La vida era perfecta al llegar las vacaciones; más si esas vacaciones se disfrutaban en la casa materna de Banco Obrero en Cocorote

miércoles, septiembre 12, 2007

Mi Tia Beatriz


Audaz, certera como un rayo, creativa e ingeniosa, es la mejor descripción que puedo hacer de mi tía abuela Beatriz Jelambi Domech, viuda de Obediente . Nació en Puerto Cabello por el año 15, fue poseedora de un carácter si bien agradable y lleno de humor, no menos dispuesta a entablar una discusión de altura cuando de la razón era poseedora, sin levantar la voz y muchas veces dispuesta a quedar tablas, evitando así llevarse por delante a contendores.
Un aura de misterio la acompañaba. Al parecer, era poseedora de una magnifica cantidad de información que no era de este mundo. Por intermedio de algunos familiares, conocí de su infancia distinta al de todos sus hermanos. Se comentaba en baja voz que su corazón era tan puro y dulce que en muchas ocasiones caía desmayada y unos espíritus hacían presencia por intermedio de ella, dando recomendaciones principalmente sobre la salud y era entonces que muchos vecinos y familiares al saber de algún trance de estos, corrían a su casa para conocer sobre lo que deparaba el futuro.
De acuerdo a las mismas versiones, esta condición desapareció cuando se casó con su esposo, el señor Carlos Alberto Obediente Rider; pero antes de que sucediera, los mismos espíritus hicieron del conocimiento que cuando alguien tuviera una premura por conocer sobre los resultados de un proyecto o la salud, se le podía consultar a ella y la respuesta iba a ser ofrecida aunque en su voz, pero por los espíritus..
Un solo hijo le deparó la vida. Si bien es primo de mi papá, me acostumbré desde muy pequeño a llamarle tío Carlos y según se comentaba, esto también fue una clase de milagro, dado que algún espíritu predijo en una oportunidad que ella no tendría hijos jamás; pero a instancia de desearlo, se le concedió el derecho de ser madre.
Susana mi abuela paterna y hermana de ella, me llevaba a su casa maravillosa para soportar estoicamente aquellas vitrinas llena de miles de curiosidades, donde fulguraban por lo reluciente, unos vehículos de colección entre los que se encontraba uno que particularmente me llamaba la atención, dado que era igual al que salía en una caricatura que se llamaban lo autos locos y pertenecía a una banda de gangters que ayudaban siempre a la corredora Penélope Glamour.
Pero la vida fue muy dura con ella. A principios de los Setenta su esposo murió de un ataque al corazón (tenia yo tres años) y su único hijo, Carlos José prontamente dejo sus estudios universitarios para dedicarse al trabajo en las oficinas aduanales de los Römer en Puerto Cabello, razón por la cual su soledad la fue llenando de perros y gatos (siameses y angoras), no obstante se ufanaba por dedicarse por entero a su hijo que llegaba tarde la noche, cuando por lo general recurría a jugar en el bowling de Rancho Grande, después de su jornada laboral.
Cuando Susana se mudó de la calle Urdaneta a la Carabobo en el año 83, la casa de mi tía Beatriz situada en la calle Sucre, nos quedaba apenas a media cuadra, por lo que era asiduo visitante de la misma, convirtiéndome asimismo en utility para los múltiples trabajos que siempre había, entre los que se destacaban el lavado de sus dos perros, y la limpieza de los techos para que no se taparan las canales ya que en el centro de la casa luego de dejar la sala-recibo, se encontraba un corredor con los cuartos de un lado y el patio central del otro y en el centro de ese patio, una inmensa mata de guayaba ahogaba con su agradable olor, lo que guardaban los gatos y perros en los rincones.
Al final de la casa quedaba el largo baño con bidet y azulejos eternos por un lado y la larga cocina con un rinconcito acogedor donde entre imágenes devotas como la del Dr. José Gregorio Hernández y fotografías recortadas de los obituarios familiares, le prendía una velita a sus (nuestros??) muertos.
Pero no todo era trabajo en esa casa. Luego de descargar la mata de guayaba y recoger la hojarasca y otras cosas menos agradables, me quedaba curucuteando las reliquias que estaban por doquier, como los fonógrafos con sus gruesos discos de RCA Victor, radios de transistores antiguos, una biblioteca de best seller editadas por selecciones de Reader's Digest los que devoraba en aquellas noches lluviosas que me quedaba acompañandola porque le tenia pánico a los rayos. Por todas las paredes se observaban fotografias, certificados y diplomas con un sinnúmero de extraños símbolos entregados a su esposo durante la época que convivió en la logia francmasónica porteña, además de sus soñadas vitrinas que permanecían intactas con el paso de los años y sus colecciones de queseyoo. Mientras, una hondonada de gratos olores llegaban desde la cocina puesto que mi tía se encontraba preparando los bocadillos de guayaba que tanto me gustaban y un dulce que lo hacia con el agua donde se cuecen las mismas llamado cristal que bien vale la pena clasificarlo como súper exquisito.
Deja esooo – me gritaba desde la cocina – ya sabes que te puedo mirar sin estar viéndote – no estoy tocando nada, -le respondía yo riéndome un tanto de sus bravuconadas, aun cuando en oportunidades sacaba del forro la reluciente guitarra Tatay de mi tío Carlos mientras que su perro alemán no me perdía de vista puesto que sabia que mis visitas representaban para el una de las cosas que mas temía, el baño. Deja eso - insistía- y ve a lavarte las manos que ya te serví la comida (ahi era cuando me regodeaba con sus platos y postres exquisitos)
Además de eso tenia una mata de higos tan dulces como la miel y una receta centenaria (de finales del siglo XIX) escrita con una caligrafía impecable, perteneciente a su papá Mauro Jelambi (de ahí el nombre de mi Mauricio) para preparar un licor parecido al ponche crema comercial, aunque vale decirlo con mas cuerpo (esta formula llegué alguna vez a copiarla pero no se donde la guardé) y era tan exacta que establecía la cantidad de alcohol y su clase, requerido en valores absolutos y relativos y los otros ingredientes y sus cantidades, además del periodo de maceración. Nunca llegué a saber como se las arreglaba para calcular los montos identificados en la formula, pero sus botellas mientras mas añejas se ponían mejor era su sabor. Ah mundo.
(Un día de estos me pongo a buscar la formula, se que la tengo guardada en una caja llena de libros que está en bancobrero))
Desde que fui conocedor de su secreto como futuróloga, le hacia preguntas ocasionales sobre mis primeros trabajos como comerciante (en los puertos el trabajo es desde chamo) y otras menudencia que no recuerdo mientras me escudriñaba con sus ojos audaces. Si bien no supe si todo aquello era cuentos de viejos, la cosa era interesante pero no debía hacerle ninguna pregunta sobre sus poderes sobrenaturales dado que según ella misma no lo sabía, como me lo confesó una desaparecida amiga de la familia llamada María Rivas quien vivía en Valencia y ocasionalmente se aparecía en casa de mi tía a “preguntarle” sobre los resultados de sus proyectos y el de sus hijos.
Gradualmente deje de ir a la casa de mi tía. La Universidad me llevó a otros destinos mientras que ella se despedía de este mundo, a los pies del cuadro del Sagrado Corazón de Jesús con sus bombillos de colores que iluminaban quedamente la misma esterilla que utilizó para dormir en el piso de la sala, (luego de la muerte de su esposo en la enorme cama matrimonial que mas nunca utilizó); rodeada claro está, de sus perros y gatos que tanto la querían y por supuesto de mi tío Carlos que sigue viviendo en aquella casa llena de buenos recuerdos y gratos sabores

25 comentarios:

Miguel Pinto dijo...

Esto es lo mas exquisito que he leído desde hace mucho tiempo en la blogósfera.

Es una historia refrescante, llena de sabores, describiendo ambientes que hasta me hicieron sentir los olores y los sabores de las conservas de guayaba de la tía, ambientándome de manera perfectamente clara en los añejos recuerdos de una verdadera iniciada.

Amigo Elier, sinceramente te agradezco el momento sublime que acabo de vivir leyendo la historia tan bien contada de tu Tía Beatriz.

Recibe un abrazo y mi profundo respeto hacia ti, por un ser humano tan espiritual y espléndido.

Nany dijo...

Por que la terminaste? quiero masssss, sigue escribiendo... to be continued!...
Iba leyendo y me llego el olor de la guayaba... jamas he podido morder una guayaba al natural pero amo lo que sale de ella porque de peque, mi abuela me hacia la mermelada de guayaba, el helado, los bocadillos y el cristal que es tan rico (para mi) como los tomates dulces... por dios que delicia y yo tan lejos...
Me llegaron los olores, sabes?
El olor del tronco, de la tierra mojada, de las hojas goteando, del caudal del agua que corría por los canales del techo y los truenos retumbando en la penumbra... e iba detrás de ti, de puntillas, curucuteando por todos esos rincones y el perro mordiéndome los talones y tu diciendo que no me riera tan duro que tu tía nos iba a pillar! shhhhhhh!!!...
Que rico! Que historia tan bonita y por si nadie te lo había dicho, eres igualito de cara a tu tía, es la misma nariz por dios, jajajaja.. Con esta historia, quien necesita a Isabel Allende?
Que bello!
Miles de besos y muchos saludos a los tuyos.

J-oda dijo...

Me crees si te digo que Beatriz me trajo el olor a Guayaba, aun lo percibo mientras escribo este comentario!

ELIER QUE HACES ESTE FIN DE?

TENGO QUE OIR Y VER MAS DE BEATRIZ

ERES UN ARTISTA!

Yolanda Fernández dijo...

Qué manera tan hermosa de describir a quien tanto se quiere... me gustó mucho la parte cuando dices que tu tía Beatriz sabía lo que tú hacías, aún sin verte. Esa era una buena fórmula para mantenerte tranquilo... "mira, muchacho, quédate tranquilo... no toques nada... que te estoy viendo"...
Muy bonita la historia, Elier, gracias por compartirla.
Un fuerte abrazo.

Pancho dijo...

Amigo Elier, muchas gracias por compartir estos recuerdos, realmente son maravillosos y la forma en que los describes es como dice J-oda casi se puede percibir el olor a guayaba y el sabor de los higos.

¡Estas son las historias que me encantan!

Un fuerte abrazo y nos vemos en el espejo

IMAGINA dijo...

Qué relato tan hermoso Elier. Gracias por regalarnos los cuentos de la Tía Beatriz. Realmente lo disfruté. Y además era muy bella ¿verdad? Me encantan estos retratos de época.
Muack!

Tu vecina Day dijo...

Querido Elier,
Que tengas un tranquilo fín de semana,

--Me quedo por aquí leyendo nuevamente tu escrito,imaginándome tener la ilusión de alguna vez llegar a ser "tia Beatriz" y que algún sobrino/na tenga la dicha de recordarme en esa forma tan bella en que tu lo has hecho con ella.No pediría más.

un beso.

Dudu dijo...

Que bello elier.................nodtalgia se respira en este post y amor del puro y bueno............q manera tan exquisita de relatar pasajes de tu vida...........................uno se transporta.......wao.

COCONUT dijo...

guaooo digno de un cronista amigo

gracias por tu coment siempre bienvenido

Differ dijo...

Mi Cocoroteño preferidooooooo!!!
Ay q sabor dulcito me dejaste al leerte...Lo disfrute muchissimo!!!
Ay si por fa encuentra esa receta, las descripciones estan DeLujo y me dan ganas de leerlo de nuevo, lo voy a volver a leer!!!
mmm..la guayaba...es q me lo imagino todo, fue n placer leerte...como siempre :D!
Besote grandooooooote!

periquita dijo...

Que vida la que llevaban antes, uno la lee y la ve ¡tranquiiila y feliz! pero debia ser dura ¿verdad?

Cocorote~a Asimilada dijo...

Elier:

QuE cuento tan impecable, lleno de ese realismo mAgico que inunda nuestros pueblos. Tu tia era preciosa y se ve, por su mirada y tus recuerdos, que era tan dulce como sus higos y guayabas...

Leerte desde estas lejanias es un bAlsamo para el alma!

Por cierto, eres de ascendencia Arabe? Lo digo por ese apellido tan exOtico: Jelambi.

Saludos!

adelita dijo...

Muy hermosa descripción, increible todas las etapas de la vida que has tenido, siendo una persona joven hablas de todo aquello lo vivido ,digno de una Pelicula Venezolana de las buenas.
Siempre en las familias hay ese alguien misterioso y hasta con mata de guayaba.
Un beso
Adela

El Trimardito dijo...

Elier,
Gracias por las palabras de apoyo, gracias por estar pndiente. No tengo palabras para expresar lo agradecido que estoy con todos lo que se acercaron a dejar su solidaridad.

Saludos!!

Marié (enfermera venezolana) dijo...

He vuelto, precioso. Besosss...

Curiosa dijo...

Me quedé embebida en tu post y lamenté que terminara.
Me hiciste navegar por los recuerdos de libros leídos y me hiciste recordar a Memorias de Mamá Blanca, A Ana Isabel una niña decente,a libros de Gabriel Garcia Márques.
Que manera de evocar, de escribir, de hacernos perder en tus recuerdos. Lo admito...quiero leer un libro tuyo ;)
Excelente post!!!

COCONUT dijo...

pasando a saludar amigo de cocorote

Nany dijo...

Donde estas? toc toc... negraaaaaaaa... negraaaaaaaaaaaaa... jo... y estos donde se metieron? y ahora, donde me tomo el cafe? sera que me siento y espero un ratico aca? toc toc... negraaaaaaaaaaaa que me le has hecho a mi negroooooooo?
Sera que llamo al 911?
(ahora me quedo con la preocupación de dona Hortensia y Dona.. no recuerdo...)

Waiting for Godot dijo...

No importan cuantos días pasen, vengo y me sigues atrapando para siempre. Ese realismo mágico tan nuestro, esas historias tan sabrosas. Espro verte pronto por estos lares. Besos.

Waiting for Godot dijo...

En serio que me preocupo como la nany, es raro que lleves tantos días sin aparecerte. Besos.

Pancho dijo...

Al igual que Waiting, me sigo pasando por aquí y también me extraña no ver nada publicado en tantos días, espero que todo este bien...

Un fuerte abrazo

Elier dijo...

DEpertando a las 2:48 am solo para decirles que estoy bien, la malita es la negra que por su amor a los quesitos (digame el llanero)tiene colico nefritico y he estado reventandome para que todo este al dia luego que comenzaron las clases,ir a buscar a Zaret, madrugar para dejar listo el almuerzo y de ñapa en esta ultima semana ocurrieron dos decesos de abuelitas de muy buenos amigos que nos ocuparon en funerarias hasta la media noche para llegar a casa, medio jugar con Mauricio y en un par de minutos caer rendido..
Bueno, ya la cosa se calmo y la Negra ha mejorado notablemente anda de un ñongo ahora que me hizo recordar a Pepeto y Cachucha con su: guaaaa chica, una chorrera de años de casados y todavia quiere que te mime???, que te mime tu mami je je. (mentira, apenas llego y voy directo a preguntarle como se siente). Mil gracias por su preocupación y esos comentarios que me hicieron sentir como El Gabo (no me lle va naíta) na guara el guaro...

Yolanda Fernández dijo...

Elier, había venido otras veces y ya me estaba preocupando tu ausencia.
Espero que todo se solucione allá en el "Reino de Cocorote".
Un gran saludo.

Elier dijo...

No me van a creer opero pase la tarde dl domingo durmiendo y ya deje listo el pollo con apio y champiñones para hornearlo a primera hora Na guará
Miguel:
Una honra para mi ese tremendo elogio que vinendo de tu persona se convierte en toda una responsabilidad por escribir mejor cada día aunque sea un simple cuento. Mil abrazos para ti.
Nany:
Mi bella, te senti a mi lado por los largos corredores de la casa je je. (silencio que nos puede escuchar) ja ja. Abrazos.
J-oda:
Hola preciosa, apenas me desocupe en el dia de mañana te llamo. Mil bsos para ti.
Yolanda:
Gracias cariño, por tu preocupación, solo que el tiempo no me alcanza y eso que existieron días en donde me aconsejaban que me quedara tranquilo je je. Abrazos para ti.
Pancho:
Asi es Pancho, pase por tu casa y enella tambien se encuentran muy buenos y gratos recuerdos. Abrazos
Imagina:
Tiene toda la razón, esas fotografias magnetizan. Lo que uno piensa es conseguir unas cuantas y llenar un corredor con ellas. Abrazos para ti.
Daymira:
Hola preciosa, de seguro que lo tienes y a lo mejor mas cerca con tus hijos dandote vuelta, identificandote como una persona muy especial. Abrazos calidos para ti cuando empieza por alla la temporada de frio.
Dudu:
Saludos, que todo te salga super en estos dias de expo. Abrazos para ti.
Differ:
Mi preciosa de rulos, esa receta la vamos a disfrutar. Todavia no la he buscado pero vi la caja de libros donde mi mamá y se mantiene cerrada. Seguro que está. Mil abrazotes con el permiso de tu amado.
Periquita:
Asi mismo la veia ya, a veces tan dulce y otras taimada como un jugador de poker je je. Mil abrazos
Cocoroteña asimilada:
Hola cariño, de seguro que si, ya que ellos provenian de la peninsula ibérica y algo de moros traian en la sangre. Abrazos.
Adelita:
Esas matas de guayaba no dejan mal a nadie je je. Mil abrazos.
Trimardito:
Saludos mi amigo, espero que todo vaya volviendo a la tranquilidad por tu hogar. Abrazos para ti.
Marié:
Saludos mi enfermera preferida. Por aqui hay muchos a quien inyectar, hasta dengue hay cerca. Abrazos.
Curiosa:
Ana Isable nahhhh, que de tiempos que no recordaba esa novela. Besos para ti.
Waiting:
Mi princesa, la verdad es que tengo planeado visitar Europa en el 2009 tal como esta descrito en un proyecto de investigación, de seguro y llego a Holanda aunque el periodo sea corto. Abrazos.
Bueh, todo bien, un poco de asma de la negra a causa de las fumigaciones por el dengue pero todo bien.

Elier dijo...

Saludos mi pana coconut,
Ahi vamos, palante
Abrazos