La vida era perfecta al llegar las vacaciones; más si esas vacaciones se disfrutaban en la casa materna de Banco Obrero en Cocorote

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miércoles, junio 19, 2019

MI tío Sebastián Pérez

Mi tío Sebastián, en la casa de los Alvarado

Esta pequeña biografía de mi Tío Sebastián es inconclusa y tiene algunas lagunas que se generan por desconocimiento de fechas, como la de su nacimiento y su muerte, por lo que es necesario que los Pérez Natera apoyen con su conocimiento la información requerida.

A principio del siglo XX nace Sebastián Manuel Pérez en Cocorote, estado Yaracuy. Hijo de Ana Eustacia Pérez y Emiliano Mogollón; posiblemente sea el segundo de los hijos de ésta unión, luego de nacer Eleuteria, su hermana nacida en el año 1900.

Para la época de su nacimiento, Cocorote apenas era un pequeño poblado agrícola en donde sus habitantes, realizaban estas labores desde tiempos inmemorables. Se conoce que su padre llegó a tener tierras para el cultivo de hortalizas, maní y tabaco en los actuales predios de la Urbanización San Jerónimo, no obstante, al parecer Sebastián comenzó a trabajar como barbero en una modesta casa construida por el mismo en la calle Real de Cocorote (actual Avenida Bolívar, muy cerca de la Panadería La Estrella) y esta actividad, luego la sumó al de agricultor, sembrando no solamente en las tierras perteneciente a su papá sino también en predios de La Acequia.

Al realizar este tipo de labores, obviamente Sebastián era conocido por los lugareños. Perteneció al recién creado partido político Acción Democrática, el cual lo formó como cooperativista, logrando con ello obtener tierras en el camino de las Cumaraguas el cual queda en el macizo aroeño, uniendo en su trayecto a Cocorote con Aroa.

Es bueno destacar que a principios de los años cuarenta hizo familia con Petrica Natera, oriunda igualmente de Cocorote quien lo acompañó hasta el final de sus días.  En aquellos tiempos contaba con un terreno situado al frente del Fundo el Cilindro, muy cerca del río San Jerónimo donde se cosechaba de manera permanente café cerrero de muy buena calidad. Me comentó alguna vez mi tía Nené, que normalmente acompañaban a mi tía Petrica junto a Evelia y José Ramón a llevarle comida hasta el terreno para que pudiera alimentarse.

En alguna oportunidad que nos visitó en Cocorote, mi tío Sebastían me comento que luego de la creación de la cooperativa campesina, pudo obtener unas cuarenta y seis (46) hectáreas de café situadas en la parte alta del macizo, es posible que muy cercanas a Pitiguao, hoy por hoy intrincado lugar que se encuentra a 1800 msnm y que para aquel entonces vivió largos periodos en esa zona realizando labores agrícolas en su cafetal. Mi tío me comentó personalmente, que en lapsos de hasta treinta días apenas hacía contacto con una o dos personas en medio de la neblina y el frío inmisericorde que siempre reinaba en el lugar... Estos encuentros comenzaban con los gritos de las personas que venían o iban hacia Aroa, de tal manera que en medio del clima siempre oscuro por la niebla, supiera Sebastián que alguien andaban cerca de su humilde morada en las altas cumbres cocoroteñas.


-       - ¿Weeey Sebastián vos donde andáis?
-       - Weey, por aquí. ¿Quién anda porai?
-       - Soy yooooo vale Sebastián, que voy pa´Aroa….


Estos encuentros no hacían sino alegrar la vida de Sebastián por algunos instantes mientras al caminante le ofrecía un pocillo de café y conversaban un poco dentro de su humilde morada de alta montaña a la luz de una vela de cebo y el indispensable fogón, para luego despedirse y proseguir el camino. No obstante como cité, estos encuentros eran realmente ocasionales…

Según mi tío Bartolo Pineda, al caer el gobierno de Rómulo Gallegos, sufrió algunos problemas con los militares que tomaron el poder a finales de los años cuarenta y que continuaron hasta el mandato de Marcos Pérez Jimenez.

Estos dos elementos, la soledad infinita en sus altas tierras, así como también los problemas políticos que se generaron por su cercanía al partido Acción Democrática, le hicieron tomar la decisión más trascendental de su vida:


-       - ¿Qué hago yo aquí? Me dijo que se preguntó a sí mismo en esa soledad infinita mientras lo acompañaba un día hasta el campo santo de Cocorote…
-       - Yo como que más bien agarro mi mujer y mis muchachos y me voy pa´ Caracas…


Sebastián Pérez el campesino cocoroteño, sencillamente abandonó la casa en donde alguna vez había montado una barbería dejándola al cuidado de una familia amiga y por otro lado, aquellas matas de café de su propiedad ubicadas en las cumbres cocoroteñas no volvieron a saber más nunca de él.

Ese ímpetu con que siempre actuó, le hizo prontamente unirse a algunas actividades en la capital venezolana. Es bueno citar que, junto a otros recién llegados, en su mayoría campesinos que migraron a Caracas en búsqueda de un futuro promisorio, desarrolló acciones para la creación del barrio Gran Colombia en la Capital. Ya en sus cuatro paredes, vinieron llegando la mayoría de su numerosa prole que, a pesar de las vicisitudes normales, siempre contaron con cama, comida y techo.

Ocasionalmente venía a Cocorote a visitar a su mamá y a su papá. Luego de la muerte de ambos, el de Emiliano en 1955 y el de Tata en 1971, no pudo olvidar su lar nativo y prosiguió con sus visitas temporales a la casa de mi mamá en Banco Obrero para pasar buenos momentos con mi abuela mamaíta Emilia (hermana de él). Recuerdo claramente que alguna vez llegó acompañado con un bando de al menos quince personas el cual estaba integrado por algunos de sus hijos y por vecinos de su comunidad capitalina.  Ese fin de semana fue inolvidable, la comida y bebida corrió por cuenta de los visitantes y una larga cantidad de motos, un jeep y si mal no recuerdo un maverick bien cuidado, andaban del timbo al tambo por todo el pueblo con su sana algarabía al son de la salsa.

Entre las cervezas y la parranda, hubo también la visita al cementerio donde acompañé a mi tío como todas las veces que yo andaba atravesado y él estuvo por aquí. En esa oportunidad lo acompañé hasta la tumba de Tata y aprovechó de acercarse a una pequeña tumba pintada con avestina azul (y que hoy mantiene trazos de ese color) señalándome que le hiciera el favor de mantenerla limpia del bravo pajonal cuando anduviera de visita a los muertos ya que se trataba de un pequeño hijo que tuvo con mi tía Petrica pero que murió pequeño. Hasta el sol de hoy cumplo con esa misión..

Tristemente no asistí a su funeral. Según lo poco que sé es que se encuentra enterrado en el Cementerio General del Sur y espero que esta pequeña biografía me ayude a conseguir datos para el olvidado árbol familiar que llevo. Fuerte abrazo a todos los Pérez Natera.     

miércoles, octubre 11, 2017

El Canto de la pavita o Cocorote en los Mangos de Bancobrero


Vale la pena escuchar la pavita o Cocorote cuando se posan en los centenarios arboles de mango del Banco Obrero de Cocorote. Eso si, no olviden el proverbio que nos refiere el Dr. Lisandro Alvarado en su Glosario de Voces indígenas de Venezuela

"Cuando Cocorote canta
indio muere, 
no lo creo padre, 
pero sucede" 




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jueves, agosto 31, 2017

LOS TERREMOTOS DEL 26 DE MARZO DE 1812 EN LA POBLACIÓN DE COCOROTE

Mapa que señala los ríos Guayurebo y de La Virgen
en el documento enviado a Caracas por los vecinos
del pueblo en 1812
Coincidencialmente con el temblor ocurrido en Caracas durante el 30 de agosto del presente año, esa misma mañana estuve leyendo sobre los desastres que ocasionó la madre naturaleza en aquel fatídico día 26 de marzo de 1812, donde nuestro país se mantenía comprometido con la efervescencia independentista de la Primera República. Vale decir que de acuerdo a estudios actuales, por diferencia en las horas señaladas en viejos documentos, se ha concluido que en la fecha mencionada se generaron al menos dos terremotos en nuestro país.

Es bueno destacar, de acuerdo con Rogelio Altez (2006)[1] las poblaciones de Cocorote y Las Tinajas (Albarico)[2] testimoniaron sus padecimientos en una importante cantidad de documentos que se encuentran sobre todo, en el Archivo Arquidicesano de Caracas y que iban dirigidos al entonces Arzobispo de Caracas Narciso Coll y Prat. De estos documentos, el autor citado pudo extraer lo siguiente:
El terrible temblor del 26 de marzo último, aniquiló el templo y poblado que había…los serros se destruyen con fuegos subterráneos, en términos que se han tapado los ríos hasta que a fuerza de trabajos en unos y en otros por los repetidos temblores se han conseguido abrir sus corrientes”[3]
“aun amenaza el fuego subterráneo de los inmediatos cerros hacia Aroa en términos que desplomados desvían el curso de las aguas”[4]
“El sitio del pueblo ha quedado espantoso, no solamente por su total extinción sino por los continuos ruidos subterráneos, despeños de los cerros, con montañas y sabanas inmediatas; crecientes no vistas de los ríos de Guayurebo[5] y del que llaman de La Virgen, a poniente y naciente, como a un cuarto de legua cada uno del otro, y grietas que se advierten en los que van quedando; de suerte que es un espectáculo tan triste y melancólico que llena de espanto y tememos que se aniegue el terreno porque ambos ríos se chocan”[6]
“La catástrofe del 26 próximo Ilustrísimo Señor á dejado a mis obejas, y a mi en la mayor consternación, 9 de ellas perecieron vajo de las ruinas de las casas que se desplomaron, el templo santo reducido a polbo no quedando en el piedra sobre piedra, los vasos sagrados despedasados, las Imágenes, Ornamentos y mas reliquias, todo, todo quedo oculto en los fragmentos del edificio, y en medio de esta desolación con las continuas explosiones de la tierra que desde aquella tarde fecha hasta el presente nos afligen, me veo rodeado de mis consternadas obejas a quienes no he dejado de consolar, y exhortarles la palabra Divina, llenándome mi Corazón de sumo Goso al ver la religión reformada (…)[7]   

Luego de las citas anteriores, Altez (ob cit) realiza una afirmación sorprendente:
“Evidentemente estas descripciones dejan muy en claro que si algún río fue obturado en la zona y desviado su cauce, Cocorote fue testigo de ello, Estos efecto sobre la naturaleza (únicos certeramente descritos y positivamente documentados para toda la región) sugieren una cercanía muy probable a uno de los epicentros de la región norte para aquel 26 de marzo de 1812. Quizás una exploración geológica de la zona permita corroborar físicamente estas afirmaciones. Más adelante, estas descripciones contribuirán a los razonamientos sobre la ubicación del epicentro en la región y la localización de estos efectos sobre la naturaleza” (p. 394)
En pocas palabras, de acuerdo con la apreciación del autor así como también por otros reconocidos científicos, consideran a Cocorote o sus alrededores como el lugar donde se generó uno de los terremotos de 1812.
Para finalizar, es bueno citar que  el 16 de junio de 1812 el Gobierno de la primera República resolvió expulsar al Arzobispo de Caracas Narciso Coll Prat, por su actitud perjudicial a los intereses de la Independencia a propósito de los terremotos que destruyeron varias ciudades venezolanas [8].
Cuentan las crónicas de la época que los frailes, -con el apoyo del citado Arzobispo- a raíz del desastre que conmocionó el país, abandonaron los ritos de la Semana Mayor, se lanzaron a las calles y desde lo alto de las ruinas gritaban:  “Sodoma y Gomorra... de rodillas... ¡Ha llegado la hora de  la venganza! Habéis insultado la Majestad del Rey  virtuoso y el brazo de Dios cae sobre vuestras cabezas para castigarlos”.
Viendo que las palabras de los sacerdotes cundían y atemorizaban a los caraqueños, Bolívar que junto a otros patriotas dirigía los trabajos de remoción de escombros para rescatar cadáveres y auxiliar a los heridos, desenvainó  su espada y puso en fuga a uno de los frailes.  Luego se dirigió a la multitud y pronunció aquella increíble sentencia de:  “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”.


[1] Altez R. (2006) El desastre de 1812 en Venezuela, sismo, vulnerabilidades y una patria no tan boba. Fundación Empresas Polar. Universidad Católica Andrés Bello. Caracas
[2] Nota del autor: Tinajas, tal como se llamaba entonces esa población, fue trasladada en 1825 a una legua de su lugar original, y fundada con el nombre de Albarico, como se le conoce hoy en día, según consta en la documentación existente en la carpeta 127 de la sección Parroquia del Archivo Arquidiocesano de Caracas (ACC).
[3] (N del A) AAC, Misceláneas, Carpeta 114. José Dionisio Lobera a Coll y Pratt. Cocorote, 16 de abril de 1812
[4] (N del A) AAC, Misceláneas, Carpeta 114.Manuel Díaz González a Coll y Pratt. Cocorote, 16 de abril de 1812
[5] Es curioso el nombre que recibe el río San Jerónimo. Al parecer se trata no del río sino más bien de la quebrada La Playita, la cual atraviesa a Guayurebo al sur de Cocorote.
[6] (N del A) AAC, Misceláneas, Carpeta 44. Pedro Bencomo y demás vecinos de Cocorote a Coll y Pratt. Cocorote, 16 de noviembre de 1812.
[7] (N del A) AAC, Misceláneas, Carpeta 127. Pedro José Daboin a Coll y Pratt. Tinajas, 20 de abril de 1812.

lunes, diciembre 14, 2015

La Pensión Lara de Cocorote y sus morocotas



Al escribir sobre la Pensión Lara de Cocorote, me remonto al final de los años 30 del siglo pasado, cuando su dueño el General Bruno López Fonseca luego de la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, se estableciera en este humilde pueblo para guardar sus armas de combate y hacerlo para siempre su cuartel de invierno.

Tres han sido las referencias para fortalecer la historia. El primero fue por parte de Alfredo Victoriano Aponte, cocoroteño desaparecido quien me habló holgadamente de la Pensión, ya que por mucho tiempo su madre, la Señora María Aponte trabajó en la cocina de ese negocio y él con apenas unos seis años, ayudaba a los pasajeros a llevar las maletas hasta las habitaciones. La segunda referencia provino del blog Tapping Yta, donde existe un post escrito por un familiar directo del General Bruno López, haciendo referencia del sitio y del lugar con una descripción bien interesante por lo que se hace importante abordarlo y finalmente, a través de la mente privilegiada del cocoroteño-porteño Bartolo Pineda, quien recuerda claramente el establecimiento hotelero.

Lo primero que hay que señalar es el momento que vive Venezuela cuando abre sus puertas la Pensión Lara. A raíz de la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, nuestro país empieza a despertar del largo letargo que le indujo la dictadura. Tanto así que apenas se va teniendo razón del boom petrolero y es en este momento que comienza el desplazamiento de grandes cantidades de personas hasta las zonas de extracción petrolera como lo son el oriente y el occidente venezolano. Yaracuy como hasta ahora, no tenía nada que ver con las zonas petroleras, pero era sitio obligado para llegar a Barquisimeto desde el centro del país y con ello a la tierra del sol amada, puesto que la Carretera Trasandina atravesaba el pueblo por todo el medio, es decir, a través de su Calle Real, la cual es hoy en día la calle Bolívar.

En relación a la carretera Transandina, vale decir que muchos de sus tramos fueron realizados por prisioneros en tiempos de Gómez. Su infraestructura era rudimentaria y la mayoría de los ríos carecían de puentes. El río San Jerónimo era uno de ellos, en tiempos de verano su paso era sin inconvenientes. No obstante cuando se acercaba la época lluviosa, su imponente cauce hacia esperar largas horas a los viajeros. Era ahí que la Pensión Lara entraba en acción, puesto que los choferes de los autobuses de la ruta RC los cuales eran de madera,  se devolvían a la Pensión Lara a pasar la noche.  Deduzco que quienes quedaban del otro lado del río iban a parar a Guama.

Pero, los viajeros tenían que comer. Es por eso que el pueblo entero de alguna manera participaba en aquella actividad hotelera, ya que gallinas y pollos eran vendidos por muchas familias de la zona para satisfacer las necesidades de alimentación, así como también rubros diversos como raíces y tubérculos, frutas, verdura y hortalizas y finalmente cereales y oleaginosas a los fines de hacer las comidas. Vale decir que la esquina donde estuvo alguna vez situada la Pensión Lara, motorizaba la economía cocoroteña.

Esta Pensión, quedaba exactamente en la esquina de la calle 7 cruce con avenida Bolívar. Esa esquina sigue siendo referencial comercial. Pero sigamos en los años 40. Cerca de allí,  frente a Jarro mocho quedaba diagonal un cine cocoroteño donde la época de oro del cine mexicano hacía estragos en este preciado pueblo a través de sus grandes estrellas tales como Pedro Infante, Jorge Negrete o María Félix, los cuales eran exhibidos por los carteles guindantes que llevaba puesto nuestro singular Juan Pérez, quien para la época anunciaba las películas de éxito del cine, acompañado por una enorme matraca con el propósito de llamar la atención a los viajeros de la Pensión Lara.

Igualmente existía un botiquín que hasta no hace mucho funcionaba en la esquina contigua a la Pensión, espacio donde hoy se encuentra la charcutería de los Daza y el primer mercado cocoroteño según, estuvo en donde hoy está ubicado el Abasto Venezuela. Total, a pesar de que Cocorote siempre fue un pueblito, no por eso dejaba de ser movido.

Distinguidas personalidades llegaban igualmente a saludar al General Bruno López. Este pueblo fue visitado por el General Eleazar López Contreras,  Presidente de la República (1935-1941) Igualmente la pensión era visitada por los insignes periodistas Alberto Ravell y Kotepa Delgado, así como también por el poeta de la generación del 28 Antonio Arraiz; quienes fueron con mucha posibilidad, compañeros de infortunio del General Bruno Fonseca cuando estuvieron presos en las mazmorras del Castillo Libertador en Puerto Cabello.

Vale decir que de acuerdo al post de Tapping Yta,  el General murió en 1942 y con la construcción de la carretera panamericana con su puente de hierro en el río, dejo a la Pensión con muy poco que hacer, razón por el que al fin cerró sus puertas. Al poco tiempo esa inmensa casona colonial fue derribada por su nuevo dueño, el Sr, Jorge Chabarek, a los fines de construir espacios comerciales y su casa de habitación. Desde esa época existe un antiguo rumor pueblerino y era que al tumbar una pared, se destaparon unas monedas de oro conocidas como “morocotas” y que el dueño del lugar tuvo la  suerte de recogerlas integras.  Así pues nació el Almacén Las Tres BBB, por lo que otra vez se hace presente el refrán que dice: “Dios no le da cacho a burro”. Je je  

jueves, agosto 02, 2012

La Hermana Rosario en Cocorote


Tengo Sed, es la quinta frase pronunciada por Nuestro Señor Jesucristo en la cruz a causa de la sed extrema que padeció por el desangramiento de su sangre asumiendo su condición humana. En sentido alegórico se interpreta como la sed de Cristo de consumar la redención para la salvación de todos, evocando la sed espiritual que experimentó junto al pozo de la Samaritana
Esas mismas palabras se han convertido en el estandarte de amor de la Congregación de las Misioneras de la Caridad, sociedad creada por la Beata Madre Teresa de Calcuta por inspiración divina para atender a los más necesitados. En Yaracuy, su más fiel guardiana está representada por una mujer menuda, frágil de contextura; pero con la misma determinación de aquellos años cuando decidió seguir a Cristo Jesús. Nos referimos a la Hermana Rosario, la misionera con más años de labor en la Casa de la Caridad de Cocorote.
La hermana Rosario nació un 03 de enero de 1933 en la India, en una pequeña aldea de agricultores cerca de Chainpur, al oeste de Gumla, capital del distrito homónimo del estado de Jharkhand, cuya capital es Ranchi. Es la menor de seis hermanas nacidas en el seno del matrimonio creado por Emil Toppo y María Tirkey.
Siendo pequeña, la aldea donde residía su familia estaba pasando por cambios trascendentales con la llegada del Padre Livan; misionero Jesuita que con mucho empeño iba predicando el evangelio de Cristo por esas lejanas tierras. Unas de las familias convertidas al catolicismo fueron precisamente los Toppo, quienes se bautizaron en el río de la Aldea en el nombre de Dios.
Cabe destacar, que la familia de la hermana Rosario era antes de la llegada del Padre Livan creyentes paganos de muchos dioses. Tenían como costumbre tatuar a las niñas en la frente con una marca indeleble a la que denominan Bindi o tercer ojo. La hermana Rosario no escapó a tal suerte y esa señal la lleva desde los tres años de edad. Sin embargo, poco tiempo después fue bautizada bajo la fe cristiana con el nombre seglar de Silvia Toppo.
Mientras todas las hermanas ayudaban a sus padres en las duras labores agrícolas, pronto Silvia quiso aprender más y es por ello que con el apoyo de todos en su hogar se inscribió en Ursiline Convent, lugar donde fue educada por espacio de tres años para alcanzar el grado de maestra.
Durante ese tiempo, compartió junto con treinta y cinco jovencitas de su Aldea, la formación como docente. Es bueno señalar que desde el hogar de Silvia hasta Ursiline Convent tenían que caminar un largo trecho por espacio de dos horas. En el trayecto, existe un río que en oportunidades demoraba la marcha cuando las lluvias torrenciales que caen sobre la India hacían imponente su caudal y es por ello que las jóvenes estudiantes llenas de compromiso y valor, aguardaban pacientemente mientras el río disminuía. Caída la tarde y luego de culminar las horas de clases, emprendían otra vez el regreso al hogar durante dos largas horas. El empeño finalmente rindió sus frutos cuando recibieron el titulo de maestra.
El tiempo no se detenía, sus hermanas Julia, Josefina, Serafina, Lucía y Savina ya con la edad suficiente para desposarse, iban creando sus familias. Mientras nuestra Hermana Rosario a quien todavía le llamaban Silvia, iba sintiendo el deseo de servir a Cristo con todo su corazón. En esta época de su vida, siendo maestra de niños de la Aldea, empezó a tener noticias sobre la obra que desde el 07 de octubre de 1950 estaba desarrollando una misionera en la lejana ciudad de Calcuta. Es bueno acotar que el cura párroco de su Aldea conocía a la religiosa, por lo que ofreció a la maestra información para hacer contacto con ella, y junto con otras seis maestras, decidieron escribirle una carta a la Madre Teresa de Calcuta, creadora de la Casa de la Caridad en esa ciudad.
Al poco tiempo de enviar la carta, las maestras recibieron respuesta de la Madre Teresa: las estaba esperando con los brazos abiertos, a los fines de compartir para siempre y por toda la vida la enorme responsabilidad de ser Misioneras de la Caridad.
No había tiempo que perder, con la determinación que se ha señalado al principio de esta historia, la hermana Rosario hizo del conocimiento a sus queridos padres sobre sus planes de unirse a la congregación Mariana. Desconsolados y con muchas lágrimas en los ojos tuvieron que despedir a la benjamina de la familia quien se trasladaría a Calcuta en tren, partiendo de la ciudad de Ranchi junto con las otras seis compañeras en un trayecto que duró toda la noche. El encuentro entre las maestras de Chainpur con la Madre Teresa de Calcuta se efectuó finalmente el 31 de mayo de 1955 y fue exactamente ese día que la Beata teniendo a Silvia Toppo de frente a ella, la bautizó Rosario para su vida religiosa.
Calcuta era para aquel entonces, una enorme ciudad con alrededor de 5 millones de habitantes según cifras oficiales del Gobierno Indio. Vale decir que el noviciado de Rosario se realizó en medio de una época muy difícil junto con sus otras compañeras. Esa gran ciudad donde la Madre Teresa estableció su centro de operaciones tenía como misión, cuidar de (en palabras de la Beata) "los hambrientos, los desnudos, los sin hogar, los lisiados, los leprosos, toda esa gente que se siente indeseada, rechazada, sin cariño, para traerlos de vuelta a la sociedad” y cada una de las hermanas pasaban por un proceso de formación religiosa que incluían cursos de medicina, de tal manera de poder atender a los enfermos.
Este grupo de novicias de las cuales cinco eran de Jharkhand, una del norte de la India, otra proveniente del Sur y una de Inglaterra, estaba integrado por Rosario, María José (+), Regina, Benedicta, Genoveva, Luisa, Martina y Dominique (+), poco a poco iban consolidando su condición religiosa con la guía indiscutible de la Madre Teresa de Calcuta. La presencia omnipresente de Jesús y la Virgen María fueron moldeando con amor y paciencia el carácter que debían poseer las Misioneras de la Caridad.
Para ellas no hubo titubeos ni flaquezas, no había tiempo de pensar en ellas. El sentimiento de amor al prójimo y la lealtad a la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo se enalteció en el corazón de la hermana Rosario cuando abandona su sari completamente blanco y lo cambia definitivamente por el sari blanco con rayas azules, los colores de la Virgen María, alcanzando sus primeros votos un 14 de abril de 1958.
Desde ese año, la hermana Rosario asumió las responsabilidades que la Madre Teresa le encomendaba, realizando entre 1958 y 1960 misiones en Nueva Delhi, en Ambala durante los años de 1960 y 1962 y nuevamente regresa a Calcuta para realizar sus últimos votos en el año 1964.
Durante ese año, la madre Teresa de Calcuta la envió a Jamshedpur, ciudad cercana a Ranchi conocida como ciudad acero o Tatanagar, para proseguir su labor de misionera. Sin embargo un año más tarde, es llamada nuevamente a Calcuta para integrar un equipo de Misioneras de la Caridad cuya labor iba a estar destinada por primera vez fuera de las fronteras de la India. Los preparativos concuerdan con el otorgamiento del “Decretum Laudis” (Decreto de Alabanza), concedido a la congregación por Su Santidad El Papa Pablo VI, en febrero de 1965.
Vale decir que además del Decreto de Alabanza, se conoce en Roma por medio de cartas sobre los apuros que estaba pasando el Obispo de la Diócesis de Barquisimeto Monseñor Críspulo Benítez Fontúrvel, a cargo de la Jurisdicción Eclesiástica de los estados Lara, Yaracuy y Portuguesa, El problema se presentaba cuando el obispo visitaba las comunidades de Veroes del estado Yaracuy y sus pobladores renegaban de ser evangelizados en la fe católica. Su mayor animadversión se suscitaba por la piel del Monseñor, ya que esta región esta poblada casi en su totalidad por afrodescendientes. Era probable que con el apoyo de las Hermanas de la Caridad cambiaran las condiciones.
Los caminos de Dios son exactos. La idea empieza a madurar en muchos religiosos que conocen a las Misioneras de la Caridad, quienes eran capaces de lidiar con grupos tribales en La India y pocas molestias encontraban aún en comunidades no cristianas. El hecho de estar integradas por hermanas cuyo color de la piel recuerda mucho a los mismos venezolanos, haría la situación mas sencilla.
Es por ello que el día 13 de julio de 1965, el grupo de hermanas liderada por la Madre Teresa partieron de la India hacia la Santa Sede. Allí fueron recibidas con amor y regocijo por Su Santidad El Papa Pablo VI tanto la Beata, como las misioneras que le acompañaban en esta nueva tarea. Se contaban entre ellas a las hermanas Rosario, Nírmala, Dolores, Elena y María José. El Papa les dio su bendición para que instalaran sin tropiezo, la Casa de la Caridad en tierras yaracuyanas.
Algunos pequeños detalles había que afinar. Tres días estuvieron las misioneras en Roma mientras se formalizaba la situación de las visas venezolanas las cuales no poseían las hermanas. Es así que parten rumbo a Francia en donde la Madre Teresa tenía buenos amigos que ayudaron a tramitar las visas desde Venezuela, enviadas finalmente por el padre Francisco Tomás Mompó Solamente una cosa retrasaba el viaje y era el insuficiente dinero con que contaban las misioneras para comprar los boletos, pero nuevamente la situación fue solucionada: un grupo de niños franceses habían sido informados sobre las circunstancias que estaban atravesando las hermanas de la caridad y recolectaron el dinero para que pudieran viajar hasta el otro lado del océano hasta llegar a América. La noble estadía en el país galo duró nueve días.
Es así como las hermanas atravesaron el atlántico hasta llegar a Puerto Rico por vía aérea, De allí siguieron su periplo hasta llegar a Maiquetía el 26 de julio de 1965. Les esperaba el Padre Francisco Mompó quien las albergó en un convento caraqueño y al día siguiente siguieron rumbo a San Felipe en avión. En el viaje Maiquetía-San Felipe, las hermanas vieron por primera vez a la Madre Teresa de Calcuta tener algún sentimiento de temor cuando de su ojos brotaron un par de lágrimas, la verdad era que ninguna de las hermanas sabia de las costumbres venezolanas ni de su idioma oficial. Hablaban tanto hindi como el inglés, que en el noviciado es una de sus obligaciones. No obstante, al llegar al aeropuerto de Las Flores, las dudas se disiparon. Un grupo de feligreses les esperaba con ramilletes de flores y a lo lejos, comenta la Hermana Rosario, se escuchaba el tañer de las campanas de la Iglesia San Jerónimo de Cocorote que redoblaban alegremente para dar la bienvenida a tan honorable y humilde grupo de misioneras.
Al principio, el Padre Francisco las llevó directamente a Cocorote, el problema era que Veroes carecía de infraestructura para recibirlas. Se instalan en la Casa Parroquial cocoroteña mientras que el Padre se fue a vivir a la Curia diocesana en San Felipe. Una vez ubicadas, el trabajo misionero comenzó de inmediato. El primer domingo de su estadía de diez días que duró la Madre Teresa en Cocorote, muy tempranito en la madrugada apuraba a sus misioneras para dar ejemplo sobre la llegada puntual a la Santa Misa, pero su impresión fue de angustia y de alarma cuando al entrar al templo cocoroteño cuenta sólo nueve personas que ese día asistieron a la ceremonia. Es por ello que de inmediato estableció un plan en donde las seis religiosas por separado y haciéndose acompañar por jovencitas de la comunidad, iban por las calles del pueblo tocando de puerta en puerta en los hogares de Cocorote para invitar a las personas a que asistieran a la misa. La Hermana Rosario evoca esta época con una sonrisa en sus labios ya que recuerda sus apuros con el idioma español al invitar a una familia para que asistieran a la “masa” los domingos en la Iglesia de San Jerónimo.
La acción rinde sus frutos cuando observaron a dos meses de su llegada, un lleno total en la misa dominical. Con mucho entusiasmo, familias cocoroteñas de gran fervor religioso apoyan su accionar. La hermana Rosario menciona muchas con cariño, recordando igualmente al desaparecido Blas Herrera.
Otro gran aliado que se le suma a la Casa de la Caridad fue Bernardino Rivas, para aquel entonces fungía como prefecto de Cocorote, y fue quien cedió el terreno y apoyó la primera construcción nacional de la Casa de la Caridad, la cual fue abierta en el año 1971.
Es bueno citar que año tras año recibieron la visita de la Madre Teresa de Calcuta. Cuando la casa al fin fue inaugurada, su bendición se quedó para glorificar cada uno de los rincones del hogar. Al mismo tiempo, los proyectos de apertura de otras sedes se fueron haciendo realidad mientras que las hermanas de la Caridad que inicialmente acompañaron a la Beata en su viaje inicial a Venezuela, tuvieron que esparcirse por todo el orbe de tal manera de apoyar la iniciativa mundial de la organización creada por la madre Teresa de Calcuta.
Pronto le tocó viajar a la hermana Rosario. Entre 1977 y 1987 estuvo de misionera en Perú, radicada en Lima durante los primeros cinco años. Estando allí supo la noticia de que su querida Madre Teresa fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1979. Luego estuvo en la localidad de Chimbote, paraje portuario ubicado a orillas del Océano Pacífico en la bahía El Ferrol, en la desembocadura del río Lacramarca. Cuenta la hermana Rosario que allí aprendió a comer pescado en virtud de que los humildes pescadores chimbotanos, todos los días obsequiaban parte de su pesca para apoyar la casa de la Caridad en ese lugar. Luego, vuelve a Venezuela a petición de la madre Teresa de Calcuta.
Muchas son las anécdotas que guarda la hermana Rosario de su estadía en Cocorote. Ha visto consolidada la hermosa casa de la caridad yaracuyana que ya supera los cuarenta años. En los viajes que hace a la India para visitar a su familia, cuenta sonriente que por la fuerza de la costumbre en los primeros días suele enredar el español con su lengua materna. Vale destacar que la hermana Rosario además de su lengua materna, habla hindi, inglés y español.
Una de las mayores tristezas que le ha tocado vivir a la hermana Rosario la encuentra el 05 de septiembre de 1997 cuando la Madre Teresa de Calcuta fallece a sus 87 años. Con su muerte, la hermana Maria Nirmala Joshi, una de las cinco misioneras que acompañó a la Beata hasta Cocorote, se encargó como Superiora General de las Misioneras de la Caridad.
En la actualidad, la congregación está dirigida desde la India por la Hermana María Prema. y por supuesto aquí en Cocorote la hermana Rosario, cercana a cumplir 80 años de edad sigue tan diligente en sus actividades como siempre. Tal como se establece en los Mandamientos, asiste a misa con devoción mientras realiza otras actividades en la Casa de la Caridad como cuidar de los desamparados, preparar a muchas parejas para casarse y rezar el Santo Rosario en la capilla del hogar… Cocorote su segundo hogar desde hace mucho tiempo cuenta de manera consagrada con esta Hermana de la Caridad para dar apoyo y amor a todos aquellos que lo necesiten.
 

lunes, junio 18, 2012

Sobre los Alfredos Dupios en Banco Obrero


Desde siempre los viejos Alfredos de Banco Obrero han sido llamado “Dupio”, vale decir que estos Alfredos son:
  • Alfredo Cartagena el hijo de la señora Elba (qepd) de la primera plazoleta
  • El abogado Alfredo Veliz, que por ser el menor de los Alfredos le llamaban el dupito de la segunda plazoleta
  • Alfredo Linarez, hermano mayor de Marcos de la segunda plazoleta
La razón de esto es que, existía un programa de televisión llamado Tierra de Gigantes en donde uno de sus protagonistas,  Kurt Kasznar hacia el papel de  un hombre misterioso confidente de secretos internacionales  llamado Comandante Alexander Fitzhugh.

Este personaje al parecer, llamaba la atención a Cecilia, hermana de Alfredo Linarez y de Marcos a quien cariñosamente le llamamos Pepi. Cierto era que de la pronunciación Fitzhugh derivó en Dupio, y así fue que toda una generación de Alfredos fueron nombrados con este singular sobrenombre. El único que se salvo de esta partida fue Alfredo cavernícola, el hijo consentido de Rosario (qepd). 

Vale decir que el personaje recordaba por lo regordete a los Alfredos, (muchachitos regordeticos) lo otro era que por ser tocayos  eran tratados como uno solo en relación a los sobrenombres. Cuando vean a Cecilia, se lo preguntan.

domingo, octubre 23, 2011

Comunidad Campo Alegre de Cocorote

Croquis de la Comunidad de Campo Alegre de Cocorote



El presente post trata sobre la comunidad de Campo Alegre, la cual es una popular área urbana de Cocorote que se encuentra ubicada entre la Avenida Bolívar por el Norte y la carretera Panamericana por el Sur. Por el este su lindero es la quebrada La Playita y por el oeste la Urbanización Los Cedros y Banco Obrero.

Vale destacar que los elementos que se van a desarrollar son la reseña histórica de la comunidad, sus primeros habitantes, la población y los límites de la comunidad. Igualmente se va a identificar el tipo de paisajes, los servicios públicos, las vías de penetración que posee, las instituciones y comercios, actividades económicas, valores de los habitantes, fiestas y tradiciones, comidas y problemas y necesidades.


1. Reseña histórica

Se calcula que ésta comunidad cuenta con más de 100 años (1900 a 1905), desde su creación se denomina así, ya que en la época cuando todo era sembradío de tabacos, maíz, café y quinchoncho, quienes trabajaban el campo en sus jornadas de recolección demostraban mucha alegría y entusiasmo.

También se conoce que donde hoy es la estación de servicios “El Naranjal”, era una casa grande propiedad de la Familia Aguilar donde sábado a sábado se reunían músicos y organizaban grandes fiestas, a las cuales asistían las mozas y mozos de la época, siempre y cuando los padres dieran permisos a las mozas y estas fueran acompañadas con sus hermanos mayores.

Igualmente se comenta que existía una casa que pertenecía a la familia del señor Trino Giménez; según era la más grande y bonita del sector, ubicada en la calle 14 con panamericana, empalizadas con bahareques bien preparados, y el nombre que esta tenía en su pared era “Campo Alegre”.

Sus casas en la actualidad son en su mayoría rurales con transformaciones, solo cuenta con una extensión muy amplia que aún conserva parte de su antigüedad como lo es la Familia Melean.

2. Primeros Habitantes

Como en toda la población cocoroteña, sus primeros habitantes fueron familias del poblado que fueron instalándose en la localidad a partir de la disminución de las áreas de sembradíos. Tales familias fueron Los Zarraga, Ramírez, Rosales, Yajure, Garcés, Parra, Aponte, Riera, Graterol, Barrios, Lucena, Tacoa, Domínguez, entre otros, .

3. Población

Cuenta con un numero de habitantes de 2.768 aproximadamente, quienes en su mayoría son personas entre los 20 y 40 años.

4. Límites

Los límites de la comunidad son los siguientes:

· Norte

El norte de la comunidad es la Avenida Bolívar, la cual separa la comunidad de otras tales como El Calvario y el Manguito.

· Sur

La comunidad culmina exactamente en la carretera panamericana, la cual separa a Campo Alegre de las comunidades de San Jacinto y Loma Linda.

· Este

La comunidad tiene como lindero este a la quebrada La Playita, la cual separa a Campo Alegre del Barrio Centro.

· Oeste

La comunidad tiene como lindero oeste a las comunidades de Los Cedros y la urbanización Banco Obrero.

5. Tipos de Paisaje

El paisaje de la comunidad Campo Alegre es netamente urbano, ya que el Barrio ha sido debidamente consolidado con sus calles pavimentadas, sus brocales y aceras, así como también posee servicios públicos de agua potable y servida, y sus redes de electrificación.

Por otro lado se puede observar que el clima predominante es el tropical.

6. Servicios Públicos

Campo Alegre es una comunidad que posee todos los servicios públicos indispensables que se encuentran en un área urbana, tales servicios son redes de aguas potables y servidas (cloacas), electrificación residencial e industrial (110 – 220 v. bifásica y trifásica), televisión por cable, telefonía residencial, aseo urbano domiciliario, entre otros.

7. Vías de Penetración

· Avenidas

Las vías de comunicación de la comunidad que van en sentido Norte-Sur son las Avenidas:
- Avenida 01: Panamericana
- Avenida 02: Amadeo Saturno
- Avenida 03: Teolinda Landinez
- Avenida 04: Zamora
- Avenida 05: Bolívar

· Calles

Las vías de comunicación de la comunidad que van en sentido este – oeste son:
- Calle 09: 19 de Abril
- Calle 10: 5 de Julio
- Calle 11: Democracia
- Calle 12: Campo Alegre
- Calle 13: 19 de Diciembre
- Calle 14: Naranjal

8. Instituciones y Comercios

Entre las instituciones que se encuentran dentro de los espacios geográficos de la comunidad de Campo Alegre, se puede destacar las de orden educativo, tales como la Unidad Educativa León Trujillo y la Unidad Educativa Parque Leonor Bernabó.

Los comercios que ofrecen los productos para la satisfacción de las necesidades en la comunidad de Campo Alegre son una galletera, una fabrica de calzado, un abasto, una agencia de lotería, un cyber, un mercalito, cinco bodegas, dos herrerías, una carpintería, dos fruterías, una quincallería, una cauchera, una ferretería, tres clubes sociales y tres licorerías.

9. Actividades económicas

· Sector primario

El sector primario de la economía es bastante reducido en la comunidad de Campo Alegre, ya que se ajusta a las labores agrícolas que se pueden desarrollar en los patios de las casas familiares, tales como siembra de hortalizas, mangos, aguacates, naranjas, cambures y plátanos, así como también la producción de animales de traspatio (gallinas, patos, pavos etc)

· Sector secundario

El sector como ya se mencionó, cuenta con una fabrica de calzado y una carpintería industrial, la cual son catalogadas como actividades fabriles (manufactura).

· Sector terciario

El sector de servicios ya se mencionó con Los comercios que ofrecen los productos para la satisfacción de las necesidades en la comunidad de Campo Alegre.

10. Valores de los habitantes

Los habitantes de la comunidad de Campo Alegre poseen en su mayoría, muchos valores. Demás está decir que los mismos han sido instituidos a través de la familia en primer término y la educación como segundo termino. Tales valores son:

- Honestidad
- Respeto
- Solidaridad
- Trabajo comunal
- Aseo
- Desarrollo espiritual.

11. Fiestas y tradiciones

Los habitantes de la Comunidad Campo Alegre, son en su mayoría católicos y en ese contexto, cumplen con las fiestas religiosas tales como el carnaval (fiesta que abre la cuaresma), la semana santa y la navidad. Igualmente hacen honor al santoral católico como San Juan, el día de los santos patronos cocoroteños como San Jerónimo y a la Virgen María en su advocación de las Angustias.

No hay que olvidar que cada fiesta viene acompañada con una tradición culinaria que para Campo Alegre no es ajena. Esa tradición culinaria por fiesta son:

- En Diciembre se preparan las hallacas navideñas, las gallinas, patos y pavos horneados, hallaquitas de maíz, entre otros.
-En la semana Santa se prepara el chigüire, pescado, sardinas, buñuelos, arroz con coco y dulces en general.
- Otra tradición no culinaria se presenta en carnavales, cuando sus habitantes juegan entre ellos mismos con colonia 70, polvos sonrisa, caramelos, pétalos de flores, papelillos y serpentinas.
- Una tradición antiquísima que ya desapareció en esta época pero es recordada por sus habitantes es que cuando alguna mujer estaba embarazada las atendían las parteras del barrio. Vale acotar que las parturientas guardaban su cuarentena consumiendo sancocho de gallinas criollas, criadas en sus propios patios o solar. Igualmente se conoce que las damas de antaño acostumbraban a colocarse un pañuelo en la cabeza cuando habían tenido relaciones.

12. Comidas

- Arepas asadas de maíz pelado y palao, cocidas en budares y fogón de leña.
- Caraotas negras preparadas en ollas de barro.
- Carnes (todas conocidas) y también de caza (lapas, conejo de monte)
- Hallacas en el mes de diciembre como ya se mencionó
- Hallaquitas de maíz con chicharrón
- Dulce de lechosa, plátano maduro, piña, buñuelos, arroz con leche o coco, batata, majarete, entre otros.
- Bebidas de chicha de maíz con piña, papelón con limón.

13. Problemas y necesidades

De acuerdo con la entrevista que se le realizó a un conocido vecino de la comunidad, el Señor Antonio Garcés quien es poseedor de un comercio al detal (bodega) localizada en la esquina calle 9 cruce con Av. Zamora, explicó que la necesidad más sentida de la comunidad es sin lugar a dudas el problema del racionamiento del agua. Apenas ofrecen tres horas al día para obtener el preciado liquido en la comunidad.

Otro de los problemas que sufre la comunidad es la inseguridad. Si bien se observa escasa presencia de personas ajenas a la comunidad con problemas delictivos, es cierto que también en ocasiones los vecinos son objeto de hurtos y atracos y en sitios puntuales, existen agrupaciones de personas tomando licor en plena vía pública.

Como necesidad sentida se encuentra la ausencia de un centro asistencial ambulatorio y los vecinos tienen que asistir hasta el ambulatorio de Cocorote el cual queda alejado de la comunidad.

sábado, septiembre 12, 2009

Cocorote tiembla como gelatina


Tenía un poco de años que no sentía un temblor en Cocorote. Los últimos se remontan a aquel grupo de temblores que desde el lago de Valencia mantenían a la gente con ganas de dormir en la calle a principios de los años 90.

Así pues que, hoy sábado 12 de septiembre a eso de las 3:35 pm, el suelo comienza a temblar y me doy cuenta de inmediato por lo que exclamo: "Zaret está temblando", mientras escucho el tintineo de toda las cosas de vidrio que están en la cocina -lugar donde me encontraba cuando se suscitaba la movezón- y la nevera susurra con su vaivén el nivel de intensidad de la magnitud del temblor.

Zaret, que a la sazón no había sentido en su vida ningún temblor, impávida observa el techo del apartamento cuando de pronto, cunde el pánico y la negra, con los ojos más pelados que nunca, sale del cuarto dando tumbos para salir a como de lugar del edificio –Mauricioooooooo, sal pronto del baño que esto se va a caeeeeeerrrrrrrrr – (no piensa sino en ese muchacho je,je) y me le acerco para calmarla poniéndole la mano en el pecho, recordándole que lo más idóneo es mantener la calma.

A la par de esto, la gente comienza a salir en cambote y pienso que los únicos que quedamos dentro del mismo somos precisamente Zaret, el bebe y yo. Como vivimos en una zona de apartamentos, la calle se cunde mientras las personas hablan sobre las posibilidades de un nuevo temblor. Pasa los minutos y una media hora mas tarde ya se sabe que la intensidad es de 6.2 en la escala de la escala de Richter y su epicentro fue cercano a la población de Morón del municipio Juan José Mora en Carabobo.

Aparte de recordar a un amigo que normalmente me dice que Morón se caracteriza por las cuatro cosas siguientes: feo, hediondo, peligroso y atravesao, ahora podemos decir que también es telúrico –no me jodas-.

En Puerto Cabello –me llama Osiris, mi hermana- la cosa se sintió con el temible ruido que genera las cosas cuando se mueven. Me comenta que escucharse el rugir y salir la gente despavorida a la calle fueron dos cosas al unísono, mientras que a los pocos momentos se sintió un segundo temblor que aquí en Cocorote fue imperceptible.

Esto me hace pensar el tiempo que ha pasado desde que fui integrante de un grupo de rescate y lo olvidado de las cosas que aprendí por aquel entonces. Me parece sensato volver a poner en práctica ciertos aspectos que nos hemos saltado en el edificio de apartamentos donde vivo, cuando por causa de la inseguridad nos hemos llenado de rejas sin las debidas precauciones que deben mantenerse para no quedar atrapados en un terremoto.

Es muy probable que la zona en donde se encuentra Cocorote sea sacudido por un terremoto. El famoso terremoto de 1812 el cual devastó la capital venezolana, también acabo con este pueblo. Las ruinas en donde se encuentra la actual capilla Santa Inés del Monte fue en su momento la iglesia del pueblo, donde por cierto murieron tanto el cura como muchos feligreses que se encontraban dentro del templo, así que es bueno actuar.

lunes, junio 02, 2008

El zapatero de Cocorote


Raúl Orlando Barboza desde muy temprano, pasa los fines de semana para arreglar o pulir aquellos calzados que le hacen falta un poco de lustro. Al grito de Zapaterooooo, anuncia su llegada desde hace unos 26 años para coser, poner tapitas, montar suelas y hasta hacer zapatos.

Este trabajador trotamundos nació un 14 de septiembre de 1960. Desde hace veintitrés años, vive junto a su familia en la localidad de San Jacinto de Cocorote; aún cuando proviene de la comunidad de Marín.

Desde muy joven ha tenido que trabajar muy fuerte en virtud de la situación económica en su hogar, siendo su primer empleo el corte de caña. pero las ganas de surgir lo llevaron a realizar algunos cursos de horma, diseño y fabricación de calzados que lo llevaron a tierras andinas, específicamente en San Antonio del Táchira.

Luego de pasar algunos años por allá, regreso a tierras yaracuyanas para compartir junto con su compañera de toda la vida, Yolanda del Carmen Orozco de Barboza, la crianza de sus seis hijos: Yaquelin, Yulimar, Juan Carlos, Raúl, Yorman y Rosangela.
Como mencioné con anterioridad, este yaracuyano se levanta tempranito a trabajar; me comenta que la clientela es muy variada pero siempre tiene una cantidad importante de damas que al escucharlo, salen apresuradas para que les arregles las famosas tapitas: ¡es que la perdí cuando venia caminando por la acera y meti el tacón en un huequito!!!. ¿será que tiene arreglo? - guaaaaá como no, esos quedan como nuevos, y no solamente le voy a arreglar la tapita sino que tambien le voy a arreglar este pelaito que le quedó en el tacón y se los voy a lustrar. Al final, las damas se complacen puesto que sus encantadores "tacones" que casi se van a parar al cesto de la basura quedan como nuevos...

Con su honesto trabajo ha sabido levantar su familia. Vale destacar que sus menores hijos varones Raúl y Yorman, se encuentran estudiando sendas carreras militares (Aviación y en Naval respectivamente) Mucho éxito en sus estudios y ayudar a sus viejos, que tanto han bregado certeramente.