La vida era perfecta al llegar las vacaciones; más si esas vacaciones se disfrutaban en la casa materna de Banco Obrero en Cocorote

lunes, diciembre 14, 2015

La Pensión Lara de Cocorote y sus morocotas



Al escribir sobre la Pensión Lara de Cocorote, me remonto al final de los años 30 del siglo pasado, cuando su dueño el General Bruno López Fonseca luego de la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, se estableciera en este humilde pueblo para guardar sus armas de combate y hacerlo para siempre su cuartel de invierno.

Tres han sido las referencias para fortalecer la historia. El primero fue por parte de Alfredo Victoriano Aponte, cocoroteño desaparecido quien me habló holgadamente de la Pensión, ya que por mucho tiempo su madre, la Señora María Aponte trabajó en la cocina de ese negocio y él con apenas unos seis años, ayudaba a los pasajeros a llevar las maletas hasta las habitaciones. La segunda referencia provino del blog Tapping Yta, donde existe un post escrito por un familiar directo del General Bruno López, haciendo referencia del sitio y del lugar con una descripción bien interesante por lo que se hace importante abordarlo y finalmente, a través de la mente privilegiada del cocoroteño-porteño Bartolo Pineda, quien recuerda claramente el establecimiento hotelero.

Lo primero que hay que señalar es el momento que vive Venezuela cuando abre sus puertas la Pensión Lara. A raíz de la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, nuestro país empieza a despertar del largo letargo que le indujo la dictadura. Tanto así que apenas se va teniendo razón del boom petrolero y es en este momento que comienza el desplazamiento de grandes cantidades de personas hasta las zonas de extracción petrolera como lo son el oriente y el occidente venezolano. Yaracuy como hasta ahora, no tenía nada que ver con las zonas petroleras, pero era sitio obligado para llegar a Barquisimeto desde el centro del país y con ello a la tierra del sol amada, puesto que la Carretera Trasandina atravesaba el pueblo por todo el medio, es decir, a través de su Calle Real, la cual es hoy en día la calle Bolívar.

En relación a la carretera Transandina, vale decir que muchos de sus tramos fueron realizados por prisioneros en tiempos de Gómez. Su infraestructura era rudimentaria y la mayoría de los ríos carecían de puentes. El río San Jerónimo era uno de ellos, en tiempos de verano su paso era sin inconvenientes. No obstante cuando se acercaba la época lluviosa, su imponente cauce hacia esperar largas horas a los viajeros. Era ahí que la Pensión Lara entraba en acción, puesto que los choferes de los autobuses de la ruta RC los cuales eran de madera,  se devolvían a la Pensión Lara a pasar la noche.  Deduzco que quienes quedaban del otro lado del río iban a parar a Guama.

Pero, los viajeros tenían que comer. Es por eso que el pueblo entero de alguna manera participaba en aquella actividad hotelera, ya que gallinas y pollos eran vendidos por muchas familias de la zona para satisfacer las necesidades de alimentación, así como también rubros diversos como raíces y tubérculos, frutas, verdura y hortalizas y finalmente cereales y oleaginosas a los fines de hacer las comidas. Vale decir que la esquina donde estuvo alguna vez situada la Pensión Lara, motorizaba la economía cocoroteña.

Esta Pensión, quedaba exactamente en la esquina de la calle 7 cruce con avenida Bolívar. Esa esquina sigue siendo referencial comercial. Pero sigamos en los años 40. Cerca de allí,  frente a Jarro mocho quedaba diagonal un cine cocoroteño donde la época de oro del cine mexicano hacía estragos en este preciado pueblo a través de sus grandes estrellas tales como Pedro Infante, Jorge Negrete o María Félix, los cuales eran exhibidos por los carteles guindantes que llevaba puesto nuestro singular Juan Pérez, quien para la época anunciaba las películas de éxito del cine, acompañado por una enorme matraca con el propósito de llamar la atención a los viajeros de la Pensión Lara.

Igualmente existía un botiquín que hasta no hace mucho funcionaba en la esquina contigua a la Pensión, espacio donde hoy se encuentra la charcutería de los Daza y el primer mercado cocoroteño según, estuvo en donde hoy está ubicado el Abasto Venezuela. Total, a pesar de que Cocorote siempre fue un pueblito, no por eso dejaba de ser movido.

Distinguidas personalidades llegaban igualmente a saludar al General Bruno López. Este pueblo fue visitado por el General Eleazar López Contreras,  Presidente de la República (1935-1941) Igualmente la pensión era visitada por los insignes periodistas Alberto Ravell y Kotepa Delgado, así como también por el poeta de la generación del 28 Antonio Arraiz; quienes fueron con mucha posibilidad, compañeros de infortunio del General Bruno Fonseca cuando estuvieron presos en las mazmorras del Castillo Libertador en Puerto Cabello.

Vale decir que de acuerdo al post de Tapping Yta,  el General murió en 1942 y con la construcción de la carretera panamericana con su puente de hierro en el río, dejo a la Pensión con muy poco que hacer, razón por el que al fin cerró sus puertas. Al poco tiempo esa inmensa casona colonial fue derribada por su nuevo dueño, el Sr, Jorge Chabarek, a los fines de construir espacios comerciales y su casa de habitación. Desde esa época existe un antiguo rumor pueblerino y era que al tumbar una pared, se destaparon unas monedas de oro conocidas como “morocotas” y que el dueño del lugar tuvo la  suerte de recogerlas integras.  Así pues nació el Almacén Las Tres BBB, por lo que otra vez se hace presente el refrán que dice: “Dios no le da cacho a burro”. Je je  

viernes, octubre 02, 2015

SOBRE LA FUNDACIÓN DE COCOROTE Y OTRAS HISTORIAS OLVIDADAS

Francisco de la Hoz Berrio y Oruña, Fundador de
San Jerónimo de Cocorote en 1620
Cerca de ocho años tiene la página wiki de Cocorote esperando que se desarrolle la sección de historia en su repertorio. Y es que cuando se editó por primera vez, influenciado por el ánimo de enterrar para siempre a la arrogante y onerosa enciclopedia multimedia de la casa de Microsoft denominada Encarta, (cuestión que se llegó a cumplir), no poseía datos precisos sobre la interesante historia de la patria chica. Hoy, cuando se puede acceder de manera interactiva a un importante número de bibliotecas, tales como la Biblioteca Nacional de Venezuela, la Academia Nacional de la Historia, Bolivarium o la del Archivo General de Indias de Sevilla, se ha encontrado suficiente información como para dejar claro la historia de Cocorote, en el periodo de la conquista alemana y española (unidos en un solo reinado) a la Provincia de Venezuela a partir del siglo XVI.

La historia escrita de Cocorote se inicia por intermedio del explorador alemán Nicolás de Federmann, quien arribó a tierras venezolanas en 1530 por instrucciones de sus apoderados Los Welser, familia de banqueros alemanes a quienes, por decisión del Rey Carlos I de España (1500-1558), se les otorgó la responsabilidad de explorar y explotar el territorio de la recién creada Provincia de Venezuela la cual se encontraba inexplorada.

Es de hacer notar que Federmann, en una búsqueda incesante del Mar del Sur (Océano Pacífico) inició su periplo desde la primera capital de la Provincia de Venezuela Santa Ana de Coro, que recientemente había sido fundada (1527), adentrándose por la sierra falconiana el 12 de septiembre de 1530 para seguir rumbo a tierras del actual estado Lara pasando por Aguada Grande, Bobare, Carora y Barquisimeto. Luego proseguir hasta los llanos portugueseños pasando por Acarigua y las selvas de Turén, y continuar hasta muy cerca de El Baúl (Cojedes) y regresar casi por la misma senda hasta Variquisimeto (Barquisimeto), para luego girar al este; es decir, hacia el Valle de las Damas en marzo de 1531.

Vale destacar que en este valle, encontraron una nación de “indios fuertes y bien proporcionados y bellas mujeres” pasando por Cuara (Campo Elías), Guama y finalmente Cocorote, donde Federmann decidió subir el macizo aroeño por las Cumaraguas hasta el valle de Aroa y proseguir hacia el este y llegar a la actual zona negra y desplazarse por el curso de un gran río caudaloso que le recordaba al imponente Rhin europeo y al que los aborígenes llamaban Iracuy hasta llegar a su desembocadura y desde allí; costeando el mar, llegar nuevamente a Coro. En todo el recorrido se topó con innumerable naciones aborígenes que hasta ese entonces eran los dueños legítimos de esas tierras tales como Caquetíos, Xideharas (Jirajaras), Ajaguas, Ayamanes, Cuibas, Cyparicotes (Chipas), Itotes, Guaycaries y Cuyones, entre otros.

Es importante acotar que Federmann, así como los que lo secundaron en el periodo de la llamada “capitulación alemana”, no tuvieron contemplado la fundación de pueblos, (Según Brewer A ) ya que era necesario poblarlos y convertirlos según lo establecía una antigua Ley de Castilla denominada “Código de las Siete Partidas”. La realidad es que los alemanes vinieron al nuevo mundo fue para pillar todo el oro que pudieran y eso exactamente hicieron.

Es por eso que al culminar la capitulación alemana (1547), y proseguir los españoles con la exploración del territorio venezolano, fundaron varias ciudades durante la segunda mitad del siglo XVI, siendo diversos los motivos para hacerlo, y que según Troconis E, fueron los siguientes: militares, religiosos, étnicos, económicos y motivos de defensa. Vale decir que Cocorote nuevamente fue visitado por europeos a los fines de identificar su capacidad aurífera, donde se llegó a encontrar muestras de oro en la quebrada de Cocorote en tiempos de Juan de Villegas, gobernador de la Provincia de Venezuela entre 1549 y 1553 pero viendo su escasa cantidad, fue desechada.

Por otro lado, con la fundación de las ciudades fue posible el otorgamiento de “encomiendas” que en la actualidad sería similar al establecimiento de una hacienda. El sistema se iniciaba cuando el gobernador de la provincia venezolana entregaba grandes extensiones de tierras a pobladores de rancio abolengo así como también a soldados que habían intervenido en la conquista para que la explotaran comercialmente y la desarrollaran. Es bueno acotar que los aborígenes venezolanos desde 1530 eran reconocidos como “vasallos libres” lo que suponía que si estos vivían dentro de las tierras adjudicadas al sistema de encomiendas, debían pagarle al dueño un tributo o impuesto, pero como eran tan pobres, éste impuesto lo cancelaban con servicios personales al trabajar en las haciendas de los encomenderos en las más miserables condiciones de esclavitud que tanto negaban sus dueños. En esas circunstancias dejamos a Cocorote en el siglo XVI.

Con la llegada del siglo XVII, el sistema de encomiendas había perdido vigencia en la Corte de Felipe III, Rey de España y Portugal para ese entonces. Vale decir que a raíz del trato inhumano que recibían los aborígenes en las encomiendas y lo poco que arrimaban los encomenderos en términos de impuestos al Reino, se consideró eliminar tal sistema y auspiciar el nacimiento de los pueblos doctrinas. Es por eso que en el año 1618, cuando llega a nuestro país Fray Gonzalo de Angulo para encargarse del obispado venezolano, trajo consigo las Cédulas Reales (especie de decretos) sobre la fundación de pueblos. Es por esto que el gobernador de la Provincia de Venezuela para el momento, Francisco de la Hoz Berrios se tomó bien en serio y al pie de la letra lo estipulado en la Cédula, puesto que se encargó de fundar y refundar poblados venezolanos a todo lo ancho y largo del país.

Cocorote no fue la excepción. Durante el año de 1620 la ranchería de aborígenes Chipas o Ciparigotos  situada en las faldas de la Sierra de Cocorote, se le fundó con el nombre de San Jerónimo de Cocorote; es decir que para el año actual, se están cumpliendo 395 años desde que Francisco de la Hoz Berrio le cambió el nombre al pueblo y el de otros cientos; con el afán de culminar con el sistema de encomiendas (enmarcada en la propiedad privada) y consolidar los pueblos doctrinas (enmarcados en el derecho público), para apoyar las necesidades crecientes de alimentos y mano de obra de las ciudades venezolanas.

Mientras esto sucedía, los blancos peninsulares y criollos fueron llegando a San Jerónimo de Cocorote interesados por las bondades de éstas tierras, sobre todo por la producción de cacao que era de muy buena calidad. Pero había un problema, este pueblo era de "indios" y por lo tanto no apto para alcanzar las condiciones que el rancio abolengo clasista y racista colonial requería para el buen vivir. Es por eso que sin los permisos del cabildo barquisimetano, dichos blancos y criollos fueron creando un pueblo junto al de San Jerónimo de Cocorote al cual denominaron “Cerrito de Cocorote”, que sin mucho preguntar, según comenta en uno de sus libros el historiador Ambrosio Perera, quedaba “contiguo” a la quebrada La Virgen a los fines de surtirse de agua y que Freytez citando a Domingo Aponte, advierte que la iglesia de éste desaparecido pueblo estaba ubicada en un montículo. Esto nos induce a pensar que dicho poblado no podía quedar lejos de la actual ubicación de la estatua del General Páez o mejor aún, como comenta Luis Mulehman, del reciente Urbanismo Pie de Montaña.

De lo anterior se desprende el hecho del porqué San Felipe se convierte en Capital mientras Cocorote queda relegada a ser una humilde población yaracuyana: ésta ultima era una pequeña población preshispánica que fue atrapada por la historia del ambicioso Federmann buscador de oro y lo único que dejó para el mundo, fue el nombre de su montaña (Sierra de Cocorote) tal como se evidencia en antiguos mapas yaracuyanos. Es por eso que cuando se funda el primer poblado aroeño, su creador Sánchez de Oviedo; tal como lo cita Ybrain Oropeza, lo denominó “San Francisco de Cocorote”. Luego, cuando la importancia de las minas superó al legado de Federmann, el nombre de Cocorote fue cayendo en desuso.

Por otro lado, los pobladores cerritenses o grandes cacaos antes de ser trasladada al Valle Hondo y fundar “San Felipe El Fuerte”, se habían situado en ese escondido paraje cocoroteño provenientes sobre todo de Barquisimeto y estando ellos aquí, vieron la oportunidad de hacerle trampa a la corona española: no le vendían a sus propios coterráneos puesto que eso implicaba venderles al precio establecido por ellos, además tenían que cancelar los tributos al rey de manera involuntaria por lo que estos pillos sanfelipeños le vendían su producción cacaotera a enemigos de la corona como los holandeses, que a través del río Yaracuy terminaban por sacar el valioso producto hacia Europa por la vía del contrabando.

La conclusión entonces, no se hace esperar. En San Felipe era donde se “batía el cobre” y en Cocorote, así como también en Guama (fundada a la par de Cocorote, según el escribano Juan Luis de Antequera), se encontraba la mano de obra necesaria para desarrollar las actividades primarias y en el mismo orden de ideas; a manera de epílogo, se puede mencionar que Cocorote en el devenir de su historia se manifiesta como un pueblo compuesto por personas trabajadoras y honestas, ya que frente al pillaje de Federmann o las ambiciones de los blancos y criollos cerritenses, demostraron incansablemente su vocación por la agricultura, el trabajo digno y la igualdad entre los hombres, así provinieran de otras latitudes.

jueves, septiembre 10, 2015

Los Irreverentes del CUAM

La verdad es que todo tiene su final. Después de dejarme acompañar por los estudiantes de administración de Aduanas por tantos años, me llegó el día de decirles adiós. Otras responsabilidades están apremiando y queda por culminar este periodo lectivo que termina en diciembre con los jóvenes que están en pasantías. Un largo adiós a esos chamos que entre risas y locuras, se llevan parte de mi corazón y mis esperanzas por un mundo mejor. Salud amigos...



Con el primer grupo se encuentran junto a mi, los Técnicos Aquiles Gallo, Rafael González y Miguel Mendoza y en la otra fotografía con Mairee Corona quienes con sus sueños, locuras y  aprietos me alegré de que por fin se graduaran je je. Dios los bendiga

miércoles, agosto 26, 2015

Desempolvando

Dicen que a la tercera va la vencida. En esta ocasión se me ocurrió utilizar una imagen distinta al bancobrero original a ver si conseguía ponerme al día nuevamente. La verdad es que me interesa volver a escribir, sobre todo de eventos que van desarrollándose y es bueno dejar alguna referencia.

A propósito de lo anterior, vale decir que al comienzo de mis primeros post, me hacía acompañar del Mauricio con mucho énfasis, pero como sucede siempre al llegar la adolescencia, el chamo tiene muchas cosas que hacer. El nuevo acompañante se llama Elier Alberto, quien en estos días no pierde oportunidad para andar del timbo al tambo con mi persona y es por ello que se los presento.



Es bueno acotar que, como anda de vacaciones, me lo traje a Fundacite Yaracuy para sacarlo de la rutina (o meterlo en otra) je je, bueh, no le gusto mucho eso de andar solamente en la oficina sino que anduvo mas por su cuenta que otra cosa y por supuesto, como son pocos los visitantes por estos días de asueto, mis compañeros estuvieron atentos al muchacho; inclusive, cuando nos llegó la hora de comer hasta le consiguieron un poco de su plato predilecto pero un tanto desaparecido: caraotas (con un toque de azúcar), con arroz y tajaditas. Caramba como pasa el tiempo, llegó el primer nieto y no sólo eso, pa'rriba y pa'bajo como la cochina de Martín Garrido.

viernes, diciembre 06, 2013

Renacer

Felizmente abro el blog para escribir algunas palabras, y es que una importante situación me motivó a plantearme que la vida como ya es sabido por todos, trae tantas vueltas como un trompo. En uno de mis viejos póster sostenía la tesis de que una plegaria no basta para alcanzar una buena acción. Con evidencia la cuestión implica el accionar para ver los resultados. Unido a ese coro infalible de amor verdadero, invisible y en su mayoría anónimo, se fue levantando como una espiga dorada para dejar su legado.

Hoy, le enseñé a la joven protagonista de ese vieja entrada, lo que escribí hace ya  seis años de lo que sentía esa noche al verla y por supuesto, es una promesa escribir la realidad de ahora. Sí, completamente vuelta a la normalidad, enamorada de la vida y de quienes le acompañan, deja atrás lo que fue un mal sueño que bien vale decirlo; liderizando el cambio, fue ella misma la que con empeño y sobre todo, con el mayor de los sentimientos lo pudo hacer: el Amor. Cosa más buena.

Así pues que, cuando leas esto, comprendo amiga que una vez más el poeta se había adelantado...

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más.
Caminante no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en el mar.

jueves, agosto 02, 2012

La Hermana Rosario en Cocorote


Tengo Sed, es la quinta frase pronunciada por Nuestro Señor Jesucristo en la cruz a causa de la sed extrema que padeció por el desangramiento de su sangre asumiendo su condición humana. En sentido alegórico se interpreta como la sed de Cristo de consumar la redención para la salvación de todos, evocando la sed espiritual que experimentó junto al pozo de la Samaritana
Esas mismas palabras se han convertido en el estandarte de amor de la Congregación de las Misioneras de la Caridad, sociedad creada por la Beata Madre Teresa de Calcuta por inspiración divina para atender a los más necesitados. En Yaracuy, su más fiel guardiana está representada por una mujer menuda, frágil de contextura; pero con la misma determinación de aquellos años cuando decidió seguir a Cristo Jesús. Nos referimos a la Hermana Rosario, la misionera con más años de labor en la Casa de la Caridad de Cocorote.
La hermana Rosario nació un 03 de enero de 1933 en la India, en una pequeña aldea de agricultores cerca de Chainpur, al oeste de Gumla, capital del distrito homónimo del estado de Jharkhand, cuya capital es Ranchi. Es la menor de seis hermanas nacidas en el seno del matrimonio creado por Emil Toppo y María Tirkey.
Siendo pequeña, la aldea donde residía su familia estaba pasando por cambios trascendentales con la llegada del Padre Livan; misionero Jesuita que con mucho empeño iba predicando el evangelio de Cristo por esas lejanas tierras. Unas de las familias convertidas al catolicismo fueron precisamente los Toppo, quienes se bautizaron en el río de la Aldea en el nombre de Dios.
Cabe destacar, que la familia de la hermana Rosario era antes de la llegada del Padre Livan creyentes paganos de muchos dioses. Tenían como costumbre tatuar a las niñas en la frente con una marca indeleble a la que denominan Bindi o tercer ojo. La hermana Rosario no escapó a tal suerte y esa señal la lleva desde los tres años de edad. Sin embargo, poco tiempo después fue bautizada bajo la fe cristiana con el nombre seglar de Silvia Toppo.
Mientras todas las hermanas ayudaban a sus padres en las duras labores agrícolas, pronto Silvia quiso aprender más y es por ello que con el apoyo de todos en su hogar se inscribió en Ursiline Convent, lugar donde fue educada por espacio de tres años para alcanzar el grado de maestra.
Durante ese tiempo, compartió junto con treinta y cinco jovencitas de su Aldea, la formación como docente. Es bueno señalar que desde el hogar de Silvia hasta Ursiline Convent tenían que caminar un largo trecho por espacio de dos horas. En el trayecto, existe un río que en oportunidades demoraba la marcha cuando las lluvias torrenciales que caen sobre la India hacían imponente su caudal y es por ello que las jóvenes estudiantes llenas de compromiso y valor, aguardaban pacientemente mientras el río disminuía. Caída la tarde y luego de culminar las horas de clases, emprendían otra vez el regreso al hogar durante dos largas horas. El empeño finalmente rindió sus frutos cuando recibieron el titulo de maestra.
El tiempo no se detenía, sus hermanas Julia, Josefina, Serafina, Lucía y Savina ya con la edad suficiente para desposarse, iban creando sus familias. Mientras nuestra Hermana Rosario a quien todavía le llamaban Silvia, iba sintiendo el deseo de servir a Cristo con todo su corazón. En esta época de su vida, siendo maestra de niños de la Aldea, empezó a tener noticias sobre la obra que desde el 07 de octubre de 1950 estaba desarrollando una misionera en la lejana ciudad de Calcuta. Es bueno acotar que el cura párroco de su Aldea conocía a la religiosa, por lo que ofreció a la maestra información para hacer contacto con ella, y junto con otras seis maestras, decidieron escribirle una carta a la Madre Teresa de Calcuta, creadora de la Casa de la Caridad en esa ciudad.
Al poco tiempo de enviar la carta, las maestras recibieron respuesta de la Madre Teresa: las estaba esperando con los brazos abiertos, a los fines de compartir para siempre y por toda la vida la enorme responsabilidad de ser Misioneras de la Caridad.
No había tiempo que perder, con la determinación que se ha señalado al principio de esta historia, la hermana Rosario hizo del conocimiento a sus queridos padres sobre sus planes de unirse a la congregación Mariana. Desconsolados y con muchas lágrimas en los ojos tuvieron que despedir a la benjamina de la familia quien se trasladaría a Calcuta en tren, partiendo de la ciudad de Ranchi junto con las otras seis compañeras en un trayecto que duró toda la noche. El encuentro entre las maestras de Chainpur con la Madre Teresa de Calcuta se efectuó finalmente el 31 de mayo de 1955 y fue exactamente ese día que la Beata teniendo a Silvia Toppo de frente a ella, la bautizó Rosario para su vida religiosa.
Calcuta era para aquel entonces, una enorme ciudad con alrededor de 5 millones de habitantes según cifras oficiales del Gobierno Indio. Vale decir que el noviciado de Rosario se realizó en medio de una época muy difícil junto con sus otras compañeras. Esa gran ciudad donde la Madre Teresa estableció su centro de operaciones tenía como misión, cuidar de (en palabras de la Beata) "los hambrientos, los desnudos, los sin hogar, los lisiados, los leprosos, toda esa gente que se siente indeseada, rechazada, sin cariño, para traerlos de vuelta a la sociedad” y cada una de las hermanas pasaban por un proceso de formación religiosa que incluían cursos de medicina, de tal manera de poder atender a los enfermos.
Este grupo de novicias de las cuales cinco eran de Jharkhand, una del norte de la India, otra proveniente del Sur y una de Inglaterra, estaba integrado por Rosario, María José (+), Regina, Benedicta, Genoveva, Luisa, Martina y Dominique (+), poco a poco iban consolidando su condición religiosa con la guía indiscutible de la Madre Teresa de Calcuta. La presencia omnipresente de Jesús y la Virgen María fueron moldeando con amor y paciencia el carácter que debían poseer las Misioneras de la Caridad.
Para ellas no hubo titubeos ni flaquezas, no había tiempo de pensar en ellas. El sentimiento de amor al prójimo y la lealtad a la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo se enalteció en el corazón de la hermana Rosario cuando abandona su sari completamente blanco y lo cambia definitivamente por el sari blanco con rayas azules, los colores de la Virgen María, alcanzando sus primeros votos un 14 de abril de 1958.
Desde ese año, la hermana Rosario asumió las responsabilidades que la Madre Teresa le encomendaba, realizando entre 1958 y 1960 misiones en Nueva Delhi, en Ambala durante los años de 1960 y 1962 y nuevamente regresa a Calcuta para realizar sus últimos votos en el año 1964.
Durante ese año, la madre Teresa de Calcuta la envió a Jamshedpur, ciudad cercana a Ranchi conocida como ciudad acero o Tatanagar, para proseguir su labor de misionera. Sin embargo un año más tarde, es llamada nuevamente a Calcuta para integrar un equipo de Misioneras de la Caridad cuya labor iba a estar destinada por primera vez fuera de las fronteras de la India. Los preparativos concuerdan con el otorgamiento del “Decretum Laudis” (Decreto de Alabanza), concedido a la congregación por Su Santidad El Papa Pablo VI, en febrero de 1965.
Vale decir que además del Decreto de Alabanza, se conoce en Roma por medio de cartas sobre los apuros que estaba pasando el Obispo de la Diócesis de Barquisimeto Monseñor Críspulo Benítez Fontúrvel, a cargo de la Jurisdicción Eclesiástica de los estados Lara, Yaracuy y Portuguesa, El problema se presentaba cuando el obispo visitaba las comunidades de Veroes del estado Yaracuy y sus pobladores renegaban de ser evangelizados en la fe católica. Su mayor animadversión se suscitaba por la piel del Monseñor, ya que esta región esta poblada casi en su totalidad por afrodescendientes. Era probable que con el apoyo de las Hermanas de la Caridad cambiaran las condiciones.
Los caminos de Dios son exactos. La idea empieza a madurar en muchos religiosos que conocen a las Misioneras de la Caridad, quienes eran capaces de lidiar con grupos tribales en La India y pocas molestias encontraban aún en comunidades no cristianas. El hecho de estar integradas por hermanas cuyo color de la piel recuerda mucho a los mismos venezolanos, haría la situación mas sencilla.
Es por ello que el día 13 de julio de 1965, el grupo de hermanas liderada por la Madre Teresa partieron de la India hacia la Santa Sede. Allí fueron recibidas con amor y regocijo por Su Santidad El Papa Pablo VI tanto la Beata, como las misioneras que le acompañaban en esta nueva tarea. Se contaban entre ellas a las hermanas Rosario, Nírmala, Dolores, Elena y María José. El Papa les dio su bendición para que instalaran sin tropiezo, la Casa de la Caridad en tierras yaracuyanas.
Algunos pequeños detalles había que afinar. Tres días estuvieron las misioneras en Roma mientras se formalizaba la situación de las visas venezolanas las cuales no poseían las hermanas. Es así que parten rumbo a Francia en donde la Madre Teresa tenía buenos amigos que ayudaron a tramitar las visas desde Venezuela, enviadas finalmente por el padre Francisco Tomás Mompó Solamente una cosa retrasaba el viaje y era el insuficiente dinero con que contaban las misioneras para comprar los boletos, pero nuevamente la situación fue solucionada: un grupo de niños franceses habían sido informados sobre las circunstancias que estaban atravesando las hermanas de la caridad y recolectaron el dinero para que pudieran viajar hasta el otro lado del océano hasta llegar a América. La noble estadía en el país galo duró nueve días.
Es así como las hermanas atravesaron el atlántico hasta llegar a Puerto Rico por vía aérea, De allí siguieron su periplo hasta llegar a Maiquetía el 26 de julio de 1965. Les esperaba el Padre Francisco Mompó quien las albergó en un convento caraqueño y al día siguiente siguieron rumbo a San Felipe en avión. En el viaje Maiquetía-San Felipe, las hermanas vieron por primera vez a la Madre Teresa de Calcuta tener algún sentimiento de temor cuando de su ojos brotaron un par de lágrimas, la verdad era que ninguna de las hermanas sabia de las costumbres venezolanas ni de su idioma oficial. Hablaban tanto hindi como el inglés, que en el noviciado es una de sus obligaciones. No obstante, al llegar al aeropuerto de Las Flores, las dudas se disiparon. Un grupo de feligreses les esperaba con ramilletes de flores y a lo lejos, comenta la Hermana Rosario, se escuchaba el tañer de las campanas de la Iglesia San Jerónimo de Cocorote que redoblaban alegremente para dar la bienvenida a tan honorable y humilde grupo de misioneras.
Al principio, el Padre Francisco las llevó directamente a Cocorote, el problema era que Veroes carecía de infraestructura para recibirlas. Se instalan en la Casa Parroquial cocoroteña mientras que el Padre se fue a vivir a la Curia diocesana en San Felipe. Una vez ubicadas, el trabajo misionero comenzó de inmediato. El primer domingo de su estadía de diez días que duró la Madre Teresa en Cocorote, muy tempranito en la madrugada apuraba a sus misioneras para dar ejemplo sobre la llegada puntual a la Santa Misa, pero su impresión fue de angustia y de alarma cuando al entrar al templo cocoroteño cuenta sólo nueve personas que ese día asistieron a la ceremonia. Es por ello que de inmediato estableció un plan en donde las seis religiosas por separado y haciéndose acompañar por jovencitas de la comunidad, iban por las calles del pueblo tocando de puerta en puerta en los hogares de Cocorote para invitar a las personas a que asistieran a la misa. La Hermana Rosario evoca esta época con una sonrisa en sus labios ya que recuerda sus apuros con el idioma español al invitar a una familia para que asistieran a la “masa” los domingos en la Iglesia de San Jerónimo.
La acción rinde sus frutos cuando observaron a dos meses de su llegada, un lleno total en la misa dominical. Con mucho entusiasmo, familias cocoroteñas de gran fervor religioso apoyan su accionar. La hermana Rosario menciona muchas con cariño, recordando igualmente al desaparecido Blas Herrera.
Otro gran aliado que se le suma a la Casa de la Caridad fue Bernardino Rivas, para aquel entonces fungía como prefecto de Cocorote, y fue quien cedió el terreno y apoyó la primera construcción nacional de la Casa de la Caridad, la cual fue abierta en el año 1971.
Es bueno citar que año tras año recibieron la visita de la Madre Teresa de Calcuta. Cuando la casa al fin fue inaugurada, su bendición se quedó para glorificar cada uno de los rincones del hogar. Al mismo tiempo, los proyectos de apertura de otras sedes se fueron haciendo realidad mientras que las hermanas de la Caridad que inicialmente acompañaron a la Beata en su viaje inicial a Venezuela, tuvieron que esparcirse por todo el orbe de tal manera de apoyar la iniciativa mundial de la organización creada por la madre Teresa de Calcuta.
Pronto le tocó viajar a la hermana Rosario. Entre 1977 y 1987 estuvo de misionera en Perú, radicada en Lima durante los primeros cinco años. Estando allí supo la noticia de que su querida Madre Teresa fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1979. Luego estuvo en la localidad de Chimbote, paraje portuario ubicado a orillas del Océano Pacífico en la bahía El Ferrol, en la desembocadura del río Lacramarca. Cuenta la hermana Rosario que allí aprendió a comer pescado en virtud de que los humildes pescadores chimbotanos, todos los días obsequiaban parte de su pesca para apoyar la casa de la Caridad en ese lugar. Luego, vuelve a Venezuela a petición de la madre Teresa de Calcuta.
Muchas son las anécdotas que guarda la hermana Rosario de su estadía en Cocorote. Ha visto consolidada la hermosa casa de la caridad yaracuyana que ya supera los cuarenta años. En los viajes que hace a la India para visitar a su familia, cuenta sonriente que por la fuerza de la costumbre en los primeros días suele enredar el español con su lengua materna. Vale destacar que la hermana Rosario además de su lengua materna, habla hindi, inglés y español.
Una de las mayores tristezas que le ha tocado vivir a la hermana Rosario la encuentra el 05 de septiembre de 1997 cuando la Madre Teresa de Calcuta fallece a sus 87 años. Con su muerte, la hermana Maria Nirmala Joshi, una de las cinco misioneras que acompañó a la Beata hasta Cocorote, se encargó como Superiora General de las Misioneras de la Caridad.
En la actualidad, la congregación está dirigida desde la India por la Hermana María Prema. y por supuesto aquí en Cocorote la hermana Rosario, cercana a cumplir 80 años de edad sigue tan diligente en sus actividades como siempre. Tal como se establece en los Mandamientos, asiste a misa con devoción mientras realiza otras actividades en la Casa de la Caridad como cuidar de los desamparados, preparar a muchas parejas para casarse y rezar el Santo Rosario en la capilla del hogar… Cocorote su segundo hogar desde hace mucho tiempo cuenta de manera consagrada con esta Hermana de la Caridad para dar apoyo y amor a todos aquellos que lo necesiten.
 

lunes, junio 18, 2012

Sobre los Alfredos Dupios en Banco Obrero


Desde siempre los viejos Alfredos de Banco Obrero han sido llamado “Dupio”, vale decir que estos Alfredos son:
  • Alfredo Cartagena el hijo de la señora Elba (qepd) de la primera plazoleta
  • El abogado Alfredo Veliz, que por ser el menor de los Alfredos le llamaban el dupito de la segunda plazoleta
  • Alfredo Linarez, hermano mayor de Marcos de la segunda plazoleta
La razón de esto es que, existía un programa de televisión llamado Tierra de Gigantes en donde uno de sus protagonistas,  Kurt Kasznar hacia el papel de  un hombre misterioso confidente de secretos internacionales  llamado Comandante Alexander Fitzhugh.

Este personaje al parecer, llamaba la atención a Cecilia, hermana de Alfredo Linarez y de Marcos a quien cariñosamente le llamamos Pepi. Cierto era que de la pronunciación Fitzhugh derivó en Dupio, y así fue que toda una generación de Alfredos fueron nombrados con este singular sobrenombre. El único que se salvo de esta partida fue Alfredo cavernícola, el hijo consentido de Rosario (qepd). 

Vale decir que el personaje recordaba por lo regordete a los Alfredos, (muchachitos regordeticos) lo otro era que por ser tocayos  eran tratados como uno solo en relación a los sobrenombres. Cuando vean a Cecilia, se lo preguntan.

sábado, marzo 10, 2012

Bernardino Rivas, el Prefecto de Cocorote

Bernardino Rivas fue un pintoresco caballero vecino del Banco Obrero que llegó a ser prefecto de este pueblo cocoroteño, vivió en la casa Nº 50 de la urbanización y allí montó una bodega que la llamó “La Pobretona”, ya que existía otra bodega en la comunidad llamada “La Ricachona” cuya dueña era Paz Torrealba

Vale destacar que este señor se tomaba en serio su trabajo y el mismo, junto con el comandante de la policía del poblado hacían “rondas nocturnas” continuas por todo el pueblo en busca de malhechores y comunistas que tuvieran echando vaina en el pueblo para ¡meterlos preso carajo!.

Y es que el periodo en la cual este señor fungió como prefecto a finales de los años 60, la sierra aroeña estaba plagada de guerrilleros comunistas que luego se “pacificarían” con el llamado a la desmovilización que les hiciera el Doctor Rafael Caldera, presidente de la República en su primer gobierno.

En una visita que le hiciera a uno de sus hijos, el maestro Nicolás Rivas en el pueblo de Aroa, me comentaba que uno de esos comunistas a los que su papá le tenía “tirria” era el conocido escritor también desaparecido Rafael Zárraga que por cierto era amigo de él y aunque abogara siempre por su desempeño, el papá le contestaba que con esos malucos come niños no había que tener contemplación.

Copeyano rajao, era un aliado incondicional de los gobiernos verdes, una ficha importante. Me comentaba la Hermana Rosario, una de las cinco religiosas provenientes de la India que acompañaron a la Madre Teresa de Calcuta a fundar la Casa de la Caridad en Cocorote, que Benardino apoyó voluntariamente desde su humilde posición, a levantar los cimientos de la Casa y por eso lo recuerda con mucho cariño.

Por su parte, mucho de los habitantes del Banco Obrero que por aquel entonces estaban en edad escolar, Bernardino Rivas era para ellos la genuina representación física del castigo y la autoridad, ya que este señor evitaba a toda costa que los muchachos les lanzaran piedras a los mangos o jugaran béisbol en el campo de pelota Natalio Espinoza que por aquel entonces había sido arreglado y tenia una cerca de alfajol (alambre) y la entrada se mantenía cerrada con un candado cuya llave la tenia en su poder el ciudadano prefecto.

Miraaaaaaaa, haceme el favor y pasate por el campo de pelota a ver si los vagos esos están allá jugando pa metelos toiticos presos, - le ordenaba tajantemente al comandante de la policía para que pusiera orden y mientras tanto, los muchachos del Barrio que habían creado hasta su equipo de Béisbol llamado los Atléticos de Banco Obrero, (utilizando inclusive la insignia de los Atléticos de Oakland) tenían que huir despavoridos de las jaulas que les enviaba Bernardino para que dejaran de jugar en ese campo de flojos.

Y es que las anteriores generaciones de cocoroteños no les gustaba nada de las actividades lúdicas de los jóvenes. Los juegos eran cosas de vagos, las discotecas era cosa de marihuaneros. En cierta ocasión realizó un allanamiento a la discoteca de Aracelys que quedaba a una cuadra de la plaza Bolívar de Cocorote, y el mismo, en medio de la pista de baile full de parejitas, armado con su viejo revolver Smith & Wesson en la cintura, medio agachado y con una mano puesta en la frente a modo de visera y en la otra su apreciada linterna, hurgaba incesantemente en los rincones del local para encontrar infraganti en las “camas” a los vagos furruqueandose porque a el le habían dicho que eso era una guarida que utilizaban los amantes para gozar. ¡Bernardino, aquí no hay ninguna cama! Le gritaban los presentes. ¡Dejenme tranquilo carajo, que yo se lo que hago! Les respondía el, mientras escupía su inseparable chimó.

Otra anécdota era su rodilla. Ya viejo, como dije al principio su actividad la dedicaba a trabajar en su bodega. Frente a la casa de mi mamá había un frondoso pino que quizás lo haya sembrado el Señor Jorge Morr cuando vivia alli junto con su familia y a mediodía a muchos de los muchachos de la zona nos gustaba sentarnos debajo del pino mientras mirábamos hacia la calle los mangos. En eso, salía Bernardino de la bodega, con su sombrero pelo e guama y su camisa guayabera abierta que dejaba ver su gastada guardacamisa con algunos signos de chimo en ella, para reposar un tanto mientras los clientes no le azuzaban con sus compras. -Uhmm, venia diciéndonos, como que va a llover pa´ Las Flores, las rodillas me están doliendo y eso es signo que no dilata en llover.- Nosotros, respetuosos de Bernardino, no respondíamos nada, mientras el verificaba el cielo en señal de nubes de agua. Lo que hacia era escupir su chimo y devolverse lentamente a su bodega a través de la vereda. Vale decir que podía haber un sol radiante en el momento, pero a eso de las 3 de la tarde se desparramaba un palo de agua que a el le gustaba mucho ya que de su parcela ubicada en las Flores, sacaba los cambures que regados por los aguaceros yaracuyanos se ponían grandotes y por supuesto le daban mayores ganancias cuando los vendía en la Pobretona.

Sus hijos lo querían mucho, se que tuvo muchos y algunos los conozco. Rosita Rivas, la Chocha de cariño es una de ellas y vive en La Ascensión. Un día de estos le pregunto sobre su hogar. Por ahora recuerdo que vivía en su casa una señora que vive en la actualidad en Campo Alegre, luego tuvo como compañera sentimental a Diomenes, una señora que iba a la casa de mi mama y que sudaba copiosamente. Luego, vivió con Valentina quien fue que lo acompaño hasta su muerte.

Es de hacer notar que apenas enfermó, el negocio fue cerrado por sus hijos ya que no habia quien la trabajara y luego de morir, Valentina siguió viviendo y trabajando en casas vecinas. Después ella misma tuvo que abandonar la casa en Banco Obrero puesto que enfermó y se fue a que unos parientes en Barquisimeto de donde era oriunda y no supimos más de ella. Con el cierre de la bodega muchos relatos buenos se perdieron del Cocorote de ayer, que ojala alguien me los cuente para yo hacérselos llegar.

domingo, febrero 26, 2012

Sara

Tenia todos estos días con una melodía en mi mente, no podia recordar el nombre hasta que empece a tararearla y la cuestión fue fácil. A esta hora de la madrugada (3:20 am) abro you tube y ahí está, en todo su explendor. Disfrutenla tanto como yo.



domingo, febrero 19, 2012

UN AÑO DE GARANTIA

Nos hemos acostumbrado tanto a la garantía, que hasta en el amor va por el mismo derrotero. Parece una salida fácil de ir buscando la pareja ideal mientras vamos "probando" si realmente es él (la) que conviene.

Detrás de lo anterior subyace el hecho de que si no ofrece las condiciones para ofrecer a perpetuidad lo que nos interesa, entonces lo (la) descartamos y buscamos algo mejor. Cuidado, al parecer cada día que pasa se vuelve más desechable, su periodo de caducidad es tal que observamos amores de muchos años convertidos en harapos en cuestion de un par de meses cuando se ha formalizado la unión.

Alguien decía hace un tiempo que buscamos tanto nuestros pares similares que, no caemos en cuenta que al ser tan parecidos se rechazan como los imanes. Algo de verdad tiene esa frase. Creo importante destacar que el amor no es una mercancía y quien asi opina está predestinado a vivir en soledad, a pesar de que se encuentre acompañado.

Que viva el amor carache...