijo...

(ejem)

Saludando con la cascabel mas bella de todas, esta cuaiminator espectacular, jajaja

A mi los ratones y las culebras las veo en sus cajitas de cristal "erizada" de pies a cabeza.

Paso pegadita de la cerca querido elier!

Waiting for Godot dijo...

Mira Elier, yo creo que esta noche tendré pesadillas con las culebras, qué horror! Por cierto yo tampoco preparo sopita para enfermos, soy mala como la Topacio, pero sí espero que me la preparen a mí eh! ;)

Elier dijo...

Joda:
jeje, resulta que ahora tiene tus cascabelitos??, esto es una epidemia ju ju. Hay personas que le tienen tanto pavor que es mejor ni hablar de ellas. Estare pendiente para que en mi presencia jamas te molesten. Un abrazo.
Waiting:
Tienes razón, mejor ni me acuerdo de ellas, pero en los pueblos es usual una que otra. Cuando se te ofrezca una sopita, aqui estoy yo Mi hija se muere por ellas, siempre y cuando lleve pollito y jojoto. un abrazote mi princesa.